ISA Energía se ha consolidado como uno de los principales actores de la transmisión eléctrica en el Perú, ¿cómo ha evolucionado el papel de la empresa dentro del sistema eléctrico nacional y cuáles han sido las claves para sostener su posición de liderazgo?
En estos 24 años hemos crecido y evolucionado junto con las necesidades energéticas del Perú, hasta consolidarnos como uno de los principales actores del sector de transmisión eléctrica. Tenemos presencia en 21 departamentos, operamos 90 subestaciones y administramos más de 12 000 kilómetros de líneas de transmisión, contribuyendo a llevar energía de manera segura y confiable a millones de peruanos.
Formamos parte de ISA, una multilatina líder en infraestructura lineal de energía y vías, con amplia trayectoria regional y presencia en el sector eléctrico de Colombia, Brasil, Bolivia, Chile y Perú. Esta experiencia nos permite incorporar mejores prácticas internacionales, promover la innovación y aportar una visión de largo plazo al desarrollo de infraestructura estratégica para el país.
Nuestro liderazgo se ha construido sobre una visión de largo plazo, disciplina en la ejecución, solidez financiera y una clara vocación de generar valor sostenible. Esa convicción se refleja en nuestra apuesta por el futuro: actualmente desarrollamos ocho proyectos con una inversión proyectada de más de US$ 1300 millones, entre ellos el proyecto de transmisión más grande construido en el Perú y uno de los más relevantes en la historia del sector. Estas inversiones fortalecerán la infraestructura eléctrica, facilitarán la integración de nuevas fuentes de energía y permitirán responder a los desafíos de la transición energética y al crecimiento sostenido de la demanda.
Nuestro propósito se mantiene vigente: desarrollar infraestructura que impulse el progreso del país y contribuya al bienestar de las personas, asegurando que el sistema eléctrico nacional esté preparado para responder de manera eficiente, confiable y sostenible a las necesidades presentes y futuras del Perú.
En un contexto marcado por el crecimiento de la demanda, la transición energética y los efectos del cambio climático, ¿cómo ha evolucionado la gestión de la infraestructura de transmisión para garantizar la confiabilidad y resiliencia del sistema eléctrico?
La gestión de la infraestructura de transmisión ha evolucionado desde un enfoque centrado en la operación y el mantenimiento hacia una gestión cada vez más preventiva, digitalizada y orientada a la resiliencia. Hoy no solo debemos garantizar la continuidad del servicio, sino también anticiparnos a escenarios más complejos, integrar nuevas tecnologías, fortalecer la capacidad de respuesta frente a eventos climáticos y preparar la red para la incorporación de nuevas fuentes de energía.
En ISA Energía, esta evolución se refleja en nuestra visión al 2040, que prioriza el desarrollo de una infraestructura flexible, resiliente y segura, capaz de acompañar el crecimiento del país, habilitar la transición energética y responder de manera confiable a las necesidades de una matriz energética en constante transformación.

La transición energética plantea el desafío de avanzar hacia un sistema más limpio, seguro y resiliente. En ese contexto, ¿qué papel debe desempeñar la transmisión eléctrica para acompañar el desarrollo del Perú y hacer posible una transición energética confiable y sostenible?
La transmisión eléctrica es un habilitador fundamental de la transición energética y del desarrollo sostenible del país. Su rol no se limita a transportar energía: consiste en conectar nuevas fuentes de generación con los centros de consumo, garantizar la confiabilidad del sistema y brindar la flexibilidad necesaria para responder a una demanda cada vez más dinámica.
En ISA Energía entendemos que una transición energética exitosa debe ser también confiable, segura y justa. Por ello, nuestra visión al 2040 apuesta por expandir, modernizar y fortalecer la infraestructura de transmisión, incorporando nuevas tecnologías y soluciones de almacenamiento que permitan integrar más energías renovables y aumentar la resiliencia del sistema.
El desafío para el Perú es construir una red preparada para el futuro, capaz de acompañar el crecimiento económico, mejorar la calidad de vida de las personas y acelerar la transición energética sin comprometer la continuidad ni la calidad del servicio eléctrico.
