Hand of a businessman making a light bulb of puzzle pieces and hand drawn lines. Over blue background.

POR PABLO VEGA BUCCICARDI – Gerente general de CIVE (Consultoría en Estrategia y Alta Dirección) y director de CIEC-Perú (Centro de Innovación y Economía Circular)

Comprender los ciclos económicos y la innovación como un acelerador del desarrollo permiten identificar que las oportunidades vienen y se van. Si no se toman a tiempo se pierde y lo que se gana en una etapa puede servir de base para aprovechar la siguiente. Sin embargo, en algunos casos, pueden ser obstáculos e incluso trampas para avanzar al desarrollo.

Contexto latinoamericano y las nuevas trampas del desarrollo 

Las economías de Latinoamérica experimentan en la actualidad un freno en su avance hacia economías avanzadas y democracias estables. Hasta 2014 los buenos resultados habían despertado expectativas positivas: se estaba escapando de la trampa de países de ingreso medio. Como consecuencia, parecía posible pensar en una estrategia de desarrollo estable y exitosa a futuro para América Latina, con un sólido crecimiento económico, con menor desigualdad y mayor protección social para los grupos más vulnerables. Sin embargo, la situación actual presenta altos niveles de complejidad.

La figura 1 muestra la evolución de la distribución de la población por grupo socioeconómico para un total de 17 países de Latinoamérica. Los umbrales1 de los grupos socioeconómicos se basan en el ingreso per cápita en dólares y en el poder de paridad de adquisitivo2 (PPA) equivalente a 2011. Se puede observar que la pobreza disminuyó del 43% al 25% entre 2003 y 2013 en la región. Algunos países lo hicieron excepcionalmente bien, como es el caso de Uruguay, donde la pobreza pasó de ser del 32,5% en 2006 al 9,4% en 2016 y; la pobreza extrema se redujo del 2,5% al 0,3% para el mismo periodo. 

Figura 1. Pobreza, Clase Media Emergente y Clase Media (2000-2016)

Fuente: Lac Equity Lab tabulados de SEDLAC (Banco Mundial)

Sin embargo, aún prevalecen grandes vulnerabilidades estructurales, al tiempo que han surgido nuevos retos. Muchos de estos desafíos están relacionados con la transición de los países de la región a mayores niveles de ingreso y desarrollo. 

Según OCDE (2019), “varios fenómenos indican que los antiguos factores que impulsaban el progreso ya no son suficientes. De hecho, la productividad está estancada, e incluso ha caído si se compara con las economías más avanzadas; existe una vulnerabilidad persistente y creciente de grandes segmentos de la población, con acceso desigual a los servicios públicos entre los diversos niveles socioeconómicos; la insatisfacción de los ciudadanos con las instituciones públicas es cada vez mayor; y la presión sobre los recursos naturales va en aumento, poniendo en cuestión la sostenibilidad ambiental del modelo” (OCDE, 2019)

Las trampas del desarrollo que dificultan un mayor crecimiento incluyente y sostenible se relacionan con la productividad, la vulnerabilidad social, las instituciones y el medio ambiente. Las cuatro trampas del desarrollo interactúan y se refuerzan recíprocamente (figura 2). Esto complica de manera particular los retos del desarrollo y aumenta cada vez más la necesidad de herramientas eficaces de análisis y la importancia de respuestas coordinadas de políticas públicas.

Figura 2. Trampas del desarrollo en transición en América Latina y el Caribe (ALC)

Fuente: OCDE, 2019

Consecuencias complejas

Las trampas del desarrollo tienen actualmente consecuencias complejas para la región, lo que se evidencia en tres elementos: el desarrollo humano, la pobreza y la competitividad.A raíz de la pandemia, y por primera vez en la historia, el valor del Índice de Desarrollo Humano (IDH) global disminuyó durante dos años consecutivos. Un número considerable de países experimentó descensos continuos en el IDH en 2021. Incluso antes de la pandemia, los sentimientos de inseguridad iban en aumento en casi todas partes. Las personas se sienten alienadas de sus sistemas políticos y, en otro revés, el retroceso democrático ha empeorado (figura 3).

