Políticas generales de los próximos gobiernos deberán sustentarse en Planes de Desarrollo Nacional

Javier Abugattás, Presidente del Ceplan

El establecimiento del Plan Estratégico de Desarrollo Nacional (PEDN) es una gran oportunidad para sincronizar iniciativas en pos un objetivo en común. A puertas del Bicentenario, Javier Abugattás, presidente del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), conversa sobre cómo viene siendo este proceso y su importancia para el futuro del país.

POR RENZO ROJAS
rrojas@stakeholders.com.pe

Desde hace algún tiempo, se viene trabajando en la elaboración del Plan Estratégico de Desarrollo Nacional (PEDN), un instrumento que orientará la formulación de las políticas nacionales a través de objetivos estratégicos, los cuales serán resultado de consensos logrados entre diferentes actores de la sociedad como los poderes del Estado, gobiernos subnacionales, partidos políticos, entre otros, para así generar un verdadero desarrollo en el Perú.

Contar con este plan es vital para el futuro del país, ya que brinda un marco en común a cada una de las entidades, sean públicas o privadas, para dirigir sus actividades a ser parte de la solución de problemas estructurales que históricamente enfrenta el Perú o que se han profundizado más con la incursión del Covid-19; además de propiciar la búsqueda de, por supuesto, el desarrollo sostenible.

Javier Abugattás, presidente del Ceplan, comenta que se está en un proceso gradual para el establecimiento del PEDN, un avance que se podría decir que es a paso lento pero seguro. Señala que se ha venido trabajando en documentos o acuerdos que sirven de insumos para este plan, los cuales se distinguen por ser producto de la articulación y diálogo de los actores anteriormente mencionados a través de espacios importantes como el Foro del Acuerdo Nacional.

Abugattás destaca la presentación de la pre-imagen de Perú al 2030, realizada en el 2017, que es un tipo de visión de lo que se esperaba lograr en el país con miras a esa fecha, basada en la Agenda 2030 y en algunas Políticas de Estado. Este es un antecedente que marcó un punto de partida para el establecimiento de la Visión del Perú al 2050 dos años después, fundamental para el PEDN y que también sirve de marco referencial para las políticas y estrategias nacionales.

“Fueron dos años de diálogo con el Estado, los partidos políticos, etc., para que así en el 2019 se lograse aprobar esta visión. En ese año, se empezó a trabajar con los Gobiernos regionales para que actualicen sus Planes de Desarrollo Regional Concertado (PDRC), que debería tener cada departamento como base para construir el PEDN tomando en cuenta realidades diversas”, sostiene.

Indica que la finalidad es que el PEDN responda a las necesidades específicas que existen a lo largo del territorio nacional, reconociendo así esa variedad de contextos y geografías que distinguen al país. Por ello, el CEPLAN, como órgano a cargo de promover y gestionar este proceso, ha sumado esfuerzos para primeramente desarrollar una evaluación de cuál es el estado actual de las problemáticas.

“Con este conocimiento hay que diseñar políticas y planes con el fin ‘aterrizarlos’ concretamente. Ese es el ciclo. Eso es lo que se empezó hacer en el 2019: diálogo con todo el mundo”, subraya.

Agrega que otro documento que resalta es el Informe Nacional del Perú 2020: la protección de la Vida en la Emergencia y después publicado en junio del año pasado y que también se configura como el Segundo Informe Nacional Voluntario sobre la implementación de la Agenda 2030 antes las Naciones Unidas.

En este se pone de relieve las acciones inmediatas a ejecutar para afrontar un escenario complejo debido a la pandemia. Se tiene como principal prioridad el cuidado de la vida, la salud de las personas y las debidas consideraciones para la subsistencia de los hogares y comunidades en medio de esta coyuntura.

Al respecto, menciona que este informe considera el Compromiso Solidario con la Protección de la Vida. ‘Perú Hambre 0’ instaurado en el Foro del Acuerdo Nacional el año pasado, donde todos los miembros del mismo se comprometieron con la reactivación económica, la promoción del diálogo democrático, el respeto de los derechos laborales, entre otros puntos.

