Por Stakeholders

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Las emisiones financiadas, aquellas generadas por las empresas a las que los bancos otorgan créditos o en las que invierten, representan en promedio 700 veces más que las emisiones directas del sector financiero. Esta magnitud revela una realidad incuestionable: las instituciones financieras tienen en sus manos la capacidad de impulsar cambios significativos en los perfiles de riesgo climático de sus carteras de clientes y, con ello, en la viabilidad económica y ambiental de los sectores que financian.

Reconociendo esta responsabilidad, el Gobierno del Perú, con apoyo técnico de GIZ y Global Factor, desarrolló una herramienta innovadora para medir emisiones financiadas en la banca comercial peruana. Al cuantificar estas emisiones de forma sistemática, con metodología PCAF (Partnership for Carbon Accounting Financials), las instituciones financieras pueden no solo evaluar su exposición al riesgo climático, sino diseñar productos y líneas de crédito diferenciadas que incentiven a sus clientes a adoptar prácticas más sostenibles.

Este enfoque permite que las instituciones financieras diseñen productos crediticios diferenciados que incentiven a sus clientes hacia la sostenibilidad: tasas preferenciales para negocios con trayectoria de reducción de emisiones, financiamiento verde para proyectos de transición, y evaluaciones crediticias que integren riesgos climáticos físicos y de transición desde el origen. Estas decisiones se alinean directamente con la Hoja de Ruta de Finanzas Verdes y el Protocolo Verde del MINAM, posicionando al sistema financiero como catalizador de la descarbonización en sectores clave como energía, agricultura e industria.

En línea con ello, Global Factor participó en la Aula Verde del Boletín del Protocolo Verde (Edición N° 12, 2025), donde se profundizó en cómo las instituciones financieras impulsan la acción climática a través de la medición de emisiones financiadas. Esta contribución subrayó que el sector financiero tiene el poder de catalizar cambios corporativos significativos al incorporar criterios de sostenibilidad en sus decisiones de financiamiento, acelerando la transición hacia modelos de negocio más responsables en sectores clave a nivel país.

Este marco operativo es precisamente lo que exige NIIF S2 (Divulgaciones de Riesgos Relacionados con el Clima): que las instituciones financieras cuantifiquen, proyecten y divulguen el impacto del riesgo climático en sus carteras y modelos de negocio. La herramienta PCAF no es solo un ejercicio de transparencia, es el puente entre la estrategia climática nacional y la gestión de riesgos reales en el balance de cada institución, permitiendo que las finanzas sostenibles pasen de ser un compromiso aspiracional a una realidad operativa y medible.

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