Por equipo de Stakeholders

El 14 Simposium Internacional del Oro, Plata y Cobre se desarrolló durante tres días en el Perú y convocó a especialistas y autoridades relacionadas a la minería. Entre los temas abordados estuvieron la gobernabilidad y conflictividad alrededor de los proyectos en minería, y la acción climática como razón de crecimiento de la industria.

En el 14 Simposium Internacional del Oro, Plata y Cobre, celebrado recientemente en Lima, se llevaron a cabo importantes ponencias sobre el potencial de la minería para incidir en el desarrollo económico de las naciones, especialmente en un país como el Perú que goza de una gran capacidad al respecto. La agenda de este importante evento estuvo marcada por presentaciones de personalidades como Evy Hambro, jefe global de inversión temática y sectorial de BlackRock; Dani Rodrik, de la Universidad de Harvard; entre otras personalidades de este sector. 

Durante la sesión “Geopolítica, economía global y cambios”, se conversó como primer punto sobre el fenómeno de la hiperglobalización que lleva a grandes dimensiones los procesos de integración económica en el mundo. Luis Castilla, exministro de Economía, mencionó que en el Perú esto se reflejó en el comercio, las inversiones, en una economía basada en el sector privado y también en buenas políticas. Todo ello a pesar de tener instituciones que, a su juicio, son “ineficientes”. 

El también director de Videnza Consultores resaltó lo logrado en los últimos treinta años en el país, específicamente desde el año 1993 hasta antes de la pandemia. Habló sobre el crecimiento del PBI per cápita peruano, el cual se multiplicó hasta ser uno de los de mayor aumento en América Latina, así como destacó otros aspectos. 

“Perú tuvo la caída más grande de pobreza de 40 puntos en tres décadas, la desigualdad bajó a diferencia de otros países, las exportaciones se multiplicaron por 12, las de minería por 16, la inflación fue una de las más bajas en la región con 2,5 %”, agregó. 

No obstante, subrayó todo el impacto negativo a raíz de la pandemia de la COVID- 19, situación que se ve agravada con la creciente polarización política en el acontecer nacional. Para él, hay un desenfoque en las autoridades porque no priorizan los temas más urgentes para el país. 

Oportunidades futuras 

Precisamente, en el propósito de generar una verdadera economía para el desarrollo, la minería se erige como una gran vía para el país. Rubén Arratia, director de investigación de metales básicos y preciosos de Woodmackenzie, se refirió sobre la creciente demanda que tendrán insumos metálicos, entre los que se encuentran el cobre. 

La demanda de cobre se ve extraordinaria para los próximos 20 años; subiendo de 31 millones de toneladas, que es el mercado actual, a 46 millones de toneladas al 2040. 

“La demanda de cobre se ve extraordinaria para los próximos 20 años; subiendo de 31 millones de toneladas, que es el mercado actual, a 46 millones de toneladas al 2040”, detalló el especialista. 

Agregó que esta mayor demanda se debe a la gran población mundial, que en los últimos 30 años se ha visto incrementada en 2500 millones de habitantes. Del mismo modo, otro aspecto determinante lo marca la transición energética, en la que el cobre es importante en el desarrollo de vehículos eléctricos o el despliegue de energías renovables como la solar y la eólica, por ejemplo. 

“El 40% de la demanda adicional que se va a dar por cobre es debido a la transición energética”, puntualizó. Mencionó que otro factor es el ‘envejecimiento’ de los yacimientos mineros porque sus leyes van cayendo a casi una velocidad del 2 % anual. Se calcula que para el 2040 se van a necesitar más o menos siete millones de toneladas solamente por el desgaste de estas fuentes de minería. “Eso implica que va a ser necesario invertir 250 mil millones de dólares en el mundo para poder suplir esta demanda”, remarcó.

Estamos haciendo nuestros mayores esfuerzos para impulsar, con el uso de tecnología de punta, mejoras en la producción y la sostenibilidad, pues queremos ser una minería con un rostro distinto en los próximos 30 años.

En ese sentido, el Perú es un país privilegiado porque es uno de los principales productores de cobre en todo el mundo. Así también lo expuso Juan Luis Kruger, CEO de Minsur, quien mencionó a su turno que junto con Chile, ambos territorios concentran cerca del 40% de los proyectos cupríferos mineros en cartera a nivel global, lo que convierte al sector en el principal catalizador del desarrollo económico y social. 

Específicamente, el directivo señaló que el 12% de los proyectos se ubican en Perú, mientras que el 25% en Chile. Para Kruger, además, no hay duda de que el cobre tiene un rol protagónico en la transición hacia un mundo limpio con energías renovables y carbono neutral. 