Figura 3. Índice de Desarrollo Humano 2022

Fuente: PNUD (2022)

Por otro lado, la pobreza en América Latina alcanza niveles no vistos en casi treinta años (figura 4). También a causa de la pandemia y la guerra de Ucrania, los niveles de pobreza y la inseguridad alimentaria seguirán aumentando. (Cepal, 2022)

Figura 4. Porcentaje de la población por debajo de la línea de pobreza 2022

Fuente: Cepal (2022)

Una tercera consecuencia han sido las tendencias de la competitividad regional afectadas por las diferentes velocidades del repunte económico que siguió a la fase aguda de la pandemia del COVID-19. La tendencia de la clasificación de competitividad general de las regiones latinoamericanas entre 2018 hasta 2022 identifica que permanecen relativamente estancadas o han disminuido sus posiciones promedio generales. 

Figura 5. Posiciones promedio de clasificación por región en Competitividad General 2018-2022

Fuente: IMD World Competitiveness Center (2022)

Ante el contexto y las consecuencias descritas anteriormente, Latinoamérica tiene dos desafíos complejos. Por una parte, comprender que no existen empresas exitosas en sociedades fracasadas y, por otro lado, entender que, si no se desacopla el impacto ambiental del crecimiento económico, se acentuarán las dificultades.

Orquestar los ecosistemas de innovación para afrontar desafíos complejos

El modelo tradicional de la cuádruple hélice resulta insuficiente para analizar las complejas dinámicas que se generan dentro de un ecosistema empresarial. Tradicionalmente, los actores de un ecosistema son clasificados de acuerdo con el modelo de la triple hélice: academia, gobierno y sector privado, con la sociedad civil organizada siendo agregada como una cuarta hélice a partir de los últimos años. Sin embargo, esta clasificación resulta ineficiente al momento de querer profundizar y comprender las dinámicas complejas que suceden dentro del ecosistema, ya que se centran en una etiqueta institucional más que en la función que cumplen dentro del ecosistema.

Debido a estas limitantes, y entendiendo al entorno empresarial como un verdadero ecosistema, se propone un nuevo modelo enfocado en la función que cada actor desempeña dentro de su ecosistema, tomando en cuenta el valor real que genera en el mismo: un Modelo de Ecosistemas Basado en Roles.

Los roles de los actores representan la evolución de la tradicional cuádruple hélice basada en los sectores de la economía, hacia una clasificación que enfatiza el valor que las organizaciones aportan al ecosistema económico, en un esfuerzo por incrementar la colaboración entre sus actores, entendiendo siempre al emprendedor o al empresario y al ciudadano como el centro del ecosistema y el principal usuario del mismo. Los seis roles que define este nuevo modelo son: articuladores, habilitadores, vinculadores, generadores de conocimiento, promotores, y comunidades (Tedesco y Serrano, 2019).

– Ecosistemas de innovación (EI)

Un camino posible para afrontar las trampas del desarrollo tiene relación con los ecosistemas de innovación (EI). 

Se relaciona con la capacidad o agilidad de capturar oportunidades orquestando o articulando la red de valor (Ruelas-Gossi, 2016) que componen los territorios a través de la colaboración como eje de principal de cualquier dinámica social saludable y sostenible (Tedesco y Serrano, 2019).

Con agilidad, los autores no se refieren a hacer más de lo mismo, un poco más rápido o mejor, sino como la capacidad de una empresa para aprovechar consistentemente oportunidades emergentes, más rápida y de forma eficaz. El desafío de la agilidad estratégica es aprovechar la oportunidad, no sólo verla. Eso implica que las organizaciones resuelvan anomalías en el mercado, articulando un nuevo conjunto de recursos y coordinándolo en combinaciones novedosas. Tal como señala Tedesco es necesario construir un camino posible para mejorar la comprensión de la dinámica social de los ecosistemas. Subraya que “tales condiciones estructurales tienden hacia el equilibrio cuando se construyen principalmente a través de mecanismos colaborativos” (Tedesco, 2022).