“La sostenibilidad cobra sentido cuando genera resultados concretos para las personas y los territorios”.

La Estrategia 2040 de ISA Energía plantea una apuesta ambiciosa para acompañar la transición energética del país. ¿Cuáles son las principales prioridades de esta visión y cómo contribuirán al desarrollo sostenible y la competitividad del Perú?
Nuestra Estrategia 2040 está guiada por un propósito claro: ser la energía que da vida a la transición. Como habilitadores de este proceso, buscamos desarrollar la infraestructura que el país necesita para crecer de manera sostenible y fortalecer la confiabilidad del sistema eléctrico.
Para ello, nos hemos propuesto multiplicar por 1.5 veces la capacidad de nuestra infraestructura de transmisión respecto de 2024 e invertir de manera rentable alrededor de USD 4000 millones en infraestructura que impulse la descarbonización y el crecimiento del sistema eléctrico. Esta apuesta estará acompañada por una gestión enfocada en garantizar una infraestructura resiliente, flexible y segura, capaz de responder a los desafíos de una matriz energética en transformación.
El impacto que esperamos generar va más allá de la expansión de activos. Buscamos contribuir a una transición energética confiable y justa, facilitar nuevas inversiones, fortalecer la competitividad del país y mejorar la calidad de vida de millones de peruanos mediante un servicio eléctrico cada vez más seguro y resiliente.
ISA Energía Perú opera infraestructura esencial para el funcionamiento del sistema eléctrico nacional. ¿Cómo integra la sostenibilidad en la construcción, operación y mantenimiento de sus activos para generar valor al país y a las comunidades donde está presente?
En ISA Energía Perú entendemos la sostenibilidad como una forma de gestionar infraestructura con visión de largo plazo. Esto implica tomar decisiones que aseguren la confiabilidad y seguridad del servicio, incorporando al mismo tiempo criterios ambientales, sociales y de gobernanza que generen valor para el país y para las comunidades donde operamos.
Este enfoque está presente durante todo el ciclo de vida de nuestros proyectos: desde el diseño y la construcción de nuevas líneas y subestaciones, hasta su operación, mantenimiento y modernización.
Este enfoque cobra especial relevancia porque nuestra infraestructura convive con más de 2200 comunidades en nuestra área de influencia. Por ello, promovemos relaciones de confianza, gestionamos nuestros impactos de manera responsable y desarrollamos iniciativas que contribuyen al fortalecimiento de capacidades, al desarrollo local y a la mejora de la calidad de vida de las personas.
Al mismo tiempo, aplicamos altos estándares de seguridad, gestión ambiental y excelencia operativa para garantizar un servicio confiable y resiliente. Creemos que una infraestructura sostenible no solo transporta energía de manera eficiente, sino que también protege el entorno, fortalece el vínculo con los territorios y crea condiciones para una transición energética segura, inclusiva y sostenible.
“Porque entendemos que le desarrollo de infraestructura sostenible no solo consiste en construir y operar activos confiable, sino también de contribuir al bienestar de las personas, fortalecer el tejido social y generar condiciones de desarrollo en los territorios donde estamos presentes”.

ISA Energía Perú viene impulsando una estrategia para contribuir a la acción climática. ¿Por qué es importante que las empresas pasen de medir su huella de carbono a establecer metas concretas de reducción y qué acciones vienen impulsando para lograrlo?
Medir las emisiones es solo el punto de partida. Lo realmente importante es transformar esa información en decisiones y acciones concretas que contribuyan a una operación cada vez más sostenible y a una transición energética efectiva. Por eso, en ISA Energía hemos definido metas de reducción alineadas con nuestra senda Net Zero y con nuestra visión al 2040, que busca impulsar una infraestructura más limpia, resiliente y preparada para los desafíos del futuro.
