Rumbo hacia una Economía Circular 4.0: Alcances y desafíos

Las tecnologías provenientes de la Industria 4.0 son prometedoras para lograr una economía circular a gran escala. El Internet de las Cosas (IoT) o el Blockchain apuntan a optimizar los procesos productivos, favoreciendo a la sostenibilidad. Pero ¿son suficientes?

POR RENZO ROJAS
rrojas@stakeholders.com.pe

No cabe duda de que las nuevas tecnologías 4.0 desempeñan un papel crucial frente a la sostenibilidad y, por ende, la economía circular. La aparición de aquellas que son disruptivas como el Blockchain, Inteligencia Artificial, Big Data y demás, han tenido un acelerado paso en su implementación en el último año, debido principalmente a la pandemia de la COVID-19.

En este contexto, es necesario preguntarse cómo pueden contribuir en la transición de una economía lineal a una economía circular, donde se pueda lograr, entre otros puntos, que los productos gocen de un largo uso y puedan volver a ser reutilizables.

Pablo Vega, director del Centro de Innovación y Economía Circular en Perú (CIEC – Perú), señala que se debe cambiar el paradigma lineal con el que se ha venido trabajando desde hace siglos, el cual, si bien ha traído beneficios, ha llevado a la humanidad a enfrentar problemas severos como el que representa el cambio climático.

Pablo Vega,
Director del Centro de Innovación y
Economía Circular en Perú (CIEC – Perú)

”Si no desacoplamos el crecimiento que tenemos del impacto ambiental, vamos a tener cuatro tipos de problemas complejos: económicos, políticos, ambientales y sociales. Desacoplar significa que podemos seguir creciendo. Hay que seguir haciéndolo. El punto es que hay que disminuir severamente el impacto ambiental que tiene este crecimiento”, indica.

Para hacer esto posible hay que tener una visión integral desde la Economía Circular (EC). Se requiere ir más allá del reciclaje, punto al que muchas veces se la suele reducir, y comenzar a considerar todo un abanico de posibilidades que trae consigo al poseer un enfoque de ciclo de vida. Así lo entiende Giuliana Becerra, profesora principal de Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Mayor de San Marcos (UNMSM).

“Cuando pensamos en ciclo de vida lo debemos hacer desde la extracción de materias primas hasta el término de la vida del producto, bien o servicio y, por consecuencia, recién ahí estaríamos hablando de reciclaje. La EC es mucho más amplia y tiene conceptos que aún en varios países están por desarrollarse, particularmente en el nuestro”, sostiene.

Es gravitante cómo se concibe a la EC, ya que es un factor que puede ser determinante en la lucha contra el cambio climático. Los esfuerzos dirigidos a evitar el aumento de la temperatura global más allá de 1,5°C tiene relación directa con establecer la circularidad en los procesos productivos. Y es que, menciona Pablo Vega, la ciencia indica que la solución al problema climático se halla en un 45% en la economía circular, mientras que el otro 55% está en las energías renovables.

La Industria 4.0, aceleradora de la transición

En el transcurrir de los años, los inventos e innovaciones han permitido eficientar el uso de recursos en las industrias. Tras el paso de las primeras revoluciones industriales, tecnologías que quizá en el pasado eran utópicas hoy por hoy ofrecen contrarrestar la obsolescencia programada o mejorar el tratamiento y gestión de residuos.

De hecho, ya son conocidas algunas formas en la que estas tecnologías coadyuvan a la economía circular. La Asociación Internacional de Residuos Sólidos (ISWA por sus siglas en inglés) reporta en varios de sus informes el rol que tiene, por ejemplo, la robotización a la hora del tratamiento y gestión de residuos o cómo drones pueden monitorizar la fuga de lixiviados en rellenos sanitarios u otros espacios.

“Va a ser importante, para que pueda surgir y desarrollarse la EC, las nuevas tecnologías. Entre ellas, la digitalización y el Big Data tienen un potencial enorme para apalancarse con modelos de negocios, donde se va a necesitar de eficiencia en el uso de recursos, un diseño mejorado, nuevos modos de comunicación entre el mercado, los consumidores y la oferta que se propone”, explica Giuliana Becerra.

