En tiempos de pandemia, el buen gobierno corporativo es un aspecto clave de los criterios ASG que evalúan los inversionistas o agentes del mercado financiero para ‘tomar decisiones’. Más allá de eso, su desarrollo significa una gran oportunidad para un crecimiento responsable y sostenible con todos los grupos de interés.

POR RENZO ROJAS
rrojas@stakeholders.com.pe

El buen gobierno corporativo es un factor clave que vienen tomando en cuenta los actores de los mercados financieros a la hora de apostar por inversiones con criterios ASG. Principios de gobernanza, buenas prácticas fiscales, y gestión en épocas de crisis como la pandemia, son puntos determinantes para ser buenos candidatos a una línea de crédito, por ejemplo.

La confianza que se genera es, en ese sentido, también un pilar fundamental ante no solo los grupos de inversionistas, sino también en general para todos los stakeholders. Incluso, abordar la importancia del buen gobierno corporativo nos da la posibilidad de cimentar una base para llevar a cabo prácticas responsables de índole social y ambiental dentro de una compañía.

“Los criterios ASG han llegado para quedarse. Es importante considerar una fórmula derivada de esto: G+AS, es decir, debemos considerar que el cambio de mentalidad de las personas dentro de las empresas para poder elaborar estrategias, definir procesos y operar en estricto respeto de los criterios ambientales y sociales debe partir por tener una excelente gobernanza”, sostiene Jorge Echeandía, Oficial de Gobierno Corporativo para la Sostenibilidad en América Latina y el Caribe de la International Finance Corporation (IFC).

Jorge Peralta,
Socio Gerente Avantage S.A.

Asimismo, hace hincapié en que toda implementación que realice una organización de estos criterios debe ser desde un punto de vista holístico e integral a la estructura que la componen, bajo un liderazgo claro y definido en las iniciativas.

“Es la alta dirección, los accionistas, los directores y la gerencia general, quienes deben liderar esta y todas las prácticas de alto impacto que van llegando para quedarse. Si el ‘tono desde arriba’ no se aplica, y las prácticas ASG son solo iniciativas de áreas específicas dentro de la empresa, corremos el riesgo que no sean sostenibles en el tiempo”, añade.

¿Qué es indispensable en todo este objetivo? Jorge Peralta, Socio-Gerente en Avantage S.A., resalta que el compromiso de los decisores empresariales es esencial a la hora de adoptar buenas prácticas de gobierno corporativo. Sin esto, lo que puede suceder a continuación es simplemente una fórmula teórica que se aplica por cumplimiento normativo o marketing.

“Vale mucho el compromiso que tengan los decisores dentro de las compañías. Si no hay recomendaciones que se les pueda dar o las buenas prácticas que puedan adoptar sencillamente, no funciona. Una de las mejores formas de lograr esto es demostrando los beneficios que el gobierno corporativo les puede aportar. El primer pilar es el compromiso para implementar el gobierno corporativo, si no hay voluntad política ni ejecutiva, sencillamente no funciona. Así tengas el mejor plan, lo importante es el cumplimiento”, explica.

Un gobierno corporativo sustancial en las inversiones

En los últimos años, diversos trabajos académicos comprueban la importancia del buen corporativo para ser ‘blanco’ de inversionistas que buscan ganancias económicas, pero que también sopesan estos últimos con los criterios ASG.

Un estudio de Spainsif de 2017 revela cómo las empresas con prácticas fiscales agresivas (reducción de impuestos sin justificación, por ejemplo) son las que tienen una mala calificación en los mercados bursátiles.

En ese sentido, también aspectos de características social y ambiental tienen una envergadura decisiva en las inversiones responsables, que dejan en claro cada vez más que no son una simple moda.

“Las evaluaciones de impacto ambiental y social de las empresas son fundamentales para cualquier potencial inversión. Los inversionistas están decididos en colocar su dinero exclusivamente en negocios que no generen perjuicios al medio ambiente y que cumplan con sus obligaciones sociales más fundamentales”, señala Jorge Echeandía.

