La posible ocurrencia simultánea de El Niño Costero y El Niño Global durante los próximos meses podría afectar campañas estratégicas de la agroexportación peruana y presionar la disponibilidad de agua para miles de productores agrícolas, advirtió ComexPerú.
Riesgos diferenciados pero complementarios
Según el gremio, ambos fenómenos generarían impactos distintos sobre la producción agrícola, los recursos hídricos y la infraestructura logística necesaria para movilizar mercancías hacia los mercados internacionales. La preocupación es mayor porque productos como arándanos, uvas, paltas, café, cacao, mango y mandarina representan más de US$ 8,400 millones en exportaciones anuales.
En el caso del arándano, principal producto agroexportador del país, el 84.3% de los envíos se concentra entre agosto y diciembre, mientras que el 86.8% de las exportaciones de uva ocurre entre noviembre y febrero, meses que coinciden con la posible manifestación de los fenómenos climáticos.
Costa norte: lluvias e infraestructura vulnerable
La intensificación de El Niño Costero podría provocar lluvias intensas, inundaciones y daños en infraestructura de transporte y riego en regiones clave como Piura, Lambayeque, Áncash y La Libertad. El riesgo es mayor para campañas de arándanos, uvas y mangos, cuyos calendarios coinciden con los meses de mayor exposición. Eventuales interrupciones en carreteras, puentes y puertos elevarían costos y reducirían la competitividad de los exportadores.
Sierra sur: menos lluvias y presión hídrica
En contraste, un Niño Global traería reducción de precipitaciones en zonas de la sierra sur como Puno, Arequipa, Cusco, Ayacucho, Huancavelica y Tacna, afectando la disponibilidad de agua para actividades agrícolas y pecuarias. La situación es especialmente crítica para pequeños productores, cuya capacidad de adaptación frente a eventos extremos es más limitada.
Prevención y capacidad de respuesta
Para ComexPerú, la preocupación no solo radica en la evolución de los fenómenos, sino en la capacidad del Estado para ejecutar acciones de prevención y mitigación. Persisten brechas en infraestructura hidráulica, sistemas de drenaje y mantenimiento de cauces, además de limitaciones en la respuesta frente a emergencias.
“Reducir la vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos debe ser una prioridad. La agroexportación se ha consolidado como uno de los principales motores de crecimiento económico y generación de empleo formal del país, por lo que fortalecer las acciones de prevención resulta fundamental para proteger la producción, las exportaciones y el bienestar de miles de familias peruanas”, señaló Daniel Najarro, economista senior de ComexPerú.









