Pequeñas calcificaciones, masas difíciles de distinguir y cambios casi imperceptibles en el tejido mamario pueden pasar inadvertidos durante una evaluación. La inteligencia artificial (IA) ofrece nuevas herramientas para identificar estas señales y aportar información que ayude a los especialistas a detectar el cáncer de mama en etapas tempranas.
Cada 19 de octubre se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, una fecha que busca generar conciencia sobre la prevención y la importancia del diagnóstico oportuno. En el Perú, sin embargo, los avances tecnológicos conviven con una brecha de atención que limita las posibilidades de miles de mujeres de acceder a los exámenes que necesitan.
Según datos del Observatorio Global del Cáncer correspondientes a 2022, citados por Infobae, el país registra más de 7.000 nuevos casos de cáncer de mama al año y alrededor de 1.900 muertes por esta enfermedad, lo que equivale aproximadamente a seis fallecimientos diarios. El mismo medio reportó que, con el equipamiento disponible, el país necesitaría más de 30 años para realizar mamografías a todas las mujeres que las requieren.
¿Cómo puede ayudar la inteligencia artificial?
La IA analiza grandes volúmenes de información médica para reconocer patrones que podrían resultar difíciles de identificar durante una revisión convencional. En el caso del cáncer de mama, estas herramientas pueden examinar mamografías, comparar imágenes de distintos momentos y aportar información sobre el riesgo de una paciente a partir de sus antecedentes clínicos y familiares.
El doctor Franklin Aldecoa, oncólogo clínico y docente de Medicina de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), explica que esta tecnología puede reconocer patrones sutiles que contribuyan a mejorar la detección de la enfermedad.
Entre sus aplicaciones destaca el análisis de mamografías para identificar microcalcificaciones, masas ocultas en tejidos mamarios densos y modificaciones en la estructura del tejido. También permite comparar estudios previos con imágenes recientes para advertir cambios pequeños que podrían requerir una evaluación adicional.
Otra posibilidad consiste en integrar información como la edad, los antecedentes familiares, la densidad mamaria y determinadas mutaciones genéticas, entre ellas BRCA1 y BRCA2. Estos datos pueden ayudar a identificar a mujeres con mayor riesgo y orientar decisiones sobre controles médicos más frecuentes, según la evaluación de los profesionales de salud.
La tecnología también puede aportar información al analizar biopsias y muestras genéticas. Además, su uso como herramienta complementaria podría ayudar a reducir las falsas alarmas, es decir, aquellos resultados que parecen sospechosos, pero que finalmente no corresponden a una lesión maligna.
“La inteligencia artificial no reemplaza la experiencia del especialista, sino que la potencia. Puede ayudarnos a identificar zonas sospechosas en las imágenes, alteraciones en las biopsias o genes alterados y aportar más información para tomar decisiones”, señala el Dr. Aldecoa.
El desafío del diagnóstico oportuno en el Perú
La incorporación de nuevas herramientas no elimina los obstáculos que enfrenta el sistema de salud. La disponibilidad limitada de mamógrafos, la concentración de recursos en Lima y las dificultades para acceder a especialistas en otras regiones pueden retrasar la identificación de la enfermedad.
De acuerdo con el informe publicado por el Minsa en 2026, alrededor del 70% de las pacientes recibe el diagnóstico cuando el cáncer ya se encuentra en estadios avanzados. El ente estatal señaló que la espera para acceder al diagnóstico y al tratamiento puede superar los seis meses. Estas cifras muestran que ampliar la cobertura de los exámenes resulta tan importante como incorporar nuevas tecnologías.
En este contexto, el Estado tiene el desafío de fortalecer la capacidad de detección y garantizar que la atención no dependa del lugar de residencia o de los recursos económicos de cada paciente.
En julio de 2026, el Ministerio de Salud aprobó, mediante la Resolución Ministerial N.° 590-2026-MINSA, una directiva sanitaria para el tamizaje del cáncer de mama. La norma constituye una medida del actual periodo gubernamental para orientar estas acciones de detección. Su impacto dependerá de su implementación y de la capacidad de los servicios de salud para atender oportunamente a las mujeres que necesiten una evaluación.
Por su parte, la presidenta Keiko Fujimori participó el 2 de octubre en la iluminación de color rosa de Palacio de Gobierno, como parte de las actividades de sensibilización. Durante la actividad, el Ejecutivo reiteró su compromiso de fortalecer el acceso a la atención oportuna, especialmente en las zonas alejadas y vulnerables. Se trata de una señal pública de apoyo a la prevención; el reto es traducir ese compromiso en servicios disponibles, equipos operativos y atención efectiva.
En el ámbito parlamentario, el Frente Parlamentario de Lucha contra el Cáncer en las Mujeres, conocido como la Bancada Rosa, fue anunciado en marzo de 2026 y plantea impulsar el acceso oportuno y descentralizado al diagnóstico y tratamiento durante el periodo parlamentario 2026-2031.
Su agenda incluye reducir las diferencias de atención entre Lima y las regiones, así como promover la participación de las organizaciones de pacientes. Para consolidar estos objetivos, será necesario mantener la coordinación entre el Congreso, el Ejecutivo, los establecimientos de salud y la sociedad civil.
En el marco del Día Mundial contra el Cáncer de Mama, la innovación representa una oportunidad, pero no sustituye los controles médicos ni resuelve por sí sola las brechas del sistema sanitario. La prioridad sigue siendo fortalecer la prevención, ampliar el acceso al tamizaje y garantizar que una sospecha de cáncer conduzca a una evaluación y atención oportunas.









