Con más de dos décadas de experiencia en industrias vinculadas a hidrocarburos, medio ambiente, seguridad y maquinaria pesada, Mirtha Rodríguez Rojas ha construido una carrera marcada por la perseverancia, el aprendizaje continuo y la convicción de que el talento no depende del género. Actualmente se desempeña como directora corporativa de HSSEQ y Sostenibilidad en Komatsu-Mitsui Maquinarias Perú, desde donde impulsa iniciativas para reducir las brechas de género en el sector.
En entrevista con Stakeholders, reflexiona sobre los desafíos que enfrentó al abrirse camino en entornos predominantemente masculinos, los avances que observa en materia de diversidad e inclusión y el rol que tienen las mujeres líderes para inspirar a las nuevas generaciones.
¿Qué te motivó a ingresar y construir tu carrera en la industria de maquinaria pesada y qué aprendizajes personales te ha dejado el camino?
Yo inicié formándome en una carrera que generalmente era escogida por hombres. Estudié Ingeniería Química en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y cuando ingresé éramos muy pocas mujeres. Desde entonces tenía claro que quería trabajar en procesos y en campo.
Mi primera práctica fue en una empresa de hidrocarburos y ahí descubrí algo importante. Por ser mujer te mandan al laboratorio, no te mandan al campo. Pero yo me escapaba del laboratorio para ver cómo era el proceso, aprender de los técnicos y de las personas que operaban la planta. Eso me abrió la mente y me hizo entender que estaba hecha para el campo y no para estar dentro de cuatro paredes.
Posteriormente tuve la oportunidad de incorporarme a Mobil Oil y luego de una larga etapa profesional ingresar al sector de maquinaria pesada, donde me encuentro actualmente. Es un rubro aún más masculinizado, pero que me ha dado enormes satisfacciones profesionales y personales.
Desde tu experiencia, ¿cuáles han sido los mayores desafíos que has enfrentado como mujer en posiciones de liderazgo y cómo los has superado?
Los desafíos existen y más aún en la época en la que yo inicié mi carrera, cuando no había redes de apoyo ni espacios de networking entre mujeres como los que existen ahora. Cuestionan si eres capaz de hacer un trabajo en campo, cuestionan si eres capaz de ejercer un liderazgo firme porque eres mujer. Entonces toca demostrar que realmente el talento no tiene género y que tanto hombres como mujeres pueden desarrollar esas capacidades.
La manera en que enfrenté esos desafíos fue siempre desde la humildad y el respeto. Primero aprendiendo de los expertos, escuchando a quienes tenían experiencia y luego aportando desde mi propia preparación profesional.
¿Qué significa para ti abrir camino para otras mujeres dentro de la industria?
Es una enorme responsabilidad. Las mujeres que hoy ocupamos posiciones de liderazgo tenemos la responsabilidad de abrir caminos porque en nuestra época no tuvimos esa oportunidad. Ahora las jóvenes nos ven como referentes y tenemos el deber de servir como mentoras, ayudarlas a construir redes de soporte y compartir nuestras experiencias para que su camino sea más sencillo.
Creo que una de las mayores contribuciones que podemos hacer es mostrar que sí es posible desarrollar una carrera profesional en estos sectores y acompañar a quienes recién están comenzando.
¿Cómo equilibras tu vida personal con las demandas de un rol corporativo de tanta responsabilidad?
No es sencillo, pero tengo la fortuna de contar con una red de apoyo muy sólida. Mi hogar es mi refugio. Allí están los motores de mi vida: mi hija, mi esposo, mi madre y mi familia. Son mi grupo de soporte y trato de pasar con ellos tiempo de calidad porque cantidad es muy difícil.
En casa valoramos mucho los espacios compartidos. Los fines de semana intentamos desayunar, almorzar o cenar juntos. Son momentos que permiten recargar energías y volver a iniciar la semana con entusiasmo.
¿Has notado una mayor apertura del sector hacia la diversidad? ¿Qué cambios te hacen pensar que la transformación cultural es posible?
Sí, definitivamente hay avances. Las organizaciones están entendiendo que la diversidad, la equidad de género y la inclusión forman parte estratégica de sus planes de negocio. Ese es un cambio muy importante respecto a años anteriores.
Aún queda mucho por hacer. En minería la participación femenina sigue siendo baja y todavía no alcanzamos los dos dígitos a nivel nacional. Sin embargo, se observan progresos y un compromiso creciente por parte de las empresas para reducir esas brechas.
Como integrante del Consejo Directivo de Women in Mining Perú, ¿qué aprendizajes te ha dejado esta experiencia?
Para mí fue un honor recibir la invitación para integrar el consejo directivo. Allí entendí la magnitud del trabajo que se viene realizando. Ya no se trata solamente de representar a una organización, sino de trabajar por una causa: cerrar las brechas de género que aún existen en la industria.
He podido conocer iniciativas muy valiosas como Kuraq Ñañay, orientada a estudiantes escolares interesadas en carreras STEM, o Sumaq Warmi, que fortalece las capacidades de jóvenes profesionales que buscan incorporarse al sector minero.
Además, existe un importante programa internacional de mentorías que conecta a profesionales de distintos países y permite compartir experiencias, conocimientos y oportunidades de crecimiento.
Durante PERUMIN 37, la igualdad de género fue uno de los temas centrales. ¿Qué valoración haces de este avance y qué esperas para las próximas ediciones?
Creo que fue un hito importante. Contar por primera vez con un programa de equidad e inclusión dentro de PERUMIN marcó un antes y un después. Más de 20 empresas fueron reconocidas con el Sello a la Excelencia en Equidad de Género tras una evaluación muy rigurosa basada en estándares internacionales y Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Lo que espero es que este esfuerzo se mantenga y se fortalezca. Cada empresa tiene oportunidades de mejora y el desafío es continuar avanzando en sus hojas de ruta de diversidad e inclusión para lograr cambios sostenibles en el tiempo.
Ser mujer, líder y madre implica desafíos adicionales. ¿Cómo asumes la responsabilidad de ser referente en sostenibilidad y seguridad?
La responsabilidad es grande porque tenemos una voz que debe ser coherente. Tenemos que liderar con el ejemplo. Debemos pasar del discurso a la acción y demostrar que aquello que promovemos en sostenibilidad, seguridad e inclusión realmente se refleja en la práctica.
En Komatsu-Mitsui, por ejemplo, me llena de orgullo poder decir que contamos con un 25% de mujeres en posiciones de liderazgo. Es un indicador que refleja el compromiso de la organización y que queremos seguir fortaleciendo.
¿Cómo imaginas el futuro de una minería peruana verdaderamente inclusiva y sostenible?
Me imagino una minería que combine crecimiento económico, innovación y bienestar social. Visualizo una minería peruana con equidad social, innovación tecnológica, respeto por el medio ambiente y generación de valor compartido para las comunidades, las empresas y el país. Ese es el camino hacia una industria más competitiva y sostenible.
Finalmente, ¿qué mensaje le darías a las jóvenes profesionales que buscan abrirse camino en minería, ingeniería o sostenibilidad?
Les diría que el sector necesita su talento. Requerimos el talento de las mujeres, esa capacidad para combinar la mirada técnica con una visión humana y sensible. Necesitamos opiniones diversas porque está demostrado que incrementan la innovación y la productividad.
Y, sobre todo, les diría que crean en sí mismas. Tienes que atreverte, tienes que creértela. Hoy existen más oportunidades, más redes de apoyo y más personas dispuestas a acompañarte. Busca una mentora, construye tu red de soporte y avanza con confianza. Las posibilidades son mayores y el apoyo también lo es.
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