En ese sentido, lo que hace la Industria 4.0 es facilitar o acelerar la instauración de modelos de negocios circulares. Sin embargo, su adopción necesita ser iniciada desde una perspectiva congruente, desde una planificación que lleve a resultados tangibles y duraderos. Pablo Vega repara en algo muy importante antes de seguir profundizando en la potencialidad de estas tecnologías.

Giuliana Becerra,
Profesora Principal de Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Mayor de
San Marcos (UNMSM)

“La EC y las tecnologías 4.0 son la cara de una misma moneda. Las estrategias de sustentabilidad despliegan modelos de negocio circulares. Estos tienen tecnologías que los hacen posibles. Esa es la triada fundamental. Yo no puedo pensar en tecnologías 4.0 que no estén al servicio de un modelo de negocio o estrategia. Esa es la lógica”, indica.

Bajo este marco coherente, es evidente que existe un impacto significativo en favor de la circularidad. Sin ir más allá, al alcance están las ventajas que otorga utilizar el Internet de las Cosas (IoT), tecnología que integra en la red de internet una serie de objetos ‘inteligentes’, los cuales ponen a disposición información en tiempo real.

“Considero a las tecnologías 4.0 como habilitadores de la EC. El IoT y el análisis de los datos, por ejemplo, en empresas grandes pueden permitir a los fabricantes controlar y analizar los rendimientos a distancia, así como recabar información de uso, lo que permite plantar diferentes modelos de negocios circulares”, subraya la profesora principal de la UNMSM.

En un campo de cultivo o en grandes plantas industriales, el uso de dispositivos de IoT puede emplearse para identificar fugas de agua u obstrucciones en la cadena de producción, los cuales llevan a optimizar procesos y, asimismo, dirige las operaciones a una buena gestión de recursos. Incluso, más allá de las fronteras de una empresa, tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA) puede proporcionar información al consumidor sobre cómo alargar la vida útil de un producto después de la venta.

Giuliana Becerra se refiere a otra tecnología como la impresión 3D, la cual permite tener bajos costos en las empresas porque, con un menor tiempo y presupuesto, replican accesorios o repuestos que podrían tomar meses en diseñar o construir.

“Luego tenemos la impresión 3D que puede llegar a mejorar la rentabilidad y, sobre todo, a prolongar el ciclo de vida de los productos y equipos, para así luchar contra la famosa obsolescencia programada”, sostiene.

Respecto al Blockchain, ambos especialistas resaltan su aplicabilidad en la trazabilidad de la cadena de suministros. En esa línea, Pablo Vega destaca su utilidad en la expansión a mercados internacionales, especialmente a los europeos, donde se valora la procedencia de las materias primas, entre otros criterios.

“Cuando quieres entrar al mercado de Alemania, te preguntan de dónde vienen tus productos. Te piden demostrarlo. No basta con que solo lo menciones o le muestres una memoria o la firma en un documento. Ellos quieren verlo y eso es trazar toda la cadena de suministro, y en esto tiene un papel el Blockchain, cuando yo puedo identificar la trazabilidad de mi materia prima, la producción, la logística, los canales de distribución, etc.”, explica el director del CIEC – Perú.

Para Giuliana Becerra, con esta tecnología se puede acceder a un conjunto importante y fiable de datos y transacciones, por lo que en base a ello se puede tomar decisiones de compra responsables, tanto colectivas como individuales, que terminan por beneficiar a la EC y la sostenibilidad.

“Se habla mucho del bitcoin y las criptomonedas en relación al Blockchain. Se usa en la trazabilidad de bienes, la identidad digital, los contratos inteligentes y demás. Podemos pensar utilizarlo, por qué no, para combatir alguna falsificación documental, los impactos negativos ambientales e incluso sociales. Lo importante aquí es que se pueda dar información al consumidor para que pueda tomar decisiones de compra más informada”, manifiesta.

Más allá de las tecnologías y el contexto peruano

Pero en todo el desafío por maximizar el beneficio de estas tecnologías, con tenerlas parece no ser suficiente. Es indispensable contar con un adecuado enfoque en su implementación, una correcta lógica a la que Pablo Vega se refería previamente en este informe y que retoma a continuación.

“Uno de los errores más comunes que se cometen es pensar que la tecnología hace al modelo de negocio y a la estrategia. Hay que partir por la estrategia. Toda tecnología que vayamos a ocupar, que sea una habilitante para acelerar, responde a una estrategia de la compañía o a una del negocio. Y en estrategias de sustentabilidad y EC hay cinco etapas a desarrollar”, refiere.

