León Trahtemberg
Educador


Una de las preguntas claves para la educación tiene que ver con la capacidad de comprender el significado de las cosas, como por ejemplo el coronavirus, y luego transferir esos aprendizajes hacia otras similares no estudiadas o imprevistas pero que tienen algunos elementos comunes con las anteriores.  La otra pregunta clave es cómo conectar estos conocimientos con las actitudes. Veamos.

1) ¿Qué caracteriza al virus y su propagación? ¿Cómo entender que es un virus que a diferencia del resfrío que se instala en fosas nasales, el coronavirus lo hace en los pulmones, pero ingresa a los órganos del cuerpo a través de la boca, nariz u ojos, -la cara- por lo que las afecciones tienen que ver con problemas de orden respiratorio y pulmonar? De allí que los pacientes mayores -con pulmones más “gastados”- y aquellos con algún antecedente de enfermedad respiratoria o pulmonar tengan mayor vulnerabilidad. Es la razón además por lo que es importante lavarse las manos, que son las que tocan la cara que es por donde entrará el virus al cuerpo. Es la razón que la cuarentena -el autoconfinamiento de 14 días hasta extinguir el tiempo de incubación- limita la expansión del virus del portador hacia otras personas.

2) ¿Cuál es la principal diferencia entre el médico que fuma y el médico que no fuma? Ambos son profesionales de la salud, y tienen la misma información sobre los daños a la salud que causa el tabaco. Sin embargo, el que fuma no convierte el conocimiento en actitud, en compromiso, en acción reguladora de su voluntad. En cambio el segundo sí logra integrar el conocimiento con la actitud responsable hacia su salud y la de los demás.

Traigo este ejemplo a colación porque en el necesario abordaje al tema del coronavirus COVID-19 en clases hay que tener presente que recitar medidas preventivas sin entenderlas no tiene mayor impacto. Debemos procurar que cada estudiante a su nivel entienda qué es el coronavirus, cómo se transmite, y junto con ello pensar cómo es que si toma medidas de prevención estará colaborando a que su mamá, papá, abuelos, hermanos, amigos, vecinos no se enfermen, y a que ellos mismos tampoco sufran daños debido que si los demás se cuidan también ellos estarán protegidos. El bienestar común incluye a todos y es parte vital de la actitud ciudadana responsable.

Dicho sea de paso, el tema del COVID-19 pese a lo lamentable de sus efectos es un caso interesante para hacer diariamente un seguimiento en tiempo real sobre cómo una enfermedad contagiosa se convierte en epidemia, cómo se expande geográfica y numéricamente, los patrones de afectados más vulnerables, y a la par, cómo reacciona la comunidad científica y médica, qué estrategias creativas se gestan en momentos de crisis, el efecto del pánico en el agotamiento de bienes y mascarillas, cómo se afecta la economía y producción mundial, cómo los gobiernos y medios de comunicación  comunican y asumen su responsabilidad social, y tantas vertientes más que van a apareciendo en el abordaje del tema. También es una oportunidad para invitar a los salones a padres y madres que son médicos para que sientan una oportunidad para aportar su saber en beneficio de los alumnos.

En suma, algo tan importante para la vida de la humanidad no puede pasar desapercibida por la escuela y universidad. Es uno de esos temas que abren enormes oportunidades de conectar la vida escolar con la realidad y de facilitar la transferencia de este saber a situaciones futuras que sin duda se presentarán.







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