Volviendo al gobierno corporativo, Aldo Fuertes, Gerente General de Core Capital, menciona que son muchas las variables que consideran los inversionistas o fondos en el rubro para optar por una inversión con criterios ASG. De la misma forma, entes que son fuente de consulta como las agencias de calificación de sostenibilidad analizan estos puntos y brindan bases de datos en el mercado financiero para la toma de decisiones en inversión.

“Dentro de los aspectos comunes resalta la vocación de transparencia de la empresa y la presencia material de directores independientes y su rol dentro de los diversos comités, en especial, en el comité de auditoría. El sistema de elección, retribución y evaluación de los miembros del directorio y de los ejecutivos clave también son aspectos considerados importantes, junto con las políticas para cuidar la independencia del auditor externo y la fortaleza e independencia del auditor interno”, destaca.

Jorge Echeandía,
Oficial de Gobierno Corporativo para la Sostenibilidad en América Latina y el Caribe de la International Finance Corporation (IFC)

Agrega que las buenas prácticas que tienen por finalidad cuidar el real ejercicio de los derechos políticos (voto) y económicos de todos los accionistas, sean minoritarios, mayoritarios, locales o extranjeros, vienen también siendo evaluados por los inversionistas.

Además, prosigue, “con más fuerza en los últimos años, la vigilancia del cumplimiento normativo (compliance), las políticas anti corrupción que ha adoptado la empresa y la gestión Integral de riesgos han sido buenas prácticas cada vez más observadas por parte de los fondos”.

En esa línea, la transparencia de la información es una de las características que debe distinguir a una compañía que quiera ser alternativa en mercados de inversión. Es un primer paso necesario que potencialmente genera confianza ante los grupos de interés, y el gobierno corporativo se ofrece como el medio ideal en este propósito.

“Se debe ser transparentes de tal manera que esto te muestre como una empresa responsable ante la sociedad y te genere una ventaja diferencial, ya que cuando aplicas prácticas de buen gobierno corporativo logras un mayor beneficio a nivel social, porque vas a tener accionistas y socios más comprometidos con las compañías, debido a que la van a conocer. Van a saber en qué momento la situación está difícil, en qué momento hay que esperar un poco más los retornos”, refiere Jorge Peralta de Avantage.

En sí mismo, ‘reformular’ una compañía para que encamine su desarrollo en el sendero de los criterios ASG, y así sea sostenible a lo largo del tiempo, conlleva evaluar elementos propios del gobierno corporativo, como indica Jorge Echeandía de la IFC. En ese sentido, resalta que este proceso debe tener presente constantemente la transparencia de la información brindada.

“Es básico tomar una fotografía al estado en el que hoy se encuentra la empresa en aspectos esenciales como la composición de su directorio, la existencia de mecanismos de control tanto financiero como sobre aspectos A&S, las prácticas de transparencia en la muestra de información relevante, el trato al accionista y el compromiso de los grupos de interés”, subraya Jorge Echeandía.

Por su parte, Aldo Fuertes explica que la toma de decisiones es una constante en organizaciones como las empresas, las cuales tienen la posibilidad de crear valor para todos sus miembros o solo para algunos, y si son incorrectas hasta podrían inclusive destruir ese valor. Siendo conscientes de que las decisiones son a cada momento y en los diferentes niveles que componen a las compañías, por eso es vital contar con buenas prácticas de gobierno corporativo.

“En este contexto existe mucha asimetría de información y muchos intereses personales que pueden divergir con los de la empresa y finalmente no contribuir con su sostenibilidad. Por esta razón, la transparencia, la gestión de conflictos de intereses, la rendición de cuentas, el rol de un directorio profesional que dirige la estrategia y monitorea la gestión integral del riesgo; y el respeto de todos los accionistas coadyuvan a la sostenibilidad de la empresa en el tiempo”, indica el Gerente General de Core Capital.