Enumera que la primera es el cumplimiento como oportunidad de la estrategia. La segunda consiste en la construcción de cadenas de valor sostenible. Una tercera que tiene relación con el diseño de productos y servicios sostenibles y circulares. Una cuarta relacionada con el desarrollo de nuevos modelos de negocios y comerciales. Y, finalmente, una quinta que lleva a crear plataformas extendidas de prácticas sustentables.

Fernando Ortega, San Martín
Director de la Dirección de Investigación y Estudios del CONCYTEC

Una vez identificada la estrategia, prosigue Vega, se la debe vincular a modelos de negocios circulares, los cuales son de cinco tipos: suministros circulares, recuperación de los recursos, prolongación de la vida útil del producto, uso compartido de plataformas y producto como servicio.

Agrega que para cada modelo de negocio circular hay, a la vez, diez tipos de tecnologías empleables que provienen de fuentes digitales, híbridas o de ingeniería. “Yo puedo ir viendo donde entra Cloud Computing, Analítica, Blockchain, todo lo que es inteligencia y aprendizaje de datos. Hay una serie de tecnologías que se puede ir desplegando. Pero la lógica es estrategia, modelo de negocio y tecnología. No al revés”, enfatiza.

Al momento de analizar cómo está el escenario peruano para la promoción de una EC desde las tecnologías 4.0, Pablo Vega hace hincapié en que el país tiene el reto sustantivo de poder involucrar a cada actor de la cadena valor en esta carrera, para que así la EC se traduzca en claras ventajas competitivas.

De poco vale que una empresa incorpore todas las herramientas tecnológicas de la Industria 4.0 si es que sus proveedores no comparten lineamientos de sostenibilidad. Esto impide el ingreso a mercados más exigentes y competitivos, lo cual termina por estancar el crecimiento de un sector.

“Si tus proveedores no están en ese estándar, no vas a cumplir con las reglamentaciones de otros países. No basta con que «juegues solo el partido». Este «partido» de la sustentabilidad y la EC se hace en equipo, junto con la cadena de valor. Ahí es donde tenemos un grave riesgo. Si no articulas a la empresa privada, la cadena de proveedores y el regulador, se pierden ventajas competitivas en el país”, añade.

Por otra parte, considera que en el Perú es un error creer que el problema es netamente tecnológico cuando se aborda la economía circular y las oportunidades que brinda en la expansión a otros mercados. Lo que está en el fondo es una cuestión de nivel estratégico que debería llamar la atención de todo el ecosistema productivo, donde también el Estado tiene una función.

El tema puede ser más delicado si se toma en cuenta que el Perú no presenta una buena institucionalidad, la cual termina por afectar iniciativas o propuestas que son interesantes para el sector. Se podría decir que las tecnologías pasan a un segundo plano con este antecedente. Es así que el país no puede exportar hacia nuevos mercados, para así aumentar su productividad y desarrollo, padeciendo de la conocida trampa del ingreso medio.

“Puedes ser competitivo y tener tecnologías de punta, pero si no te acompaña la institucionalidad, la burocracia es muy perjudicial. Hay que trabajar la cohesión social. Pasa, de repente, que no puedes exportar tus productos al exterior porque hay una serie de paros o huelgas que obstaculizan este proceso. No basta con la variable tecnológica. Es más complejo este fenómeno”, reflexiona Pablo Vega.

Giuliana Becerra, desde otra perspectiva, comenta que la esfera pública puede hacer más para sumar a las organizaciones en el propósito de incorporar la EC. “Acá el sistema fiscal peruano no castiga los productos que más contaminan. Si tú tienes un producto mucho más limpio, más amigable con el medio ambiente, o todo lo contrario, ambos pagan la misma cantidad de impuestos. Entonces ahí hay un desarrollo normativo y una falta de incentivos que todavía se tienen que trabajar en el país”.

Llegó el momento de actuar, continúa Becerra, viendo a la coyuntura como una ‘puerta abierta’ hacia la EC. Es urgente cambiar el paradigma por uno responsable con el medio ambiente. La pandemia es, en esa línea, un llamado de atención para la transformación, “porque sino el problema ambiental se nos va a ‘escapar de las manos’ y tendremos crisis más adelante, como la contaminación y la aparición de nuevas epidemias”, culmina.