“Estamos ante una gran oportunidad, este mineral tiene un futuro muy promisorio y tanto Perú como Chile son los principales productores”, subrayó. 

Según las estimaciones del especialista, la demanda de este metal crecerá de manera sostenida, a diferencia de una oferta limitada por la ausencia de nuevos proyectos debido a la menor inversión en los últimos años y proyectos de menor calidad que requieren de precios altos (US $4/lb) para ser desarrollados e incentivo en su construcción. 

A pesar de las expectativas, los dos ponentes reflexionaron en lo importante que será que se puedan destrabar muchos proyectos en el Perú, los cuales pueden contribuir a aprovechar esta coyuntura futura en la minería, con la finalidad de generar más empleos y desarrollo económico sin distinción alguna. 

Cambio climático y minería 

La acción climática encuentra en el empresariado del Perú un gran aliado que desde ya buen tiempo evidencia su compromiso en favor del planeta. La industria de los metales es indudablemente una de las tribunas que puede encabezar la transformación productiva y económica no solo en el Perú, sino también en todo el mundo, por lo que entonces debe siempre analizarse su potencial en adaptación y mitigación ante este fenómeno global. 

Acerca de esto, en el 14 Simposium Internacional también se dialogó sobre cómo el sector puede contribuir desde sus actividades a afrontar el cambio climático, su rol en el desarrollo de la sociedad y más. Manuel Pulgar Vidal, líder de la Práctica Global de Clima y Energía del Fondo Mundial para la Naturaleza, señaló que la industria minera debe considerar ciertas perspectivas a la hora de desplegar acciones en favor de la acción climática. 

Algunas de ellas tienen relación con la necesidad de ver cómo trabajar mejor en una agenda de resiliencia mayor a un área geográfica determinada. Mencionó, además, que la minería debe tener en cuenta la nueva economía del clima que está emergiendo; escenario en el que, por ejemplo, se viene desarrollando iniciativas sobre políticas de precio al carbón. 

En este propósito, algo esencial que resaltó es el reflexionar en torno a cómo estamos en el Perú en el tema. Para él, “la verdad es que no andamos muy bien. La mirada política del país es muy ciega, a diferencia de Colombia que tiene una clara visión al 2050 y Chile que ya puso su primera piedra para una planta de hidrógeno verde”. Por su parte, en otro de las sesiones Tony O´Neill, director corporativo de Tecnología y Sostenibilidad de Anglo American, rescató cuatro acciones para trabajar por una minería moderna, social y ambientalmente responsable, la cual finalmente contribuya en la lucha contra el cambio climático. 

Expuso, como ejemplo, que la compañía ha comenzado con cambios para proteger efectivamente el medio ambiente. En este fin, destacó la inclusión de tecnología de alta calidad para los procesos productivos de fabricación de metales y, por lo tanto, lograr una reducción significativa de recursos naturales que participan en el proceso. 

“Estamos haciendo nuestros mayores esfuerzos para impulsar, con el uso de tecnología de punta, mejoras en la producción y la sostenibilidad, pues queremos ser una minería con un rostro distinto en los próximos 30 años. Para ello estamos implementando programas de reducción de uso de energía y de agua en las naciones donde trabajamos”, refirió. 

El directivo también mencionó que es necesario trabajar con sistemas integrados modernos que recuperen partículas gruesas y lixiviación para abandonar procesos tradicionales utilizados para la obtención del mineral, que al fin y al cabo contaminan los entornos. 

“Anteriormente la obtención de cobre requería minar 60 kilos de roca para obtener un kilo del mineral mientras que la cantidad de agua se duplica. Esto es algo que hoy no es sostenible y por ello los equipos deben ser más eficientes para cambiar de manera positiva los impactos que se tienen en las operaciones mineras”, manifestó. 

Energías renovables

Desde las energías renovables, hay un gran potencial para generar una economía de cero emisiones. En Perú, la capacidad es enorme y, durante una de las sesiones, Brendan Oviedo, presidente de la Asociación Peruana de Energías Renovables, indicó que se debe mejorar la regulación que hay en torno a ciertos contratos empresariales, donde las compañías mineras representan un gran grueso.

“El mensaje es que tiene que haber un cambio regulatorio en el Perú, con el fin de hacer efectivo los beneficios de las energías renovables no solo desde un punto de vista medioambiental, sino también de seguridad energética”, sostuvo. 

