Invertir en agua y saneamiento es la clave para que los Gobiernos hagan frente a la crisis climática, coincidieron expertos en la Reunión de Ministros del sector (RMS) realizada el 18 y 19 de mayo en Indonesia. El evento instó a los líderes globales a saldar estos retos para mejorar la calidad de vida de las personas y alcanzar un crecimiento económico inclusivo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 17 millones de personas en América Latina y El Caribe carecen de servicios básicos de agua potable. El 80.7% tiene acceso a un servicio de agua potable gestionado de forma segura, 17.53% acceden a un servicio básico. En las zonas rurales, el 38.66% (72.5 millones de personas) acceden a un servicio básico de saneamiento y 3.84% (7.2 millones de personas) tienen un acceso limitado o no gestionado de forma segura.

La reunión, organizada por el Gobierno indonesio, la alianza mundial Saneamiento y Agua para Todos (SWA) y Unicef, centró el debate en la triple crisis del cambio climático, la Covid-19 y las consecuencias económicas resultantes que han paralizado el desarrollo sostenible en todo el mundo. Asimismo, puso énfasis en el acceso al agua y al saneamiento para recuperar las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Unos 60 ministros de Estado de los sectores agua, saneamiento e higiene y a sus homólogos responsables del clima, el medio ambiente, la salud y la economía dialogaron sobre cómo el acceso al agua, el saneamiento y la higiene tiene el potencial de prevenir pandemias, aumentar la resiliencia al cambio climático e impulsar el desarrollo económico.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, dijo que estos espacios son fundamentales para generar solidaridad en la defensa de los derechos básicos al agua y al saneamiento para todos. “El saneamiento y el agua están en el centro del desarrollo sostenible y de la creación de un mundo mejor, más sano y más justo para todos”, señaló. 

A su turno, Catarina de Albuquerque, directora ejecutiva de Saneamiento y Agua Para Todos (SWA), instó a los líderes gubernamentales y ministros del sector a mostrar cooperación, coherencia y coraje para defender los derechos humanos básicos al agua, al saneamiento e higiene, sobre todo porque estos servicios tienen el poder de reducir drásticamente la propagación de enfermedades infecciosas, incluida la Covid-19. 

“Cuando una de las principales recomendaciones para contener un virus mortal es un paso tan sencillo como lavarse las manos; es inconcebible negar a un tercio de la población mundial este nivel básico de protección. Y quizás la mayor lección de esta pandemia es que nuestras comunidades son tan saludables como lo son sus miembros más vulnerables”, enfatizó De Albuquerque.

Según datos oficiales, casi 1.800 millones de personas utilizan agua potable contaminada, de modo que quedan expuestas al cólera, disentería, poliomielitis o fiebre tifoidea ampliamente resistente a los medicamentos. 

La crisis climática también afecta los sistemas de saneamiento que dependen del agua, como los inodoros y las alcantarillas, e impulsa la defecación al aire libre que practican 673 millones de personas.







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