El aumento de la Remuneración Mínima Vital beneficiará a alrededor de 600.000 trabajadores del sector privado. Sin embargo, un estudio de Rankmi revela que las oportunidades de desarrollo profesional continúan siendo el factor que más influye en la percepción laboral de los trabajadores peruanos.

Un estudio de Rankmi revela que el 41,8% de los trabajadores peruanos considera las oportunidades de crecimiento profesional como el principal factor en su experiencia laboral, incluso tras el aumento de la RMV.

Por Stakeholders

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La reciente aprobación del incremento de la Remuneración Mínima Vital (RMV) ha vuelto a poner en agenda las expectativas de los trabajadores peruanos respecto a su empleo. Mediante el Decreto Supremo N.° 015-2026-TR, el Gobierno oficializó una subida gradual del sueldo mínimo, que pasó de S/1.130 a S/1.230 desde el 1 de octubre de 2026 y alcanzará los S/1.300 durante el primer semestre de 2027.

Aunque la mejora salarial beneficiará a aproximadamente 600.000 trabajadores del régimen laboral privado, especialistas advierten que la satisfacción laboral no depende exclusivamente de la remuneración. De acuerdo con el estudio Rankmi Pulso Expectativas de Cierre 2026, las oportunidades de crecimiento profesional siguen siendo el principal factor que influye en la percepción que los trabajadores tienen sobre su presente y futuro laboral.

RMV en el Perú: cada generación tiene prioridades distintas

Según la investigación, el 41,8% de los participantes peruanos considera que las oportunidades de crecimiento son el elemento más importante para evaluar su situación laboral, resultado que supera en 8,3 puntos porcentuales el promedio general del estudio.

La cifra refleja que, más allá de los ingresos, los trabajadores valoran aspectos relacionados con el aprendizaje, la posibilidad de asumir nuevos desafíos y la construcción de una trayectoria profesional dentro de las organizaciones.

El estudio también evidencia que las expectativas laborales cambian conforme avanzan las etapas de la vida profesional.

Entre los integrantes de la Generación Z, el 43,3% identifica las oportunidades de crecimiento como su principal prioridad. En el caso de los millennials, esta proporción alcanza el 36%.

La tendencia cambia entre los trabajadores de mayor edad. En la Generación X, el interés por el crecimiento profesional desciende a 25,7%, mientras que el bienestar personal y familiar se convierte en un factor más relevante, con un 30,8%.

Entre los baby boomers, apenas el 14,9% coloca el desarrollo profesional como su principal expectativa, mientras que el 27,7% considera que la situación del país influye significativamente en su percepción sobre el presente y el futuro.

“Estos resultados muestran que las expectativas de las personas cambian según el momento de su vida laboral. Para las organizaciones, el desafío está en entender qué significa crecimiento para cada generación y evitar una mirada única para todos. Lo que impulsa a alguien que está iniciando su carrera puede ser muy distinto de lo que busca una persona con más años de experiencia, y reconocer esas diferencias permite construir experiencias laborales más conectadas con las necesidades reales de las personas”, señaló Felipe Cuadra, Co-founder & CHRO de Rankmi.

Los trabajadores peruanos muestran una visión optimista

La investigación también identificó una percepción favorable respecto al desempeño del año.

En Perú, el 39,8% de los encuestados considera que 2026 ha sido mucho mejor de lo esperado, mientras que el 36,7% se declara muy optimista sobre lo que resta del año.

Ambos indicadores se sitúan por encima del promedio general de la investigación, reflejando una visión positiva pese a los desafíos económicos y laborales que enfrenta el mercado.

Para Rankmi, el incremento de la RMV incorpora un nuevo elemento al escenario laboral peruano, aunque no representa el único aspecto relevante para los trabajadores.

“El aumento de la remuneración mínima incorpora un nuevo elemento a la conversación laboral, pero no agota las expectativas de los trabajadores. La percepción sobre el empleo también se construye a partir de las posibilidades de aprender, desarrollarse y proyectar una trayectoria. Para las empresas, entender cómo cambian estas prioridades puede ayudar a construir propuestas laborales que respondan mejor a las distintas etapas profesionales”, concluyó Cuadra.

Los resultados muestran que las organizaciones enfrentan un reto cada vez más complejo: combinar una propuesta económica atractiva con oportunidades reales de desarrollo, bienestar y crecimiento profesional para una fuerza laboral cada vez más diversa y exigente.

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