Vaso medio lleno, pero con veneno

Hans Rothgiesser
Miembro del Consejo Consultivo Stakeholders

A la abogada y activista política norteamericana Stacey Abrams en una entrevista en agosto del 2020, habiéndose iniciado oficialmente la campaña electoral en los Estados Unidos, le preguntaron si se sentía optimista o pesimista con respecto al proceso, dado que ella es miembro del partido Demócrata. Ella respondió que siempre prefería ver el vaso medio lleno, pero nunca olvidar que de lo que está medio lleno es de veneno. Es una gran frase para indicar que es optimista, pero que eso no implica dejar de ser realista y mantenerse alerta con respecto a las amenazas y a los problemas que efectivamente existen y que no van a desaparecer con solo tener buenos deseos. Ésta es una frase que los mineros en el Perú deberían ir anotando.

La estrategia del avestruz puede funcionar para muchos problemas, pero no hará que desaparezca la oposición a la minería. Esconder la cabeza en el suelo no hará que líderes políticos que capitalizan los temores que existen para bloquear proyectos mineros se esfumen. De igual manera, ignorar la desinformación y las verdades a medias y los argumentos construidos sobre la base de estos mitos no va a hacer que toda esa fantasía apocalíptica se esfume.

Hubo una época en la que la minería no incluía las contemplaciones ambientales que hoy incluye. Ignorar la contaminación que generaba no era la solución. Muy por el contrario, lo que nos ha llevado a la minería moderna y sostenible de hoy es haber asumido el problema en el pasado y haber invertido en innovación tecnológica y en nuevos procesos y en formas de hacer frente a la contaminación que genera la mera actividad minera. Hoy en día tenemos una minería mucho más responsable. El siguiente reto es que nos crean que lo es.

Un ingeniero podría verlo como un problema más a solucionar en el desarrollo histórico de la actividad minera. Un problema que, dicho sea de paso, no parece que estemos cerca a solucionar. Por lo menos no en el Perú, con nuestras características particulares y nuestra relación particular con el medio ambiente y con los recursos mineros.

Esta actitud se ve reflejada en la creencia popular de que no hay que alimentar al troll. Es decir, que en redes sociales hay gente que solo busca molestar y hacer perder la paciencia a otros usuarios. Por varios años se ha proliferado la idea de que a estos buscapleitos no hay que darles atención. Que si están provocando a alguien más, no hay que hacerles caso. Y esto es cierto en la gran mayoría de los casos. No obstante, a veces uno no está frente a uno de estos trolles, sino frente a un difamador profesional o alguien dedicado a minar el prestigio de una empresa.

En esos casos en especial, ¿hay que dejarlos continuar? Por supuesto que no. Si los dejas sueltos y sin oposición, terminarán convenciendo a todos los que escuchen que la minería no paga impuestos o que siguen contaminando como en los años sesenta. Y miren qué casualidad, eso es justamente lo que está pasando.

En el Informe Fraser del 2020 el Perú ha caído diez posiciones con respecto al informe del 2018. Diez posiciones. Las razones son la inestabilidad política y los conflictos de las comunidades con las mineras. Pero más debería preocupar que según encuestas del IEP, el porcentaje de la población que está en contra de la minería haya pasado de 15% en abril del 2015 a 36% en el 2020. Más veinte puntos porcentuales de incremento. Veinte puntos. Claramente los mineros están perdiendo la batalla y deben cambiar de estrategia. O seguir contratando a los mismos consultores y los mismos generadores de contenidos de siempre para que sigan haciendo lo mismo. Ya saben, como el avestruz.