“Tiene varios elementos interesantes. Este compromiso fue llevado a las Asambleas de los Gobiernos Regionales, por ejemplo. De esta manera, significó que ellos,y es algo muy bueno que sucedió, asumieran compromisos y establecieran prioridades para la acción inmediata”, indica.

Refiere que tanto la Visión del Perú al 2050 y el Segundo Informe Nacional del 2020 son bases importantes para la formulación del PEDN, especialmente porque son frutos de un proceso de concertación. Asimismo, sostiene que otras herramientas aprobadas anteriormente, como la Política General del Gobierno (PGG) al 2021, deberán ser revisadas para adoptar aquellas que son de beneficio para el Perú.

Plan Bicentenario: El Perú hacia el 2021

En el 2011, el Plan Bicentenario: El Perú hacia el 2021 apareció como una propuesta para enmarcar las políticas y estrategias que se implementarían con una visión de llegar al año del Bicentenario como una sociedad con alta calidad de vida, igualdad de condiciones para sus habitantes, economía dinámica y diversificada, entre otros puntos.

Se planteó entonces una serie de políticas nacionales que debían llevarse a cabo en un plazo de diez años, centradas en seis ejes: derechos fundamentales y dignidad de las personas, oportunidades y acceso a los servicios, estado y gobernabilidad, crecimiento económico y empleo, concentración espacial, y finalmente recursos naturales y ambiente.

Javier Abugattás sostiene que, lamentablemente, no se ha realizado un seguimiento a este plan, lo que refleja la necesidad de que las acciones ejecutadas por distintos actores como el Legislativo y Ejecutivo puedan tener como referencia y enfocarse en este tipo de documentos, para que sirvan de guía y procedan a desarrollar políticas efectivas.

“No se le consideraba para la toma de decisiones. El problema ha sido en el Perú que no hemos usado las grandes políticas bien y tampoco planes, incluyendo este”, reflexiona.

Añade que muy pocas metas se han cumplido en relación. Entre los objetivos alcanzados resaltan que todos los peruanos cuentan con un Documento de Identidad (DNI), además de la disminución de la pobreza y la reducción de la desnutrición infantil, aunque en estos dos últimos es previsible un retroceso dada la pandemia que viene afectando al país.

“Lo correcto es que la política general de cinco años de cualquier Gobierno tome las Políticas de Estado, estos compromisos, planes y los refleje en los lineamientos de esa política general. Lo más importante es que esta sea coherente con lo mejor que ya tengamos”, puntualiza.

Por ello, comenta que se debe valorar espacios como el Acuerdo Nacional porque sirven de encuentro para los tres niveles de gobierno (nacional, regional y local), así como otros actores entre los que destacan los partidos políticos o los gremios empresariales. A la fecha, desde su creación en el 2002, se han aprobado 35 Políticas de Estado luego de una serie de talleres y consultas con alcance nacional.

“Hay que resaltar el Acuerdo Nacional, a pesar de que muchos dicen que no funciona. CEPLAN existe por el Acuerdo Nacional, una política de Estado que generó la necesidad de contar con políticas y planes que no teníamos en el Perú lamentablemente hasta entonces. Otros países lo tienen hace 50 o 60 años”, dice.

Lo que sigue ahora es culminar ese proceso de consulta para recepcionar los aportes que puedan brindar los distintos estamentos. Abugattás señala que se espera tener una primera versión del PEDN antes del inicio del próximo Gobierno, la cual se va a presentar pero que no será definitiva y requerirá actualizaciones.

“Estamos haciendo un plan, el cual reconocemos que es parte de un proceso en medio de una realidad difícil por la pandemia. Presentaremos una versión de plan en condiciones adversas severas, diría agravadas. Entonces no será perfecto. Va a tener que seguir mejorando”, finaliza.