Desde la experiencia de IFC evaluando empresas en distintos mercados, ¿qué es lo que realmente distingue a una empresa con una gestión sostenible madura?
Desde la experiencia de IFC, una empresa con una gestión sostenible madura se distingue porque tiene claridad sobre su propósito corporativo y cómo este contribuye a la creación de valor sostenible en el largo plazo. Sobre esa base, integra la sostenibilidad en su estrategia, gobierno corporativo y toma de decisiones, en lugar de abordarla únicamente como un ejercicio de cumplimiento.
Estas empresas cuentan con sistemas para identificar, gestionar y monitorear riesgos e impactos ambientales y sociales de manera continua, involucran activamente a sus grupos de interés y buscan mejorar su desempeño a lo largo del tiempo. Además, entienden que la sostenibilidad no solo contribuye a mitigar riesgos, sino también a fortalecer su competitividad, generar nuevas oportunidades de negocio y producir resultados positivos para la sociedad y el medio ambiente.
¿Cuál sería el caso para las empresas que solo trabajan la sostenibilidad por exigencias o normatividad?
Una empresa que responde principalmente a exigencias regulatorias o reputacionales suele enfocarse en el cumplimiento de requisitos específicos o en acciones reactivas frente a riesgos identificados.
Como institución miembro del Grupo Banco Mundial y como inversionista orientado al desarrollo, IFC promueve que las empresas adopten una visión de largo plazo basada en la gestión de riesgos, la creación de valor sostenible y la generación de resultados positivos para las personas, las comunidades y el medio ambiente. En este contexto, IFC reconoce que un gobierno corporativo robusto y el liderazgo activo de la administración y el directorio son factores clave para impulsar un crecimiento sostenible y fortalecer la confianza de los distintos grupos de interés.
¿Qué expectativas tiene IFC sobre cómo evolucionará, en los próximos años, la demanda del sistema financiero peruano por datos ASG estandarizados y verificables?
Desde IFC observamos que los mercados están avanzando hacia una mayor demanda de información ASG cuantificable, comparable y verificable. En el caso peruano, este proceso responde tanto a la evolución regulatoria como a las necesidades de inversionistas y entidades financieras.
La integración de las bolsas de valores de Colombia, Chile y Perú bajo Nuam; la aspiración del país de adherirse a la OCDE; el pronunciamiento del Consejo Normativo de Contabilidad (CNC) sobre la adopción de las Normas de Divulgación de Sostenibilidad NIIF S1 y S2; y la mención de la SMV en su Agenda Temprana 2026 – 2027 sobre la revelación de información no financiera con estándares internacionales, están impulsando una mayor alineación con estándares internacionales de divulgación. Contar con datos ASG estandarizados permitirá comprender mejor los riesgos y oportunidades asociados a la sostenibilidad y, en los próximos años, esperamos que esta información se convierta en un insumo cada vez más relevante para la asignación de capital, la gestión de riesgos y el acceso al financiamiento.
“Observamos una tendencia global hacia mayores niveles de aseguramiento y gobernanza de la información de sostenibilidad”.
¿Qué rol cumple una certificación como la de Empresa con Gestión Sostenible de Perú Sostenible?
En ese contexto, el hecho de que ya exista una certificación como EGS es una señal positiva para el mercado, porque contribuye a generar información estructurada, comparable y confiable sobre el desempeño de las empresas. Iniciativas como esta ayudan a preparar a las organizaciones para responder a las crecientes expectativas de inversionistas, financiadores y reguladores, al tiempo que fortalecen la transparencia y la capacidad del mercado peruano para incorporar criterios ASG en la toma de decisiones.
Los inversionistas y bancos suelen desconfiar de los datos ASG autoreportados por las empresas, lo que encarece y alarga los procesos de due diligence. ¿Qué tan relevante es contar con verificación independiente?
La verificación independiente es cada vez más relevante porque ayuda a fortalecer la confianza en la información ASG y reduce la asimetría de información entre empresas, inversionistas y entidades financieras. Desde la experiencia de IFC, no se trata únicamente de reportar datos, sino de demostrar que existen procesos, controles internos y mecanismos de aseguramiento que respaldan su calidad y confiabilidad. Las buenas prácticas internacionales apuntan precisamente a que la información de sostenibilidad cuente con sistemas de control, supervisión del directorio y procesos de aseguramiento independientes, de manera similar a lo que ocurre con la información financiera.
¿Cómo pueden las empresas afrontar los costos de implementar procesos de verificación independiente y qué beneficios concretos pueden obtener a mediano y largo plazo?
Si bien implementar estos procesos implica un costo para las empresas, este puede entenderse como una inversión para fortalecer la confianza en su información, facilitar el diálogo con inversionistas y financiadores y generar beneficios en el mediano y largo plazo.
Cuando los datos ASG son cuantificables, comparables y verificables, los inversionistas y bancos pueden evaluar riesgos y oportunidades con mayor eficiencia, lo que contribuye a reducir los costos y tiempos asociados a los procesos de due diligence. Por ello, observamos una tendencia global hacia mayores niveles de aseguramiento y gobernanza de la información de sostenibilidad, especialmente en un contexto donde los estándares internacionales están evolucionando para exigir datos cada vez más robustos, auditables y comparables.
IFC trabaja para fortalecer la gestión de riesgos y oportunidades ASG en los mercados emergentes. Considerando la magnitud de ese desafío, ¿qué rol cumplen las iniciativas lideradas por el sector privado para ampliar el alcance de estas buenas prácticas entre las empresas peruanas?
El fortalecimiento de la gestión de riesgos y oportunidades ASG a nivel nacional no es un desafío que pueda ser abordado por una sola institución. Por ello, desde IFC consideramos fundamental el rol de iniciativas impulsadas por el sector privado, asociaciones empresariales y organizaciones especializadas. Estas organizaciones actúan como un puente entre los estándares internacionales y las empresas, traduciendo buenas prácticas globales en herramientas, metodologías y capacidades que pueden aplicarse de manera práctica en el contexto local.
Además, tienen la capacidad de generar efectos multiplicadores, promoviendo el aprendizaje entre pares y acelerando la adopción de prácticas ASG en un mayor número de empresas. Cuando estos esfuerzos están alineados con estándares internacionales, contribuyen a desarrollar un ecosistema más competitivo, generando, a su vez, que los actores pueden tener incentivos de buscar la excelencia.
En este escenario, ¿cómo se traduce la articulación entre IFC y Perú Sostenible?
A través de nuestro programa Integrated ESG (IESG Perú), implementado con el apoyo de Suiza mediante su Cooperación Económica, trabajamos en alianza con Perú Sostenible para fortalecer y seguir alineando la herramienta Empresa con Gestión Sostenible (EGS) con metodologías y buenas prácticas internacionales. Este tipo de colaboraciones amplía el alcance de las capacidades técnicas disponibles en el mercado, brindando a más empresas herramientas prácticas para gestionar sus riesgos y oportunidades ASG y prepararse para las crecientes exigencias de inversionistas, reguladores y otros actores del mercado.









