En el Perú, desafíos como la anemia infantil, la falta de acceso al agua y saneamiento, el cambio climático, la inseguridad y las brechas de competitividad rara vez ocurren de manera aislada. Por el contrario, se entrelazan y se potencian entre sí, especialmente en los territorios donde las desigualdades son más profundas. Frente a esta realidad, Perú Sostenible plantea la premisa de que, si los problemas están conectados, las soluciones también deben estarlo.
Ese es el eje de su estrategia de Desarrollo Territorial, una propuesta que busca pasar de iniciativas individuales a impactos colectivos mediante la articulación sostenida entre empresas, Estado, cooperación internacional, academia y sociedad civil. El objetivo es llevar más acción del sector privado hacia los territorios más relegados del país, donde se concentran las principales brechas sociales y ambientales. “En el Perú los grandes desafíos no ocurren aislados: se entrelazan. Por eso creemos que las soluciones también tienen que estarlo. Nuestro rol no es llegar solos con un proyecto, sino conectar al sector privado, al Estado y a las comunidad”, señala Andrea Cuba, Gerenta de Desarrollo Territorial de Perú Sostenible.

Un articulador para sostener soluciones en el tiempo
Más que ejecutar proyectos aislados, Perú Sostenible se posiciona como un articulador de capacidades, recursos y agendas comunes. Su rol consiste en conectar actores que normalmente trabajan por separado y mantener esa coordinación en el tiempo para transformar desafíos nacionales y territoriales en oportunidades de desarrollo. La organización estructura esta articulación a través de tres mecanismos principales:
- Mesas de Acción, espacios de trabajo multiactor enfocados en un desafío o territorio específico.
- Modelos de intervención, soluciones integrales que se implementan, validan y luego pueden replicarse en otros contextos.
- Plataformas de posicionamiento, iniciativas que visibilizan experiencias y contribuyen a escalar su impacto.
Toda esta estrategia se organiza en torno a cuatro prioridades que enmarcan los principales desafíos del país —Personas, Prosperidad, Planeta y Paz— y que orientan las intervenciones hacia un desarrollo más integral. A ellas se suma una quinta, Pactos, que representa el poder articulador de Perú Sostenible y su apuesta por generar alianzas en favor de los territorios.
Atalaya: enfrentar la anemia, un problema multidimensional, desde múltiples frentes
Juntos por las Personas es un modelo de intervención territorial, cuyo primer piloto se implementó en Atalaya, Ucayali, entre 2024 y 2025.
El piloto partió de la premisa de enfrentar la anemia infantil más allá de la atención en salud, incorporando factores como el acceso a agua segura, los servicios de atención, el acompañamiento a las familias y el fortalecimiento de capacidades en profesionales de salud locales y agentes comunitarios. Bajo este enfoque, la iniciativa integró estos componentes en comunidades amazónicas mediante la articulación de empresas, entidades públicas y organizaciones locales.
El resultado permitió validar la correlación positiva entre los componentes de esta intervención y la reducción de la anemia: tres de cada cuatro niños de las comunidades priorizadas la superaron durante su implementación. La siguiente etapa busca replicar esta experiencia en otros territorios, comenzando por Puinahua, en Loreto, con una intervención que responda a las necesidades de cada contexto.

Fortalecer capacidades desde la comunidad
Otro de los modelos impulsados por Perú Sostenible es Comunidades que Inspiran, cuyo primer piloto se desarrolló en el Asentamiento Humano Nueva Esperanza, en San Juan de Lurigancho.
La propuesta se construyó desde una lógica distinta: no llegar para reemplazar las capacidades locales, sino fortalecer las iniciativas que ya existen dentro de la comunidad.
A partir de una olla común, Perú Sostenible articuló a 17 empresas aliadas para impulsar procesos de formación, liderazgo y generación de autonomía económica.
Como resultado, la organización comunitaria fortaleció sus redes de apoyo y puso en marcha una panadería comunitaria, que ya realizó sus primeras ventas y comenzó a generar ingresos propios para ampliar su impacto en el territorio.
“La idea es partir del desafío y de las necesidades que se encuentran en el territorio, para conectar esas necesidades con soluciones que ya existen y que han probado ser exitosas. Buscamos potenciar esfuerzos en vez de duplicarlos, alineándolos a los objetivos y metas nacionales”, finaliza Andrea Cuba, Gerenta de Desarrollo Territorial de Perú Sostenible.









