Höseg, Menorca Inversiones y Textil El Amazonas muestran cómo la Certificación de Empresa B puede trascender el reconocimiento y convertirse en una herramienta para tomar mejores decisiones, fortalecer los negocios y generar impacto positivo.

Casos como Höseg, Menorca Inversiones y TREN Textil El Amazonas muestran cómo la sostenibilidad y el propósito empresarial pueden convertirse en herramientas para impulsar la innovación, fortalecer la competitividad y generar impacto positivo en las comunidades.

Por Stakeholders

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La relación entre rentabilidad y sostenibilidad ha dejado de ser vista como una contradicción para convertirse en una estrategia de negocio cada vez más adoptada por las empresas. En Perú, más organizaciones están incorporando objetivos sociales y ambientales en la toma de decisiones, con la convicción de que el crecimiento económico puede ir acompañado de un impacto positivo sobre las personas y el entorno.

Los resultados respaldan esta tendencia. Un estudio desarrollado por Sistema B Perú junto con la Universidad Continental encontró que nueve de cada diez Empresas B consultadas registraron mejoras en algún aspecto de su negocio tras obtener la certificación. Además, el 72% reportó un aumento de sus ingresos por ventas durante los últimos tres años y el 89% considera que el sello de Empresa B le otorga una ventaja competitiva dentro de su sector.

El propósito se convierte en una herramienta de crecimiento

Los resultados del estudio reflejan una transformación en la forma en que las empresas entienden su desarrollo. En lugar de considerar el impacto social y ambiental como una actividad complementaria, cada vez más organizaciones lo incorporan como parte de su estrategia empresarial.

Para Sistema B Perú, el propósito puede fortalecer la capacidad de innovación, mejorar la reputación corporativa, atraer talento y aumentar la resiliencia frente a los cambios del mercado.

Detrás de las cifras aparecen experiencias empresariales que han integrado estos principios en sectores tan diversos como la industria textil, el desarrollo urbano y la confección de prendas.

Höseg: cada venta financia impacto social y ambiental

Uno de los casos destacados es el de Höseg, marca que vincula directamente sus ventas con acciones ambientales y sociales.

Por cada producto comercializado, la empresa siembra un árbol en los Andes y destina parte de sus ingresos a la elaboración de casacas para niños de comunidades altoandinas.

De esta manera, el crecimiento comercial de la compañía contribuye directamente a ampliar el alcance de sus iniciativas de impacto.

Según su fundador y CEO, Juanca Sznak, la Certificación de Empresa B ayudó a estructurar mejor la estrategia de la organización.

“Dar estructura, definir metas y crecer sin perder coherencia”, explicó al referirse al aporte que tuvo la certificación en la evolución de la empresa.

Menorca Inversiones apuesta por el desarrollo urbano sostenible

En el sector inmobiliario, Menorca Inversiones ha incorporado criterios sociales, ambientales y de gobernanza en el desarrollo de sus proyectos.

La empresa informa que, desde el inicio de sus operaciones, ha contribuido al acceso de más de 22.000 familias a procesos de urbanización formal. Además, reporta la generación de más de 2,5 millones de metros cuadrados de áreas verdes y la plantación de más de 37.000 árboles.

La organización obtuvo la Certificación de Empresa B en 2023, consolidando una estrategia orientada a crear espacios urbanos con servicios básicos, infraestructura y áreas destinadas a la convivencia comunitaria.

Una transformación empresarial con más de 80 años de historia

La experiencia de TREN Textil El Amazonas demuestra que la sostenibilidad también puede integrarse en compañías con una larga trayectoria.

La empresa inició en 2018 un proceso de transformación para incorporar criterios de sostenibilidad a su modelo de negocio. Como resultado, se convirtió en Sociedad de Beneficio e Interés Colectivo (BIC) en 2021 y obtuvo la Certificación de Empresa B en 2023.

Parte de este proceso incluyó la incorporación de mecanismos para medir y gestionar su impacto social y ambiental, permitiendo que las decisiones empresariales consideren variables más allá de los indicadores financieros tradicionales.

Empresas B buscan generar valor para el negocio y la sociedad

Para Sistema B Perú, el propósito empresarial puede adoptar distintas formas según las características de cada organización, pero todas comparten el objetivo de crear valor económico junto con beneficios para la sociedad y el medio ambiente.

“Ser Empresa B no significa solamente cumplir con una evaluación o tener un reconocimiento. Significa preguntarnos constantemente cómo nuestras decisiones pueden generar más valor para el negocio, las personas y el planeta. Estas tres empresas demuestran que no existe una única manera de hacerlo: cada una ha encontrado desde su propia realidad una forma de convertir el propósito en acción”, afirmó Mariale Soto, directora ejecutiva de Sistema B Perú.

Las experiencias de Höseg, Menorca Inversiones y TREN Textil El Amazonas reflejan una tendencia que gana espacio en el sector privado: utilizar el propósito como una herramienta de gestión capaz de impulsar el crecimiento económico, fortalecer la competitividad y generar un impacto positivo en las comunidades y los ecosistemas.

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