Es la tercera vez que la Autoridad Nacional del Agua (ANA) entrega este reconocimiento a la cementera UNACEM por priorizar este recurso hídrico en todas sus operaciones.

A través del Programa Huella Hídrica, la Autoridad Nacional del Agua – ANA, entregó por tercera vez la renovación consecutiva del “Certificado Azul” a UNACEM, cementera líder en el Perú que continúa comprometida en la gestión responsable del agua, además de implementar proyectos de valor compartido con sus comunidades aledañas en sus dos plantas: Atocongo, ubicada en Villa María del Triunfo – Lima y Condorcocha, en Tarma – Junín.

La clave de UNACEM para ser acreedor de este reconocimiento, fue establecer un plan de reducción de huella hídrica que reconoce políticas, objetivos y mejores prácticas, para continuar con el uso responsable del agua en diversos procesos. Para lograrlo, la firma estableció mediciones constantes de sus operaciones, consiguiendo indicadores de inversión de más de 1.4 millones de soles en los proyectos de reducción y de valor compartido entre ambas plantas.  Son más de mil personas beneficiadas hasta la fecha, además, se ha logrado una reducción promedio anual de más de 50 mil m3 de agua.

Por otro lado, fue imprescindible capacitar a los colaboradores de las plantas de Atocongo y Condorcocha, con el objetivo de concientizarlos sobre la importancia de la reducción de huella hídrica, a través de campañas de sensibilización. 

Carlos Adrianzén, Gerente de Seguridad, Medio Ambiente y Sostenibilidad de UNACEM Perú, manifestó que “La renovación del Certificado Azul es el reconocimiento a la gestión eficiente y responsable del agua que el equipo UNACEM lleva a cabo en las instalaciones de ambas plantas, Atocongo y Condorcocha. La implementación de proyectos sociales fue beneficioso para las comunidades cercanas a nuestras operaciones, así como buenas prácticas en operación y mantenimiento de los sistemas de agua potable y la limpieza de canales de riego”.

Respecto al Certificado Azul

Busca promover mediante las instituciones el valor compartido del agua, fijando acciones de responsabilidad social con sus comunidades, clientes, consumidores y otros stakeholders. Asimismo, es un incentivo para que más organizaciones se sumen a la sostenibilidad y el manejo responsable del agua y por consiguiente reducción de la huella hídrica en el Perú. 

A través de ello, la ANA busca aprovechar de manera eficiente los recursos y la conservación de las fuentes del agua, atendiendo las necesidades en conjunto con  la gestión integrada. De esta manera busca impulsar una cultura en toda la cadena de valor y la sociedad.







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