¿Qué acciones desarrolla Backus para lograr una gestión sostenible de su huella hídrica?
Nuestra estrategia hídrica en la operación se basa en tres pilares: reducción, rehúso y reciclaje. Estos lineamientos se implementan mediante un sistema robusto de gestión que incluye el monitoreo continuo de consumos, la medición diaria del uso de agua en cada planta y la identificación temprana de oportunidades de mejora.
Además, realizamos benchmarks con operaciones de la región y recibimos visitas periódicas de especialistas técnicos en gestión hídrica, procesos y tratamiento. Paralelamente, fortalecemos las capacidades internas mediante entrenamientos constantes en tratamiento de agua potable, reciclaje y manejo de efluentes. Todo esto se ejecuta asegurando el 100 % de cumplimiento de estándares corporativos y de la normativa vigente.
¿Qué estrategia emplean en el monitoreo que realizan del consumo de agua en sus operaciones?
En Backus llevamos un seguimiento diario y detallado del consumo de agua en todas nuestras operaciones. Este monitoreo constante nos permite gestionar el recurso de manera eficiente, identificar oportunidades de mejora y garantizar la optimización continua de nuestros procesos. Gracias a este enfoque, en el periodo del 2016 al cierre del 2024 logramos una reducción del 22 % en nuestro consumo de agua.
¿Qué tecnologías o prácticas han incorporado para reducir el consumo de agua o reutilizarla dentro de los procesos?
En los últimos años hemos acelerado la incorporación de nuevas tecnologías de tratamiento y reutilización. Entre las principales destacan:
- Reutilización de agua tratada de las Plantas de Tratamiento de Efluentes de nuestras Cervecerías de Ate y Arequipa, para el riego de parques y jardines de Municipalidades.
- En nuestra Maltería Lima, el agua tratada es utilizada para la elaboración de cajas de cartón de una empresa externa vecina; y en nuestra Cervecería Motupe, se utiliza para el riego de árboles de tallo alto de agricultores de la zona.
¿Mantienen alianzas con comunidades, gobiernos u otras organizaciones? ¿Qué proyecto vienen realizando al respecto?
Sí. Desarrollamos el proyecto Amunas, una tecnología ancestral preinca de siembra y cosecha de agua con más de 1400 años de historia, preservada gracias al conocimiento de las comunidades de la cuenca alta del Rímac. Esta técnica consiste en desviar parte del agua de lluvia hacia canales de infiltración que permiten que el recurso se filtre lentamente en el subsuelo y recargue los acuíferos. Meses después, ese mismo caudal reaparece de forma natural en manantiales y quebradas, asegurando disponibilidad durante la época seca.
“Para Backus, las Amunas representan una apuesta por soluciones basadas en la naturaleza que fortalecen la resiliencia hídrica de Lima”.

¿Qué vital es la articulación con stakeholders del entorno donde intervienen?
Un componente esencial del proyecto es el trabajo articulado con actores locales. Colaboramos directamente con las cinco comunidades responsables de la rehabilitación y mantenimiento de las Amunas: San Pedro de Casta, San Lorenzo de Huacupampa, San Juan de Iris, Santiago de Carampoma y Huanza.
Para Backus, las Amunas representan una apuesta por soluciones basadas en la naturaleza que fortalecen la resiliencia hídrica de Lima, una de las ciudades más vulnerables al estrés hídrico en la región. Hoy podemos afirmar con orgullo que hemos recuperado 69 kilómetros de Amunas, incluso 2 km más de lo que soñamos en el 2020, un hito histórico que evidencia un impacto ambiental real y que materializa un sueño trazado hace varios años. Este avance nos impulsa a continuar escalando la iniciativa, sumar nuevos aliados y ampliar su alcance e impacto.
¿En particular qué aporte han tenido con los gobiernos locales?
Colaboramos con gobiernos locales mediante la donación de agua tratada para usos municipales. En Cusco, estamos ejecutando una obra de drenaje en una laguna con el objetivo de prevenir la contaminación de la principal fuente de agua de la ciudad y fortalecer su resiliencia frente al cambio climático.
¿Qué reto principal resalta a lo largo del proyecto con el propósito de la sostenibilidad del mismo?
Uno de los principales desafíos es la supervisión técnica, que exige socios altamente organizados y con capacidades de ejecución. En este sentido, nuestra alianza con AQUAFONDO ha sido clave, por ejemplo, para el éxito del proyecto Amunas.
A medida que los proyectos avanzan, el reto pasa a ser la escalabilidad: mantenerlos en el tiempo, sumar aliados y ampliar el impacto. Esto requiere una articulación constante con las comunidades, el fortalecimiento de capacidades locales y la creación de modelos replicables.

En el mediano plazo, ¿qué proyecciones tienen acerca del fortalecimiento de los programas con los que ya cuentan o su ampliación?
Nuestros esfuerzos futuros incluyen, entre otros, iniciativas orientadas a seguir fortaleciendo nuestra gestión hídrica y la resiliencia frente al cambio climático, como el mantenimiento y escalamiento del proyecto Amunas, por su impacto ambiental y por su valor social y cultural. Estamos trabajando para sumar aliados y garantizar su sostenibilidad a largo plazo.
Además, la culminación de la obra de drenaje en Cusco, que contribuirá a proteger una fuente de agua clave para la ciudad. Finalmente, el fortalecimiento de los sistemas de reutilización de agua tratada, incluida la continuidad de donaciones para mejorar espacios verdes y la optimización de procesos internos en nuestras plantas.









