El transporte público es parte de la rutina diaria de millones de personas; sin embargo, un estudio de la Universidad Norbert Wiener evidenció que la experiencia de viaje está marcada por dimensiones vinculadas a la seguridad, el acoso sexual y el bienestar psicológico de los usuarios.
La investigación contó con la participación de 507 adultos peruanos, con una edad promedio de 33 años. El 66,7 % de la muestra fueron mujeres y el 95,9 % residía en zonas urbanas, lo que refleja la magnitud del problema en contextos de alta densidad poblacional.
¿Qué factores perjudican la experiencia de transporte público de los peruanos?
La investigación, liderada por Jonatan Baños-Chaparro, del Vicerrectorado de Investigación, encontró que el 22,5 % de los participantes reportó haber sufrido acoso sexual en el transporte público, lo que equivale a más de uno de cada cinco usuarios encuestados.
“El transporte público debe ser entendido no solo como un sistema de movilidad, sino también como un entorno que influye en la salud y el bienestar de las personas”, señaló Baños-Chaparro.
El estudio identificó que la seguridad es el aspecto peor valorado por los usuarios, percepción asociada al hacinamiento, la limitada vigilancia, la informalidad de algunos servicios y las dificultades que enfrentan las víctimas para denunciar situaciones de violencia o acoso.
La mayoría de los casos reportados fueron cometidos por otros pasajeros y algunos usuarios señalaron haber vivido estas situaciones en más de un medio de transporte.
La investigación también exploró variables relacionadas con el bienestar psicológico, como ansiedad, estrés, ira y síntomas depresivos, que se manifiestan en la experiencia cotidiana de movilidad. Estas dimensiones fueron analizadas de manera independiente, sin establecer relaciones causales, pero reflejan cómo el transporte público puede influir en la salud mental de los usuarios.
Los investigadores recomendaron fortalecer los mecanismos de denuncia, mejorar la vigilancia en estaciones y paraderos, e impulsar campañas de sensibilización para prevenir el acoso sexual en espacios públicos.
“Un transporte público seguro contribuye a mejorar la experiencia de viaje y la calidad del servicio”, concluyó Baños-Chaparro.