Vale recordar que en la actualidad Perú ya cuenta con el desarrollo de algunos proyectos en renovables, dada su ventaja en cuanto a energía solar por la fuerte irradiación que existen en las zonas norte y sur del territorio nacional, o en la generación de energía eólica como en los departamentos de La Libertad Piura y Lambayeque. Sin embargo, no todos los recursos se aprovechan en la totalidad, y es ahí donde las mineras pueden entrar a ocupar un papel crucial en la promoción de energías limpias.

Desde la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, manifestaron la ardua labor que ejecutan para que los asociados visualicen en su gestión y actividades la acción climática, obviamente teniendo en cuenta las oportunidades que ofrecen rubros como las renovables. Fabiola Sifuentes, presidenta del Comité de Agua del gremio, detalló que el objetivo va más allá de lo fundamental que es ser carbono neutral al 2050.

“Tiene también que ver con oportunidades porque la industria minera va a ser proveedora de esos metales base que serán el insumo para la generación de energías limpias. ¿Cómo nos mantendremos en el mercado? Siendo estos proveedores, al mismo tiempo que eficientes y limpios, caso contrario tendremos que salir del mercado”, aseguró. 

Conflictividad que preocupa 

En el Simposium, también hubo lugar para disertar sobre lo vital que es solucionar la conflictividad que existe alrededor de los proyectos mineros. Sobre la mesa, la discusión estuvo en relación con que en el Perú falta orden y compromiso para mejorar la situación que viene afectando de sobremanera a la industria y la población. 

Beatriz Alva, ex viceministra de Trabajo, argumentó que la problemática se condice con que en el país el Estado tiene escenarios pendientes con las comunidades, no solo a nivel de compromisos, sino también en obligaciones para satisfacer las necesidades básicas. “Es necesario un cronograma de acciones para convocar a los sectores concernidos en el tema”, dijo. 

Compartió esta perspectiva Iván Lanegra, secretario general de la Asociación Civil Transparencia, quien manifestó que el Estado ha tenido históricamente problemas muy serios para construir capacidad de gobernanza territorial; es decir, articulación de todas sus áreas de intervención dentro de un territorio concreto. Este problema no es coyuntural, sino que encuentra su génesis en la falta de un carácter de urgencia que debió tener desde hace muchos años. 

Ante la falta de una solución, Paola Bustamante, consultora independiente en gestión de organizaciones, negociación y políticas públicas, sostuvo en el panel “La Gobernanza y los conflictos sociales” que es indispensable un liderazgo para la articulación, así como una planificación de los procesos y un adecuado sistema de gestión de conflictos. 

“Conflictos siempre van a haber, lo que se tiene que evitar es que se le traslade al sector privado la resolución de todos los problemas sociales que existen en el territorio y la satisfacción de las expectativas”, complementó.

Las consecuencias no tienen límites en la paralización de los proyectos. Un caso concreto es Las Bambas, unidad minera ubicada en las provincias de Cotabambas y de Grau (Región Apurímac), que ha venido bajando su productividad debido a los conflictos en la región. Al respecto, Carlos Castro, gerente de Asuntos Corporativos y Desarrollo de Negocios de MMG Las Bambas, aseguró que, en los últimos cinco meses, en 33 días no hubo producción alguna en la planta. 

“De un tiempo a este se ha normalizado el bloqueo. Ahora esto viene evolucionando a una situación más compleja. (…) la producción de las bambas en el 2017 fue de 454 mil toneladas de cobre en concentrado. El año pasado, como consecuencia de la conflictividad, solo se produjeron 290 mil toneladas de concentrado de este metal”, indicó. 

Tomar cartas en el asunto debe ser una prioridad para el Estado en este tema. Es por eso que, desde el Simposium, una autoridad tan importante como Óscar Graham, titular de la cartera de Economía y Finanzas, también se manifestó en lo dialogado. Durante la inauguración, anunció que se implementarán medidas para impulsar la inversión pública en las zonas de operaciones mineras, con el fin de fomentar la actividad minera y disminuir los conflictos sociales. Asimismo, dijo que se agilizarán los permisos para las explotaciones mineras. 

El ministro detalló que se ha logrado la aprobación de un paquete de inversiones descentralizadas que será ejecutado desde la Unidad Ejecutora Especial del MEF. Es decir, se desplegará un equipo especializado de destrabe de inversiones en las regiones con la finalidad de apoyar a los gobiernos subnacionales en la ejecución de los proyectos financiados con recursos del canon minero. 

«Hay un importante porcentaje que no [se ejecuta del canon] y eso no es lo que queremos, sino que esos recursos generados realmente logren mejorar el bienestar de la población de las zonas de conflictos», aseguró.

Tiene también que ver con oportunidades porque la industria minera va a ser proveedora de esos metales base que serán el insumo para la generación de energías limpias.







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