La minería continúa siendo un sector con importantes desafíos en materia de representación femenina. ¿Qué acciones viene impulsando Las Bambas para atraer, desarrollar y retener más talento femenino, especialmente en posiciones técnicas y de liderazgo?
En Las Bambas venimos avanzando de manera sostenida en la incorporación y desarrollo de más mujeres en minería. Hoy representan más del 14% de nuestros empleados directos y sabemos que existe una gran oportunidad para seguir ampliando su participación, especialmente en posiciones técnicas y de liderazgo.
Nuestra estrategia tiene una mirada integral: atraer, desarrollar y retener talento femenino. Impulsamos iniciativas como el programa DESCuBRE, que tiene al Talento Femenino como uno de sus pilares; incorporamos prácticas como el CV ciego para promover procesos cada vez más objetivos y participamos en espacios como Emplea Perú Minero, donde el 84% de los participantes fueron mujeres.
Contamos con Círculos de Confianza, que fortalece la conexión entre colaboradoras, y HERizon: Global Leadership, orientado a acelerar el desarrollo y fortalecer el pipeline de talento femenino. Nuestro desafío no es solo incorporar más mujeres a la minería, sino crear las condiciones para que puedan crecer, liderar y transformar la industria.
Más allá de incorporar personas diversas, ¿cómo trabaja Las Bambas para garantizar que existan condiciones reales de inclusión?
Para nosotros, la inclusión significa crear las condiciones para que la diversidad se traduzca en oportunidades, mejores decisiones y valor para el negocio. No basta con contar con equipos diversos; necesitamos una organización donde todas las personas puedan aportar, desarrollarse y crecer.
Por eso, estamos incorporando la diversidad y la inclusión de manera transversal en nuestra gestión. Nuestro Plan de Diversidad e Inclusión toma como referencia la ISO 30415 para identificar brechas, priorizar acciones y medir avances.
El liderazgo es fundamental. Buscamos líderes que integren distintas perspectivas y construyan entornos donde las personas puedan desplegar su potencial. También estamos fortaleciendo nuestros mecanismos de escucha y medición para convertir la experiencia de nuestros colaboradores en decisiones y acciones concretas.
Nuestra aspiración es que la diversidad y la inclusión sean parte de nuestra forma de operar, liderar y tomar decisiones en Las Bambas.
¿Qué competencias y perfiles profesionales están adquiriendo mayor relevancia para el futuro de la minería y cómo está preparando Las Bambas a sus colaboradores?
La minería está evolucionando rápidamente y requerirá nuevas capacidades, especialmente en tecnología, automatización, análisis de datos e innovación. Al mismo tiempo, serán cada vez más relevantes competencias como la adaptabilidad, el aprendizaje continuo, la colaboración y el liderazgo en entornos de cambio.
En Las Bambas trabajamos en ambas dimensiones. En 2025 brindamos cerca de 239 mil horas de capacitación y contamos con programas de liderazgo, coaching, mentoría y talento cruzado, que permiten ampliar experiencias y acelerar el desarrollo de nuestros colaboradores.
Impacta Positivo recibió 72 ideas de 105 participantes de distintas áreas, demostrando que el conocimiento y las oportunidades de mejora están dentro de nuestros propios equipos. El futuro de la minería requerirá nuevas capacidades técnicas, pero también personas con curiosidad, capacidad de aprendizaje y determinación para encontrar nuevas formas de hacer las cosas.
«En los próximos cinco años, nuestro principal desafío será anticipar las capacidades que el negocio necesitará para una minería cada vez más tecnológica, dinámica y exigente».

En una operación minera que se desarrolla en un entorno territorial y cultural diverso, ¿cómo incorpora Las Bambas la diversidad cultural y las características de las comunidades en su gestión de personas?
En Las Bambas entendemos la diversidad cultural como una realidad que forma parte de nuestra gestión diaria. El 47% de nuestra fuerza laboral es de Apurímac o Cusco, lo que refleja nuestro vínculo con el territorio donde operamos.
Esto implica reconocer y respetar las distintas realidades culturales, pero también adaptar nuestra gestión de personas a las características del territorio. Un ejemplo es nuestro Centro de Empleabilidad y Desarrollo (CED), que acerca oportunidades de empleo y desarrollo a las comunidades, facilita el acceso a la información y conecta el talento local con las necesidades de Las Bambas y de nuestros contratistas.
El reto es generar condiciones para que más personas de las comunidades puedan ingresar, desarrollarse y crecer en la industria minera, manteniendo los estándares y competencias que requiere la operación.
¿Qué indicadores utiliza Recursos Humanos para evaluar si sus políticas de diversidad, inclusión y desarrollo del talento están generando resultados concretos?
En Las Bambas, los indicadores de diversidad, inclusión y talento están integrados a nuestra gestión del negocio, porque aquello que queremos transformar debe tener objetivos, seguimiento y accountability.
Monitoreamos la representación femenina y su presencia en liderazgo, incorporación, desarrollo y sucesión. Hoy ampliamos esta mirada hacia una gestión más integral que incluye talento local, discapacidad, movilidad interna, pipeline de talento y experiencia de inclusión. Nuestro Plan de Diversidad e Inclusión toma como referencia la ISO 30415 para identificar brechas, priorizar acciones y medir avances.
Complementamos estos indicadores con herramientas de escucha, como nuestra encuesta de clima, y métricas de desarrollo que nos ayudan a entender qué capacidades estamos construyendo y qué tan preparados están nuestros equipos para las necesidades futuras del negocio.
Los resultados externos también nos permiten contrastar nuestra evolución. En 2026 fuimos reconocidos, por segundo año consecutivo, como la empresa N.° 1 del sector minero en Merco Talento y alcanzamos el puesto 13 a nivel nacional.
Mirando hacia los próximos cinco años, ¿cuáles serán los principales desafíos de Las Bambas en materia de talento?
En los próximos cinco años, nuestro principal desafío será anticipar las capacidades que el negocio necesitará para una minería cada vez más tecnológica, dinámica y exigente. La gestión del talento debe mirar hacia adelante: no solo responder a las necesidades de hoy, sino construir desde ahora las capacidades del futuro.
Tenemos tres prioridades: desarrollar capacidades críticas, fortalecer la sucesión para posiciones clave y asegurar la atracción y retención del talento en un mercado cada vez más competitivo. Al mismo tiempo, seguiremos impulsando el talento local y construyendo equipos más diversos e inclusivos.
En este contexto, Recursos Humanos es un socio estratégico del negocio: debemos anticipar necesidades, desarrollar capacidades y fortalecer el liderazgo que permitirá a Las Bambas sostener su crecimiento y transformación. Nuestro desafío es asegurar hoy el talento y el liderazgo que harán posible la minería del futuro.