Nuestro compromiso es reducir progresivamente nuestras emisiones, mejorar la ecoeficiencia de nuestras operaciones e incorporar criterios ambientales en la gestión de nuestros activos. Como resultado de este esfuerzo, hoy somos una empresa carbono neutral, reflejando una gestión que combina reducción, eficiencia y compensación de emisiones.
Además, entendemos que la sostenibilidad va más allá de la gestión del carbono. También trabajamos en la protección y conservación del capital natural de los territorios donde operamos. Un ejemplo de ello es Conexión Jaguar, una iniciativa que contribuye a la conservación de la biodiversidad y a la protección de ecosistemas estratégicos, fortaleciendo la conectividad ecológica y generando beneficios para las comunidades y el entorno.
Como empresa de transmisión, nuestro mayor desafío y oportunidad no es solo reducir nuestra propia huella ambiental, sino contribuir a que el sistema eléctrico peruano evolucione hacia un modelo más limpio, resiliente y sostenible. Por ello, desarrollamos infraestructura que facilita la integración de energías renovables, fortalece la confiabilidad del sistema y ayuda a hacer posible la transición energética que necesita el país.

En un contexto de transición energética y crecientes demandas sobre la infraestructura eléctrica, ¿qué papel juega la innovación en la capacidad de ISA Energía para anticipar desafíos y seguir generando valor para el país?
La innovación es una estrategia consciente para anticiparnos a los desafíos del sector, desarrollar capacidades organizacionales diferenciales y generar valor sostenible para la sociedad. En ISA Energía no solo la entendemos como un proyecto tecnológico aislado, sino como una forma de transformar la manera en que tomamos decisiones, gestionamos nuestros activos, ejecutamos proyectos y protegemos a las personas.
En un contexto de transición energética y crecientes exigencias sobre la infraestructura eléctrica, necesitamos redes cada vez más resilientes, flexibles e inteligentes. Para lograrlo, potenciamos nuestras capacidades mediante el uso de datos, analítica avanzada e inteligencia artificial, con un propósito claro: resolver desafíos concretos del negocio y generar impactos tangibles para nuestros grupos de interés.
Un ejemplo es Inndigo, el programa de inversión en innovación y emprendimiento de ISA, que nos conecta con startups de distintas partes del mundo, incluido el Perú. A través de esta iniciativa incorporamos soluciones innovadoras para retos reales del negocio, aceleramos la adopción de nuevas tecnologías y contribuimos al fortalecimiento del ecosistema emprendedor y de innovación del país. Es una plataforma que invitamos a conocer y aprovechar como espacio de conexión, colaboración y generación de nuevas soluciones.
También estamos aplicando inteligencia artificial para identificar actos inseguros y situaciones de riesgo antes de que se materialicen, fortaleciendo la seguridad de las personas. Del mismo modo, impulsamos la transformación digital en la gestión de nuestros proyectos de infraestructura, mediante herramientas que nos permiten anticipar desviaciones, mejorar la planificación y tomar decisiones más oportunas desde las etapas iniciales de ejecución.
En definitiva, la innovación nos permite convertir los desafíos de la transición energética en oportunidades de desarrollo. La combinación de talento, conocimiento, tecnología y colaboración nos ayuda a construir una infraestructura más segura, resiliente e inteligente, preparada para seguir impulsando el crecimiento sostenible del Perú.

Más allá de la inversión social, hoy las empresas están llamadas a generar valor compartido. ¿Cómo entiende ISA Energía este enfoque y de qué manera mide el impacto que genera en las comunidades donde está presente?
La sostenibilidad cobra sentido cuando genera resultados concretos para las personas y los territorios. Por ello, en ISA Energía buscamos que nuestros programas no solo atiendan necesidades puntuales, sino que contribuyan al desarrollo sostenible de las comunidades y fortalezcan las condiciones para una convivencia positiva y de largo plazo.
