El tambaqui (Colossoma macropomum), uno de los peces más consumidos en la Amazonía brasileña, fue incluido en la lista nacional de especies amenazadas publicada por el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático (MMA). La medida abre la posibilidad de prohibir su pesca desde octubre si no se aprueba un plan de recuperación.

El tambaqui se suma a otras especies en riesgo como el ballesta gris (peroá) y el pargo rojo, elevando a 490 el número de peces e invertebrados en la lista de fauna amenazada en Brasil.

Por Stakeholders

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El tambaqui o gamitana (Colossoma macropomum), uno de los peces más consumidos en la Amazonía brasileña, fue incluido en la lista nacional oficial de especies de peces y fauna acuática invertebrada amenazadas, publicada el 27 de abril por el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático (MMA) de dicho país. La medida abre la posibilidad de prohibir su pesca en todo el país desde finales de octubre si no se aprueba un plan de recuperación.

“La inclusión en la lista no implica una prohibición de pesca, siempre y cuando se apruebe un plan de recuperación de su población”, explicó Braulio Dias, director de conservación y uso sostenible de la biodiversidad del MMA, en declaraciones a Mongabay. La Ordenanza Nº 1.666 fijó un plazo de 180 días, hasta el 25 de octubre, para que expertos presenten dicho plan.

¿Por qué la gamitana ha estado en vulnerabilidad en Brasil?

El tambaqui ha sido objeto de una intensa presión pesquera en su hábitat natural durante las últimas décadas. Según el Sistema de Evaluación del Riesgo de Extinción de la Biodiversidad (SALVE), gestionado por el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio), la especie fue catalogada como Vulnerable debido a una proyección de disminución del 43.4% en tres generaciones.

El pez se distribuye en las llanuras aluviales del río Amazonas y en la mayoría de sus afluentes, con presencia natural en los estados de Acre, Rondonia, Amazonas y Pará. En los últimos 20 años, la acuicultura ha compensado parcialmente la caída de las poblaciones silvestres, aunque el ICMBio advierte que no es posible medir con precisión el impacto de esta práctica en la reducción de la presión pesquera.

Los pescadores se han asociado con investigadores y solicitaron apoyo del Ministerio de Pesca y Acuicultura (MPA) para revertir la inclusión del tambaqui en la lista o flexibilizarla en determinadas regiones. “Es complejo aplicar esto a toda la cuenca. Esta zona aún es rica en tambaqui, mientras que en otras, como el río Madeira, desapareció y ha vuelto a aparecer. Imponer una restricción general es cuestionable”, declaró Igor Hister Lourenço, analista del Instituto Mamirauá para el Desarrollo Sostenible, en conversación con el medio Mongabay.

Lourenço criticó la falta de consulta a los pescadores y señaló que la dinámica de la pesca artesanal no fue considerada. “Estoy de acuerdo en que las poblaciones son extremadamente bajas en algunas regiones, pero cuanto menor es la población, más difícil es capturarla. Eso no significa necesariamente que se extinguirán”, afirmó.

Más especies en riesgo

El tambaqui no es el único caso. El ballesta gris (Balistes capriscus), conocido como peroá, también fue incluido en la lista, generando protestas en Guarapari, Espírito Santo, donde pescadores artesanales aseguran que utilizan métodos de bajo impacto.

“Castigar a los pescadores artesanales de Guarapari por la inclusión de la especie en una lista nacional es una medida desproporcionada”, señaló Adrian Christian, presidente de la Asociación de Pescadores de Guarapari (Aspeg).

El MMA anunció que también se trabaja en un plan de recuperación para el peroá. Sin embargo, la efectividad de estos planes ha sido cuestionada. Cadu Villaça, jefe del Colectivo Nacional de Pesca y Acuicultura, recordó que el pargo rojo (Lutjanus purpureus) pasó de Vulnerable a En Peligro de Extinción pese a contar con un plan de recuperación.

“Por un lado está MMA y por el otro MPA, compitiendo por sobresalir, mientras el pargo rojo sufre las consecuencias. Necesitamos llegar a la gente y reconocer el esfuerzo de quienes pescan con responsabilidad”, escribió.

En total, 490 especies forman parte ahora de la lista de fauna amenazada de peces e invertebrados en Brasil, entre ellas el bagre blanco (Genidens barbus) y la corvina rubia (Micropogonias furnieri), cuya situación está en revisión tras la apelación del MPA.

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