La economía circular merece aún más atención en tiempos de pandemia Por Luciano Barcellos de Paula

PhD.Luciano Barcellos de Paula
Director del Centro de Investigación para la Sostenibilidad y la Innovación Social,
CENTRUM PUCP.


Un reciente estudio indica que nuestro mundo es ahora solo un 8.6% circular (Circle Economy, 2020). Esto significa que de todos los minerales, combustibles fósiles, metales y biomasa que entran en él cada año, solo el 8.6% se devuelven en ciclo. Si comparamos el resultado con el año anterior, que fue del 9.1%, se percibe una reducción significativa en la economía circular a nivel internacional.

El mismo estudio destaca que la economía mundial está consumiendo 100,000 millones de toneladas de materiales al año por primera vez en la historia, pero el ritmo del ciclo de los recursos se ha invertido. Luego, se observa que la brecha está aumentando, y reducirla servirá para disminuir la degradación ambiental y la desigualdad social. Además, iniciativas vinculadas a la economía circular pueden generar conjuntamente empleos y oportunidades de nuevos negocios.

En tiempos de pandemia,la economía circular merece aún más atención de los sectores público y privado. Actualmente, se observan diversos desafíos que se deben afrontar inmediatamente, como la gestión y control de las enfermedades, reducción de riesgos sanitarios, inclusión de la bioseguridad, reducción de la contaminación ambiental, entre otros. Por consiguiente, aplicar el modelo de economía circular puede contribuir en la mitigación de los efectos causados por esta crisis mundial.

Es importante cambiar el modelo actual, que representa el 91.4%, basado en la economía lineal, y conducir al modelo de economía circular. Para comprender las diferencias entre los dos modelos, un estudio revela que la mayor parte del mundo sigue las prácticas de “toma, haz y deshaz” de la economía lineal, con poca consideración por el uso futuro de estos recursos y productos. Desafortunadamente, la mayor parte de esto termina en los vertederos, y para el 2050, podríamos estar produciendo 3,400 millones de toneladas de residuos cada año. Por el contrario, la economía circular, se centra en el rediseño de nuestros sistemas, procesos y productos para permitir que los bienes se utilicen durante más tiempo, se reutilicen o reciclen de forma más eficiente (Black Rock, 2019).

Realizar este cambio es un gran desafío para toda sociedad, y en este momento, pasó a ser urgente,y no se debe postergar. En los países afectados por la pandemia del COVID-19 se buscan alternativas de recuperación de la economía y restablecimiento de un sistema sanitario seguro. A nivel público, se propone que los investimentos prioricen acciones y proyectos que consideren la economía circular, y la concesión de incentivos fiscales para empresas sostenibles, y el involucramiento de la sociedad será fundamental para realizar este cambio de manera responsable y segura.

A nivel empresarial, hay metodologías que orientan la implementación de la economía circular (Circular Pack, 2020). El primero paso residiría en el involucramiento de todas las áreas de la empresa, como compras, logística, marketing, finanzas, entre otras. Para alcanzar este objetivo, se recomienda la realización de talleres, reuniones y seminarios. El segundo paso consistiría en definir una estrategia, en que se evalúa técnicamente los productos y cómo recuperar sus residuos. El tercer paso sería a través de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) en que se buscaría alternativas para transformar las estructuras de los residuos en materia-prima utilizable. El cuarto paso entraría la logística reversa mediante alianzas con cooperativas de reciclaje. Finalmente, el quinto paso sería transformar esta materia-prima en nuevos productos. En conclusión, la economía circular puede ser una alternativa viable en la reconstrucción de los empleos, garantizando también al mismo tiempo, un modelo de vida mejor y sostenible.

 

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