Por otra parte, la definición de ecosistema de innovación local de Elizabeth Hoffecker, investigadora del MIT D-Lab, permite comprender en profundidad esta dinámica social: “una comunidad de actores interconectados, basados en un lugar específico, quienes interactúan con el fin de crear innovación y de apoyar a procesos de innovación, junto con la infraestructura y el entorno propicio que les permite desarrollar y difundir soluciones a desafíos locales» (Hoffecker, 2019)

Integrando el enfoque de la Teoría de Sistemas Complejos con los desarrollos del MIT D-Lab sobre el modelo de ecosistemas económicos basados en actores, es posible identificar los siguientes componentes de un ecosistema de innovación:

  • Las organizaciones que constituyen la estructura central de un ecosistema de innovación
  • La perspectiva de actores (clasificados por sus roles, atributos y necesidades), valor que éste produce para el ecosistema y las dinámicas sociales entre estos que proporciona la posibilidad de crecimiento de un ecosistema maduro
  • Los recursos (naturales, humanos, financieros, sociales y geográficos) 
  • El medio ambiente (mercado, cultura e instituciones, políticas públicas y regulaciones) 

La utilidad de la comprensión del tema y los componentes de la aceleración y orquestación de los EI radica en la importancia de la colaboración para enfrentar contextos complejos. 

Aspectos fundamentales que permiten fortalecer un EI

Considerando que la salud o madurez, así como las estructuras del ecosistema de innovación estarán determinadas por los elementos anteriores, Tedesco (2022), propone tres aspectos fundamentales que permiten fortalecer un EI:

  1. La eficiencia de la comunicación entre diferentes actores (elementos) y su capacidad de colaboración. 
  2. La robustez de la estructura ecosistémica. 
  3. La resiliencia estructural del ecosistema, tanto la adaptabilidad al cambio como su capacidad para prevenir colapsos (capacidad homeostática).

En resumen, las relaciones de colaboración entre actores proporcionan las características requeridas para aumentar el equilibrio y resiliencia de los ecosistemas de innovación (Tedesco, 2022). Esto es relevante para comprender los aspectos que impactan en la madurez y estructura de los ecosistemas de Latinoamérica.

Un ejemplo de ecosistema de innovación: La minería sostenible y la maldición de los recursos naturales

La minería es una clara ventana de oportunidad para Latinoamérica en el siglo XXI. Actualmente el número de consumidores ha aumentado y, por otro lado, la transición a la sostenibilidad ambiental está en curso. Ese espacio es importante para los recursos naturales y las industrias de procesamiento. 

Latinoamérica cuenta con abundancia de recursos naturales de todo tipo. Tiene experiencia adquirida en minería, petróleo, agricultura, forestal, pesca, etc. Es decir, en el aprovechamiento de esos recursos, pero también tiene experiencia en procesos como agroindustria, metalurgia, química, cemento, etc. 

Por otra parte, actualmente existen nuevas fuerzas que impulsan la innovación con base en recursos naturales. Una de ellas es la híper-segmentación y diferenciación. Los materiales a pedidos biodegradables, los alimentos orgánicos, los alimentos gourmet, el rescate del sabor y el valor nutritivo de las frutas. La productividad del campo, pesticidas naturales, combustibles limpios. Todo eso está siendo requerido por unos mercados cambiantes precisamente por la cuestión ambiental.

Aprovechar la hipersegmentación de los mercados para multiplicar la infraestructura técnica es un desafío para Latinoamérica. Si tomamos las grandes empresas extractoras y/o procesadoras de recursos naturales extranjeras o nacionales con sus actuales mercados de exportación, se pueden identificar ecosistemas económicos de innovación locales de empresas o instituciones de investigación de producción y servicio de alta tecnología. Estas a su vez tienen vínculos con empresas o instituciones extranjeras de investigación de alta tecnología. Esta combinación permite que las grandes empresas puedan ofrecer nuevos productos gracias a esta cooperación y, por otro lado, que las empresas experimenten esos productos localmente antes de exportar. Entonces se generan productos para el desarrollo.

