Por Stakeholders

Lectura de:

Jorge Melo Vega Castro
Presidente de Responde

El Plan Nacional de Acción (PNA) sobre Empresas y Derechos Humanos es el referente normativo que tenemos en el país para el respeto de los Derechos Humanos en el sector empresarial, alineados a los Principios Rectores de las Naciones Unidas. Es una norma que tiene año y medio de vigencia y hay cierto esfuerzo por parte de autoridades del sector público -muy pocas-, algunos gremios del sector empresarial nacionales y regionales y la cooperación internacional, por impulsar esta iniciativa en la que podemos destacar que hay claridad respecto a que el foco no está en las grandes empresas, sino en colaborar para promover a las PYMES. 

Es inusual en nuestro medio hablar del sector empresarial y no asumir mecánicamente que esas son las empresas grandes, esas que el presidente de la República menciona regularmente como las creadoras de todos nuestros males. En esta oportunidad los esfuerzos se están encaminando más bien a fortalecer a las empresas medianas y todo el valor que les genera realizar una Debida Diligencia para mejorar sus mecanismos de gestión, luego de realizar un análisis de riesgo y las ventajas que obtienen al ser proveedoras de empresas mayores o cuando quieren exportar sus productos y así alinearse a los estándares internacionales. 

En nuestra experiencia profesional también encontramos ese nuevo protagonismo hacia las PYMES. Las empresas grandes comprenden claramente que sus socios estratégicos son las empresas proveedoras y esas empresas son las que están expuestas a mayores riesgos ya que están más cercanas a la base de nuestra economía informal y les resulta oneroso agregar mayores esfuerzos de gestión ASG debido a su poca facturación. Pero como decíamos, vemos que las empresas grandes debido a su propio análisis de riesgos en su Debida Diligencia están incorporando a su cadena de proveedores o su cadena logística, para que realicen sus propios análisis de riesgos e incorporen una cultura de gestión con enfoque en el respeto a los Derechos Humanos. 

Uno de los principales retos que tiene el sector empresarial es el de ganar confianza con la sociedad, para que existan menos costos de transacción generados por el exceso de regulación o por la propia desconfianza que repercute en la reputación y el consecuente crecimiento de la empresa y la ralentización de la economía. De allí que vemos con optimismo que las empresas medianas empiecen a adquirir un mayor protagonismo y se esmeren en su relación con sus grupos de interés, así como el impulso que vienen adquiriendo en provincias por fortalecer el papel que ellas cumplen en sus respectivos entornos. 

Hemos visto que tanto empresas grandes como las medianas ya cuentan con estándares y certificaciones, ya sea desde las históricas ISOs, hasta certificaciones propias de su industria que implican gestión de indicadores, procesos, en fin, mucha gestión socioambiental. Por lo que acercarse a una Debida Diligencia en Derechos Humanos, ya no les resulta muy complejo y más bien se enriquecen con nuevas oportunidades de mejora para la competitividad de sus empresas. Es una buena noticia entonces que en el Perú se esté desarrollando una mayor comprensión de la obligación de respetar, empleando las herramientas adecuadas, los Derechos Humanos desde las empresas.







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