Campaña Respira Perú: cuando el oxígeno es vida y esperanza

En momentos en que la pandemia vulnera el sistema sanitario y económico peruano, y amenaza incluso la voluntad colectiva de su población, surgen iniciativas que devuelven la esperanza. Una de ellas es la Campaña Respira Perú, una iniciativa promovida por la iglesia peruana, la empresa privada y la academia para proveer oxígeno a los pacientes que se encuentran en estado crítico por el COVID -19.

Concluida la segunda fase de la reapertura económica, en junio, el indicador de contagiados en el país aumentó debido a focos de aglomeraciones identificados en tres puntos: los mercados, los paraderos y buses de transporte público, y el comercio informal.

De esta manera, a diario los noticieros de televisión empezaron a informar sobre la angustia de los familiares buscando oxígeno para sus pacientes. La especulación y la falta de sensibilidad hizo que en muchos lugares el metro cúbico de oxígeno, que normalmente se vendía antes de la pandemia a 12 soles, creciera a 50, 100 y hasta 200 soles. Además, el precio de los balones de 10m3 ha llegado a 4,500 soles.

La gran cantidad de contagiados en todo el territorio nacional hizo que los hospitales y clínicas fueran desbordados frente al aumento exponencial de pacientes en estado grave. En ese sentido, este escenario de crisis ha sido motivo para que tres organizaciones de la sociedad civil decidieran unirse para contribuir a solucionar este agudo problema.

Una iniciativa para todos los peruanos

El fundador presidente de la Universidad San Ignacio de Loyola, Raúl Diez Canseco Terry, en un webinar realizado para abordar el problema de la industria manufacturera propuso la idea de iniciar una campaña para conseguir oxígeno y ayudar a los pacientes que más lo necesitaran.

Asimismo, el presidente de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), Ricardo Márquez Flores, coincidió de inmediato y se sumó de manera decidida a la campaña. Ese mismo día, Márquez señaló que la SNI había iniciado contactos con algunas industrias que conocían cómo instalar de manera rápida fábricas de oxígeno en distintos puntos del país.

Un tercer integrante se sumó a esta cruzada de solidaridad y fue la Iglesia Católica. Monseñor Miguel Cabrejos, presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, no solo aceptó encantando participar, sino que ofreció el apoyo logístico de Cáritas Perú para el manejo administrativo y financiero de las donaciones.

El logo de Respira Perú simboliza el objetivo de la campaña. Un mapa del Perú y su espejo forman los pulmones que el país necesita llenar de aire. Debajo de ellos la palabra “Respira Perú”, dibujando una sonrisa en señal de agradecimiento y esperanza, acompañada de la frase de cierre: “El oxígeno es vida”.

La campaña de captación de donaciones culminó este 31 de julio. Hasta el cierre de esta nota se había logrado recaudar más de 8 millones de soles: 5.6 millones de soles en efectivo y 2.3 millones de soles en una planta de oxígeno que la empresa Southern ha donado para la Región Tacna. El Grupo Credicorp (AFP Prima, Seguros Pacífico, Credicorp Cap), se hizo presente con una donación de 4 millones de soles. El Grupo Breca donó 200 mil soles, el Grupo AJE 100 mil soles, y así decenas de empresas que se solidarizaron con la campaña.

El dinero recaudado se invertirá en comprar plantas de oxígeno móviles para ubicarlas en los lugares que más se necesiten, en coordinación con el Ministerio de Salud, para no duplicar esfuerzos. Existen ofertas para comprar plantas llave en mano de Estados Unidos, Israel y Colombia.

Mientras llegan las plantas, se ha autorizado la compra de 1,020 respiradores individuales de oxígeno, 100 flujómetros y un primer lote de 450 cilindros de 10 m3 de capacidad que serán llevados a las diferentes regiones del país.

Las autoridades de Salud han realizado esfuerzos para comunicar que la manera más efectiva que tenemos de defendernos del avance del COVID -19 es seguir las reglas de distanciamiento social, uso de mascarillas y lavado de manos. Sin embargo, la economía informal, la pobreza y la falta de una adecuada infraestructura sanitaria, de saneamiento y de vivienda, dificultan esta tarea.

Si el número de contagiados sigue aumentando, como prevén las autoridades sanitarias, y como ya se está viendo en las regiones, se necesitará más de una planta de oxígeno en cada región. Pero, mientras las autoridades regionales desburocratizan sus decisiones y agilizan los procesos para ejecutar sus presupuestos, está Respira Perú, una bocanada de aire fresco y esperanza, en medio de tanto dolor y sufrimiento.

El artífice de la campaña


Raúl Diez Canseco Terry:
Raúl Diez Canseco Terry
Fundador presidente de la Universidad San Ignacio de Loyola

¿Cómo nace esta iniciativa de ayudar a proporcionar oxígeno a los pacientes afectados por el COVID-19?

Estaba viendo la televisión y aparece una noticia dolorosísima: la muerte de dos bebés en la selva por falta de oxígeno. Esos angelitos no eran pacientes COVID-19, simplemente no había oxígeno en Iquitos para salvarlos. Estaba con mi esposa, Luciana, y le dije: “Lu, algo tenemos que hacer. No podemos quedarnos de brazos cruzados cuando la gente se está muriendo por falta de aire”. Lo más trágico era que la selva, el pulmón del mundo, se estaba quedando sin oxígeno.

¿Cómo lograron confluir tres grandes instituciones?

Fue una coincidencia maravillosa. La Conferencia Episcopal Peruana, la Sociedad Nacional de Industrias y el Grupo Educativo USIL, nos pusimos a trabajar para hacer realidad este sueño. Nos hemos organizado como sociedad civil. Es, a la vez, una respuesta del país ante tremendo desafío.

¿Qué objetivos se han planteado?

Nuestro objetivo es suministrar oxígeno medicinal de manera efectiva y rápida a quienes más lo necesiten. Para ello tenemos dos opciones: comprar oxígeno medicinal en kits descartables, de uso único y personalizado, e instalar una o más plantas que produzcan oxígeno medicinal en algunas regiones del Perú. Para ello será necesario coordinar con el Ministerio de Salud, por supuesto.

¿De qué forma recibieron las colaboraciones?

La campaña para recibir donaciones estuvo hasta el 31 de julio. Las cuentas fueron administradas en su totalidad por la Conferencia Episcopal Peruana, para darle transparencia al programa. Los interesados entraron a la página web RespiraPeru.com y siguieron las instrucciones. Allí se observó que hoy más que nunca los peruanos tenemos que demostrar que la generosidad no tiene límites.