Jhovana Huamán Tunante, jefa de Sostenibilidad y Gobernanza, y Edison Huamán Tunante, gerente de Operaciones de DEYFOR, empresa especializada en servicios para el sector minero, explican los elementos de gestión que llevaron a la organización a obtener el nivel Sobresaliente de la certificación EGS 2025 y a ser destacada en la categoría de Ética e Integridad. Ambos abordan cómo la compañía convierte sus valores en prácticas verificables y decisiones cotidianas.

Por Stakeholders

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¿Qué elementos de su modelo de gestión fueron determinantes para alcanzar este reconocimiento?

Edison Huamán: Lo determinante fue poder demostrar, con evidencias, lo que muchas empresas apenas declaran. La evaluación del EGS no premia intenciones, premia gestión; y ahí nuestro modelo SEA marcó la diferencia: convierte los valores en un sistema verificable de riesgos, controles y seguimiento. A eso sumamos un estándar más alto que el promedio: medimos la eficacia real, no solo la existencia de un control. Esa madurez, en un sector de máxima exigencia como la minería, es lo que posiciona a DEYFOR como un referente en gestión ética. Es, literalmente, nuestra mejor credencial ante el mercado.

¿Cómo se logra que la ética no quede en un código, sino en las decisiones diarias?

Jhovana Huamán: En una empresa que aspira al alto estándar, la ética no puede depender de un documento: la sostienen el liderazgo y la cultura. Lo logramos haciendo que la integridad sea parte de cómo se decide en la obra —el líder que modela con el ejemplo, el error que se reconoce a tiempo en lugar de ocultarse, y un sistema que no depende de una sola persona—. Cuando la ética se vuelve costumbre y no obligación, deja de ser un riesgo y se convierte en una señal de calidad. Esa es la cultura con la que queremos que se identifique a DEYFOR en el sector.

“El gran desafío del país es pasar del papel a la práctica: hoy no basta declarar”.

¿Qué desafíos enfrenta el sector peruano y qué rol cumple el Distintivo EGS?

Jhovana Huamán: El gran desafío del país es pasar del papel a la práctica: hoy no basta declarar, hay que demostrar, y eso exige más en cadenas largas de proveedores y en operaciones bajo presión de costos y plazos.

La certificación EGS cumple un rol clave porque sube la vara: reconoce lo que se puede evidenciar, no lo que se dice. Para DEYFOR, estar entre las empresas que marcan ese estándar es una responsabilidad y un orgullo. Estamos convencidos de que la minería peruana puede liderar con integridad, y queremos ser de los que lo demuestran y arrastran a su cadena a hacerlo.







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