Para medir ese impacto utilizamos herramientas como el Retorno Social de la Inversión (SROI), a través de iniciativas que reflejan nuestra apuesta por generar capacidades y oportunidades sostenibles. Huertos en Línea promueve la seguridad alimentaria y el fortalecimiento de economías familiares; Familias Bioproductivas impulsa emprendimientos y el aprovechamiento sostenible de los recursos locales; y Praderas de Vida, mediante jardines medicinales y la recuperación de conocimientos tradicionales, contribuye al fortalecimiento de medios de vida y al cuidado del entorno.
Esta visión forma parte de nuestro modelo Conexión Desarrollo, que busca generar valor tanto para las comunidades como para la empresa. Porque entendemos que el desarrollo de infraestructura sostenible no solo consiste en construir y operar activos confiables, sino también en contribuir al bienestar de las personas, fortalecer el tejido social y generar condiciones de desarrollo en los territorios donde estamos presentes. Esa es la manera en que avanzamos de una lógica de inversión social hacia una verdadera creación de valor compartido.
Perú Sostenible plantea que las empresas deben asumir un papel activo como agentes de cambio frente a los desafíos del país. Desde la experiencia de ISA Energía, ¿qué significa hoy pasar de una empresa comprometida con la sostenibilidad a una empresa que realmente contribuye a transformar su entorno?
Para nosotros, pasar de una empresa comprometida con la sostenibilidad a una empresa que transforma su entorno significa ir más allá de gestionar impactos y contribuir activamente al desarrollo de los territorios donde estamos presentes. Implica utilizar nuestra capacidad de inversión, conocimiento y presencia territorial para generar valor compartido, mejorar la calidad de vida de las personas y fortalecer las condiciones de desarrollo a largo plazo.
Buscamos que la infraestructura que construimos y operamos no solo garantice un servicio eléctrico confiable para el país, sino que también contribuya al progreso de las comunidades y al fortalecimiento de su resiliencia.
Esta visión se materializa en iniciativas como Huertos en Línea, Familias Bioproductivas y Praderas de Vida. Asimismo, impulsamos alianzas que generan capacidades y bienestar en los territorios, como la implementación de sistemas fotovoltaicos en alianza con el MIDIS o la reciente contribución al fortalecimiento del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios de Chiclayo, orientada a mejorar la atención de emergencias y la protección de la población.
Para ISA Energía, transformar el entorno significa que nuestro aporte no se mide únicamente por los kilómetros de líneas o las subestaciones que operamos, sino por nuestra capacidad de generar oportunidades, fortalecer territorios y contribuir a una mejor calidad de vida para las personas.
“Nuestra Estrategia 2040 está guiada por un propósito claro: ser la energía que da vida a la transición”.

Los desafíos de sostenibilidad requieren cada vez más colaboración entre empresas, Estado y sociedad civil. ¿Qué valor aporta para ISA Energía formar parte de iniciativas como Perú Sostenible y trabajar junto a organizaciones de distintos sectores para impulsar transformaciones de mayor alcance?
En ISA Energía creemos que los desafíos más importantes del país requieren un abordaje colectivo. La transición energética, el cierre de brechas sociales, la acción climática y el desarrollo de los territorios requieren colaboración, visión de largo plazo y la capacidad de sumar esfuerzos entre distintos actores.
Por eso valoramos formar parte de una red como Perú Sostenible, que reúne a organizaciones con objetivos y compromisos similares a los nuestros. Estos espacios permiten compartir experiencias, conocer buenas prácticas, construir soluciones conjuntas y multiplicar el impacto de las acciones que impulsamos desde cada sector.
Nuestra experiencia nos ha demostrado que las alianzas son una herramienta clave para generar transformación. Lo vemos en iniciativas desarrolladas junto al MIDIS, gobiernos regionales y locales, organizaciones de la sociedad civil y mecanismos como Obras por Impuestos, que nos permiten llevar soluciones a los territorios donde estamos presentes y contribuir de manera más efectiva al desarrollo de las comunidades.
Como empresa con presencia en gran parte del país, entendemos que generar valor va más allá de operar infraestructura. Significa trabajar de manera articulada para impulsar oportunidades, fortalecer capacidades, mejorar la calidad de vida de las personas y contribuir a la construcción de territorios más resilientes y sostenibles.