Desafíos frente a la pandemia del Covid-19

La crisis sanitaria ocasionada por el Covid-19 ha influenciado en la cotidianidad de las empresas y, por supuesto, el gobierno corporativo no ha sido la excepción. Su evaluación por los actores de los mercados financieros ha venido siendo rigurosa, más aún con una pandemia que puso a prueba a las estructuras empresariales y su resiliencia en medio de coyunturas complejas.

Para Jorge Echeandía, las empresas en materia de gobierno corporativo han tenido grandes desafíos que enfrentar como nunca lo han hecho, siendo la incertidumbre una característica común en todo este marco pandémico. Todo ello puso a prueba a los directorios, lo que permitió ver cuán preparados estaban para hacer frente a crisis de esta magnitud y así evaluar también su composición.

Aldo Fuertes,
Gerente General de Core Capital

“Algunos directorios respondieron de forma automática y pusieron en riesgo la reputación de la compañía, algunos otros fueron tremendamente creativos y tuvieron resultados mejores que en épocas de menor turbulencia. Otro aspecto muy importante es el relacionado con los procesos de sucesión de liderazgo al interior de las compañías, pues hubo necesidad de cambio de líderes por salud y tocaba conocer si se había preparado el terreno para ello”, menciona el Oficial Corporativo de la IFC.

En este mismo orden de ideas, Aldo Fuertes coincide en que el gobierno corporativo ha sido de alguna manera exigido con la pandemia. Saber actuar con prontitud y proactividad han sido algunos de los distintivos de los directorios frente a los retos inherentes al contexto y que, obviamente, son parte también de la evaluación en los mercados de inversiones ASG.

“La pandemia aceleró la importancia de la revisión de los temas estratégicos y de gestión de riesgo. La capacidad de reacción de la empresa, tanto a nivel del directorio como de la alta gerencia, ante entornos externos muy adversos así como la importancia de la tecnología en la seguridad que se le debe dar a la continuidad operativa, abrieron campos de oportunidad y de exposición de riesgo que sin duda pusieron a prueba los sistemas de buen gobierno corporativo y que, por tanto, son ahora revisados con mayor detenimiento al analizar el sistema de gobierno corporativo de una empresa”, enfatiza Fuertes.

La percepción de riesgo siempre va estar presente, resalta Jorge Peralta, independientemente de la actualidad que esté aconteciendo: sea una de bonanza económica, de crisis como la originada por el Covid-19 o de un escenario susceptible a nivel monetario, el cual podría estar atravesando el Perú con el cambio de gobierno y que se refleja en la inestabilidad del dólar, por ejemplo.

“¿Cómo te ayuda el gobierno corporativo en estos casos? Adoptando el tema del principio de divulgación y transparencia en las transacciones, en la información que revelas, porque finalmente el tomador de decisiones es lo que va a valorar. Es ilógico que se pretenda obviar información de manera intencional, ya que sería con otro propósito, para inducir al error a algún inversor. En un país como el nuestro, el tema de la transparencia va a ser crítico en el tema de los inversionistas”, apunta.

Agrega que hay muchos sesgos presentes en la actualidad, que responden también al ámbito de la desinformación que se difunde en los diversos medios de comunicación, por lo que es ahora preciso elevar el grado de confianza ante los inversionistas, aunque no sea una tarea fácil.

“Si eres un decisor que está vinculado a la estructuración de deudas para proyectos, exige el tema de divulgación y transparencia. Los puntos claros para que no induzcan a una mala toma de decisión al inversor. Hay que tener en cuenta que el capital que se recibe, el que se invierte, termina siendo el más costoso porque está vinculado a la expectativa de rentabilidad que tiene el inversionista”, complementa.

“Finalmente hay que entender que el que va invertir está confiando en ti y si tú no ayudas a que haya confianza en el mercado, esto es como un dominó, sencillamente todo se cae. Tenemos que generar confianza y el cambio no lo va a generar el Gobierno. Los decisores tienen que cambiar la conducta y mostrar un estilo de liderazgo totalmente distinto para este tipo de escenarios”, concluye.







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