– Dimensiones de la ventana de oportunidad para la Minería Sostenible

El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha alertado de que “a menos que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan de manera inmediata, rápida y a gran escala, limitar el calentamiento a cerca de 1,5°C o incluso a 2°C será un objetivo inalcanzable” (IPCC, 2021). Para contener el incremento de los gases de efecto invernadero, mitigar el cambio climático y adaptarse a él los minerales y metales tendrán un rol fundamental. 

Para aprovechar esa oportunidad de la minería sostenible un aspecto clave es la estimación de la demanda de minerales y metales para la meta de 1,5°c. El Banco Mundial considera que se requerirán 3000 millones de toneladas de minerales y metales en 2050 para implementar la energía eólica, solar y geotérmica, así como para el almacenamiento de energía (baterías). Se apunta a lograr una reducción de la temperatura por debajo de los 2°C en línea con los compromisos de París (Hund et al., 2020). 

Las posibilidades de la minería crecen aún más como ruta de desarrollo. Porque ahora el que tenga energía limpia, relativamente abundante y con costos competitivos tiene ventajas importantes en cualquier proceso que sea intensivo en energía.

Vamos a la acción 

Los desafíos de la minería son los mismos que tiene el planeta, los países y sus territorios. Es crucial buscar acuerdos sobre metas, soluciones e innovaciones, contando con un marco institucional y un sistema de financiamiento orientado a lograr soluciones comunes (figura 6).

Figura 6. La minería como plataforma de innovación para enfrentar desafíos comunes

Fuente: Pérez (2022)

La minería puede realizar inversiones dirigidas a resolver los problemas de un país, además de cumplir con las regulaciones, en la medida en que su actividad sea suficientemente rentable (figura 7).

Figura 7. Soluciones mineras de impacto climático

Fuente: Elaboración propia

Realizar estas soluciones abre caminos de éxito compartido. Así, es posible visualizar la minería como parte de una estrategia de desarrollo sostenible que permita acelerar y orquestar dos ámbitos de acción: 

  • Nueva comprensión de la minería sostenible. El propósito de la minería sostenible no es sólo generar divisas e ingresos fiscales, sino también cuidar y mejorar el contexto ambiental y el contexto social. Eso requiere comprender una actividad que se propone desde el inicio minimizar emisiones y residuos (economía circular), gestionar y cuidar la biodiversidad local, gestionar el agua del modo integrado eficiente e incluyente, usar energías renovables, impulsar el aumento de proveedores locales tanto de baja como de alta tecnología y, finalmente, insertarse en el territorio como proyecto de desarrollo.
  • Repensar audazmente la institucionalidad. Las revoluciones tecnológicas requieren innovaciones institucionales para adecuarse al nuevo potencial. No se puede gestionar el futuro con las instituciones de ayer. Las viejas pirámides burocráticas de las grandes corporaciones han sido convertidas en complejas redes flexibles en intensa interacción, tanto interna como con proveedores y clientes con una gran agilidad para cumplir con su propósito (Pérez, 2022). Los gobiernos también deberán diseñar e implantar un nuevo modelo de intervención, basado en consensos a todos los niveles y con todos los actores nacionales, internacionales, locales, empresariales, sociales y comunitarios.

Por tanto, se necesita un nuevo diseño de políticas públicas (ni proteccionismo ni libre mercado desatado) basado en consenso y promoción activa que permita: 

Hacer de cada proyecto minero un plan de desarrollo nacional y de la localidad. 

Una regulación y tratamiento fiscal que incentiven el óptimo procesamiento local y la sustentabilidad.

Establecer un intenso plan de formación de capital humano especializado, tanto local como en el exterior.

Crear una nueva institucionalidad promotora de consensos nacionales y locales.

Crear nuevos modelos de asociación público-privada.

