Aarón Quiroz, especialista en Monitoreo Biológico en ANP del Sernanp, destaca el óptimo estado del 96 % de las áreas naturales protegidas del país y detalla cómo los recientes descubrimientos científicos y la tecnología blindan estos ecosistemas estratégicos frente a las amenazas climáticas e ilícitas.

Por Renzo Rojas

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El Sernanp ha reportado nuevas especies para la ciencia dentro de las Áreas Naturales Protegidas (ANP). ¿Qué nos dice este ritmo de descubrimientos sobre el estado de conservación de nuestras ANP?

El Sernanp ha dado a conocer más de 50 nuevas especies para la ciencia descritas en los últimos cinco años, hallazgos registrados en ANP como resultado de investigaciones lideradas por equipos de investigadores nacionales e internacionales. Este ritmo de descubrimientos confirma que estas áreas se mantienen como ecosistemas saludables y funcionales, además trae consigo un doble impacto: 1) A nivel nacional, fortalece la gestión de las ANP y la valoración de la biodiversidad como patrimonio estratégico. 2) A nivel internacional, proyecta al Perú como un referente científico y de conservación, consolidando su reputación como uno de los países megadiversos más importantes, no solo de la región, sino del planeta.

¿Cuál es el balance actual de la salud ecológica de nuestras áreas naturales protegidas? 

El estado de las áreas naturales protegidas del Perú es altamente positivo: el 96 % de ellas se mantiene en buen estado de conservación, lo que garantiza la provisión de servicios ecosistémicos esenciales, como el agua, la regulación climática y los hábitats para especies emblemáticas. Este resultado refleja la efectividad de la gestión del Sernanp y la articulación con diversos actores, entre ellos comunidades locales, gobiernos regionales y aliados estratégicos.

¿Qué hitos destaca a lo largo de los últimos años? 

La gestión del Sernanp ha alcanzado hitos clave que fortalecen la protección de las áreas naturales protegidas. Entre ellos destacan el establecimiento de nuevas áreas naturales protegidas, especialmente marinas, así como de áreas de conservación regional y privada que complementan los esfuerzos de conservación en el territorio. Asimismo, se ha logrado mantener más de 12 millones de hectáreas bajo vigilancia y control efectivo, con una importante participación de comunidades nativas y comités de vigilancia comunal.

Además, se ha fortalecido la capacidad logística y tecnológica mediante el uso de drones, equipos GPS y la implementación de la herramienta SMART en la mayoría de las ANP. También se han ejecutado más de 120 acciones de control frente a la minería ilegal, la deforestación y los cultivos ilícitos, y se ha consolidado un sistema de monitoreo que, a través de 108 protocolos, permite realizar el seguimiento de 80 especies de importancia para el país.

“También cumplen un rol importante las universidades y centros de investigación, que generan información científica y validan metodologías y protocolos, así como el sector privado comprometido con la conservación”.

Durante el 2025, el Santuario Histórico Bosque de Pómac recibió 15 218 visitantes.

Los desafíos externos son latentes (tales como la deforestación, la minería ilegal o la expansión agrícola no planificada). ¿Cuáles son las estrategias prioritarias del Sernanp para blindar las fronteras de estas áreas?

Se ha fortalecido la vigilancia y el control territorial mediante el incremento de patrullajes y la incorporación de tecnologías como cámaras trampa, drones y sistemas de monitoreo satelital. Estas herramientas permiten detectar actividades ilícitas con mayor rapidez y actuar de manera preventiva. Asimismo, en aquellas zonas donde la zonificación lo permite, se promueven actividades económicas sostenibles, como el aprovechamiento regulado de recursos no forestales, contribuyendo a reducir la presión sobre las áreas protegidas.

Los acuerdos de conservación también forman parte de la estrategia…

Sí, es clave la implementación de acuerdos de conservación con comunidades locales e indígenas, que promueven prácticas productivas responsables y generan beneficios compartidos. Estos acuerdos fortalecen la gestión participativa e incorporan a pueblos indígenas, como los awajún, wampis y asháninka, en la conservación y gestión de las ANP, reforzando así la gobernanza y la sostenibilidad de las acciones de conservación.

Para que estas estrategias sean efectivas, las alianzas resultan fundamentales. Destacan las comunidades locales e indígenas, que son aliadas directas en las labores de vigilancia y uso sostenible de los recursos; los gobiernos regionales y locales, que contribuyen al ordenamiento territorial y a frenar la expansión agrícola no planificada; y la cooperación internacional, que brinda financiamiento y asistencia técnica para impulsar iniciativas innovadoras, como los créditos de biodiversidad.

El Parque Nacional Cordillera Azul (PNCAZ) tiene más de 25 años de creación.

Se menciona con frecuencia que las ANP no son solo refugios de flora y fauna, sino «alertas tempranas» que reaccionan rápido a las variaciones del clima. ¿Cómo utiliza el Sernanp o sirve el monitoreo de estas especies y ecosistemas para anticipar los impactos del cambio climático en el resto del territorio nacional?

Las áreas naturales protegidas del Perú cumplen un doble rol: son refugios de biodiversidad y, al mismo tiempo, funcionan como sistemas de alerta temprana frente al cambio climático y otras amenazas ambientales. Para ello, el Sernanp ha implementado un sistema de monitoreo de ecosistemas y especies que permite detectar variaciones en la cobertura vegetal, así como cambios en la distribución y abundancia de fauna sensible. Asimismo, realiza el seguimiento de servicios ecosistémicos esenciales, como la provisión de agua y alimentos.

A la fecha, ¿cuál es el nivel de seguimiento y monitoreo que se hace a las especies y ecosistemas?

Actualmente, el Sernanp cuenta con 108 protocolos de monitoreo implementados en distintas áreas naturales protegidas, los cuales abarcan biodiversidad, ecosistemas y servicios ecosistémicos. Además, realiza el seguimiento de 80 especies priorizadas de flora y fauna, muchas de ellas emblemáticas y altamente sensibles a los efectos del cambio climático, como el oso andino, la sachavaca o tapir amazónico, la vicuña, el manatí, diversas especies de monos, así como la castaña y el aguaje, entre otras.

¿Por qué la biodiversidad resguardada por el Sernanp debe ser vista no como un concepto puramente biológico o un gasto de conservación, sino como un activo económico estratégico esencial para la competitividad del Perú a largo plazo? 

La biodiversidad que protege el Sernanp debe entenderse como un activo estratégico para el desarrollo del país y no únicamente como un concepto biológico o un costo asociado a la conservación. Las áreas naturales protegidas garantizan servicios ecosistémicos esenciales, como la captura de carbono, la regulación climática, la provisión de agua y alimentos, y la conservación de hábitats que sostienen actividades productivas clave, como la agricultura, la energía y el turismo.







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