Además, recibir por 14° ocasión la certificación Empresa con Gestión Sostenible de Perú Sostenible reafirma nuestro compromiso de seguir promoviendo una gestión responsable y de impulsar, junto con otros actores, transformaciones que generen valor para el país y para las futuras generaciones.
Mirando hacia los próximos diez años, ¿qué condiciones considera fundamentales para que el Perú cuente con una red de transmisión capaz de acompañar su crecimiento, fortalecer su competitividad, responder a los desafíos de la transición energética y esté al servicio del país?
La transmisión eléctrica ha sido un habilitador silencioso, pero esencial, del desarrollo del Perú. Durante más de 24 años hemos contribuido a construir una infraestructura que conecta regiones, impulsa actividades productivas y acompaña el crecimiento económico y social del país.
De cara al futuro, creemos que el principal desafío será fortalecer una visión de largo plazo que permita anticipar las necesidades energéticas del Perú y desarrollar oportunamente la infraestructura que demandará su crecimiento. Esto requiere una planificación robusta, procesos que faciliten la ejecución oportuna de proyectos estratégicos y una coordinación efectiva entre el sector público y privado para asegurar que la expansión de la red acompañe el desarrollo del país.
Pero esta transformación debe abordarse desde una mirada integral ASG. No basta con construir más infraestructura; también es necesario asegurar que esta sea ambientalmente responsable, genere valor para las comunidades y se gestione bajo altos estándares de gobernanza, transparencia y sostenibilidad. La infraestructura del futuro debe ser confiable, resiliente y segura, pero también capaz de contribuir al desarrollo de los territorios y a la mejora de la calidad de vida de las personas.
Desde ISA Energía estamos comprometidos con seguir siendo un actor clave en este proceso. Nuestra visión al 2040 busca fortalecer y expandir la infraestructura de transmisión para acompañar la transición energética, impulsar la competitividad del país y generar valor sostenible para las próximas generaciones.
Al final, el éxito del sector no se medirá únicamente por los kilómetros de líneas construidos o las inversiones ejecutadas, sino por su capacidad de contribuir al desarrollo del Perú, cerrar brechas, crear oportunidades y mejorar la vida de las personas. Ese ha sido nuestro aporte durante las últimas décadas y seguirá siendo nuestro compromiso hacia el futuro.
Después de 24 años acompañando el desarrollo del Perú, ¿qué aspira ISA Energía construir hacia el futuro y qué rol espera seguir desempeñando en el progreso sostenible del país?
Durante más de dos décadas hemos acompañado el crecimiento del Perú como un aliado estratégico para el desarrollo nacional, anticipando las necesidades energéticas del país y contribuyendo a que la infraestructura llegue de manera confiable, oportuna, segura y sostenible.
Esta tarea exige visión de largo plazo, planificación rigurosa, capacidad de ejecución, innovación permanente, confianza con los grupos de interés y una contribución tangible al bienestar de las personas.
Nuestro compromiso es seguir poniendo nuestra experiencia, capacidad de ejecución y visión de largo plazo al servicio del desarrollo del Perú. Lo hemos hecho durante más de 24 años y queremos seguir haciéndolo en las próximas décadas, desarrollando la infraestructura que el país necesita para crecer con sostenibilidad, competitividad y resiliencia. Al mismo tiempo, continuaremos innovando e incorporando nuevas tecnologías y capacidades que nos permitan responder a los desafíos de la transición energética, anticipar las necesidades del sistema y contribuir a construir una red cada vez más confiable, eficiente y preparada para el futuro.
Porque cuando la energía llega donde se necesita, también llegan oportunidades, inversión, empleo, progreso y una mejor calidad de vida para millones de peruanos. Ese ha sido nuestro aporte al desarrollo del país durante estos 24 años y seguirá siendo nuestro compromiso en las décadas que vienen: acompañar el crecimiento del Perú con infraestructura esencial, visión de futuro y una gestión sostenible que genere valor para las personas, los territorios y el país.