Las lecciones aprendidas de este ejemplo minero sostenible evidencian la posibilidad de orquestar ecosistemas de innovación a través de la captura de oportunidades, articulando la red de valor que componen los territorios. Dos aspectos se destacan:

En primer lugar, debería reflexionarse sobre los desafíos pendientes en la región. El tema central debería ser la calidad de las instituciones, su transparencia, probidad y accountability en áreas claves en países de renta media en Latinoamérica. A ese respecto Acemoglu y Robinson afirman que el éxito económico de los países difiere debido a las diferencias entre sus instituciones, a las reglas que influyen en cómo funciona la economía y a los incentivos que motivan a las personas. Los países fracasan porque no cuentan con “instituciones políticas inclusivas” que reparten ampliamente el poder en la sociedad y limita su ejercicio arbitrario. Estas instituciones políticas también dificultan que otras personas usurpen el poder y socaven las bases de las instituciones inclusivas. Quienes controlan el poder político no pueden utilizarlo fácilmente para establecer instituciones económicas extractivas en beneficio propio. Y estas instituciones económicas inclusivas, a su vez, crean un reparto más equitativo de los recursos, facilitando la persistencia de instituciones políticamente inclusivas (Acemoglu y Robinson, 2012).

En segundo lugar, y en relación con la mejora del valor basado en la sofisticación de los recursos presentes de manera distintiva en todas las regiones mineras de Latinoamérica, Ruelas-Gossi subraya que “Una estrategia de desarrollo basada en la mejora del valor es superior a una estrategia basada en la mera reducción de costes” (Ruelas-Gossi, 2017).

La minería sostenible evidencia la posibilidad de acelerar y orquestar ecosistemas de innovación a través de la captura de oportunidades que se generan articulando la red de valor que componen los territorios.

Conclusiones

Los países latinoamericanos afrontan el desafío de sortear las trampas del desarrollo. Esto impone un sentido de urgencia no sólo a los responsables públicos que gobiernan, sino también a los actores privados y de la sociedad civil que son motores de crecimiento y bienestar.

En el nuevo escenario de freno del crecimiento y de descrédito de las instituciones, se debilita, también, la capacidad de construir acuerdos políticos y sociales amplios que habían permitido llevar adelante, desde la década de los noventa, las reformas económicas y sociales que fueron esenciales para impulsar el crecimiento., La clase política latinoamericana compite más bien por dar respuestas de corto plazo que satisfagan a clientelas específicas, perdiéndose la mirada estratégica que es la que permitió empezar a salir de la trampa en la década anterior. 

El fortalecimiento de las instituciones, la capacidad de innovar para aumentar la productividad, la mejora de la calidad de los recursos humanos y la capacidad de colaboración dentro de los países serán vitales para iniciar una nueva etapa que permita a América Latina salir de la trampa de los países de renta media.

El ejemplo expuesto sobre la minería ofrece una ventana de oportunidad para Latinoamérica. Sin embargo, no hay tiempo que perder. La ventana de oportunidad se aprovecha mejor entrando temprano, marcando la pauta y colaborando. Hoy en Latinoamérica es posible hacer más y mejor minería. Para abordar la complejidad de este reto, el enfoque de ecosistemas de innovación puede ser muy útil. Un ecosistema es multisectorial, pero fundamentalmente, impacta en distintos territorios y actores. Se define, sobre todo, porque sus activos y agentes mantienen relaciones reales y transparentes. Así se genera una microeconomía de recursos, ideas, conocimientos y relaciones personales. 

Los ecosistemas de innovación son un camino posible para afrontar los desafíos anteriormente expuestos de una forma colaborativa y que permita cerrar las brechas de desarrollo, pobreza y competitividad. Esa es la importancia de capturar las oportunidades y orquestar la red de valor que compone la complejidad de un territorio.

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 1Línea de extrema pobreza (menos de 3,2 US$ al día); línea de pobreza (menos de 5,5 US$ al día); clase media emergente (5,5–13 US$ al día); clase Media (13-70 US$ al día).

2La paridad de poder adquisitivo (PPA) es un indicador que se utiliza para poder comparar de manera consistente el nivel de vida de distintos países.







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