En el marco de Casa UNACEM en CASACOR Perú 2025, el ejecutivo explica cómo el concreto prefabricado puede convertirse en una alternativa para reducir la brecha de vivienda, acelerar los tiempos de construcción y enfrentar desafíos estructurales como la escasez de mano de obra y la autoconstrucción informal.

Por Denisse Torrico

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La construcción atraviesa una transformación global impulsada por la necesidad de construir más rápido, con mayor eficiencia y estándares de calidad sostenibles. En ese contexto, UNACEM presentó en CASACOR Perú 2025 una propuesta basada en concreto prefabricado que busca demostrar el potencial de la industrialización de la construcción para atender tanto la vivienda social como los proyectos de segundo uso.

En esta entrevista, Fabián Agudelo, gerente de Industrialización y Especificación Técnica de UNACEM, detalla los retos que enfrenta el sector, las oportunidades que abre el concreto prefabricado y la necesidad de una articulación entre sector público y privado para cerrar la brecha habitacional en el país.

¿Qué problemática del sector buscan visibilizar y atender con esta propuesta presentada en CASACOR?

Principalmente, el desarrollo de este proyecto tiene dos enfoques. Uno es la vivienda social, donde sabemos que en el Perú existe un gran déficit habitacional. El segundo es ofrecer alternativas viables en tiempo y costos para las viviendas de segundo uso, como casas de playa o de campo.

En el caso de la vivienda social, el impacto es importantísimo porque hablamos de más de un millón y medio de viviendas de déficit. Todo lo que proponemos es un sistema funcional, rápido y con costos competitivos que permita enfrentar esa brecha y ser parte de la solución.

Por otro lado, en las viviendas de segundo uso buscamos responder a una realidad que ya se observa a nivel mundial y que también empieza a sentirse en el Perú: la escasez de mano de obra y el incremento de costos. Cuando reduces los tiempos de construcción y recibes elementos ya terminados o con acabados incorporados, generas un valor agregado muy importante para el desarrollo de los proyectos.

Aunque la muestra parece enfocarse en viviendas de segundo uso, ¿ven una aplicación directa en vivienda social?

Totalmente. Lo más interesante de esta solución es precisamente su versatilidad. Los mismos sistemas de muros, losas y módulos pueden aplicarse perfectamente a una vivienda social, manteniendo los mismos estándares de calidad y acabados.

Lo que buscamos es que una vivienda social no signifique una vivienda con menor calidad o con menos diseño arquitectónico. Puede tener retos asociados al costo, pero también representa una oportunidad para innovar tanto en diseño como en eficiencia. Esta muestra busca demostrar justamente eso: que sí es posible y que el concreto puede ser una herramienta clave para lograrlo.

¿Por qué consideran que este es el momento adecuado para impulsar soluciones basadas en concreto prefabricado?

Porque el proceso de transformación hacia la industrialización de la construcción es inevitable. Si no ocurre en cinco años, ocurrirá en siete o diez, pero va a suceder.

Las nuevas generaciones ya no quieren trabajar como maestros de obra y cada vez es más difícil encontrar mano de obra especializada. Esa realidad obliga a buscar alternativas. A nivel mundial, la respuesta ha sido industrializar y automatizar procesos para mantener la eficiencia y la competitividad.

Eso ya ocurrió en países como Chile y está sucediendo en México. En el Perú también se dará esa transición en el corto o mediano plazo. Por eso creemos que este es el momento para comenzar a reflexionar sobre el futuro del sistema constructivo y acercar esta visión a la realidad cotidiana del país.

En un país altamente sísmico como el Perú, ¿cómo garantizar que estas soluciones mantengan estándares adecuados de seguridad?

Ese aspecto forma parte central del diseño del producto. Cuando se desarrolla una solución estructural se consideran todas las cargas exigidas por la normativa, incluyendo las sísmicas.

Toda la modulación, las características del concreto, la cantidad de acero y los criterios técnicos han sido diseñados considerando los requerimientos de la normativa peruana. Por eso, las viviendas desarrolladas mediante sistemas industrializados y prefabricados cumplen criterios sismorresistentes que permiten ofrecer la misma tranquilidad y seguridad que una vivienda construida de manera tradicional.

¿Cómo pueden estas soluciones contribuir a reducir los riesgos asociados a la autoconstrucción?

La autoconstrucción responde a una necesidad y a una realidad histórica del país. Sin embargo, abordar este problema requiere una visión integral.

No basta con tener un producto innovador. Se necesita un trabajo articulado entre el Estado, la empresa privada, los desarrolladores inmobiliarios y la industria. Deben existir terrenos adecuados, acceso a servicios, marcos normativos eficientes y procesos que faciliten la construcción formal.

Cuando una familia encuentra una alternativa competitiva, bien ubicada y que le ofrece una vivienda digna, esa opción se vuelve realmente viable. El reto no es solo industrializar la construcción, sino construir un ecosistema que haga posible que la vivienda formal sea la primera opción para las familias.

¿Qué papel debería asumir el Estado para acelerar este proceso?

Lo que buscamos con espacios como este es generar conciencia sobre las brechas existentes. Cuando uno analiza las cifras, entiende que el desafío es enorme.

Hoy existe una brecha de aproximadamente un millón y medio de viviendas. Cada año se generan cerca de 150 mil nuevos hogares, pero se construyen alrededor de 60 mil viviendas. Eso significa que la brecha sigue creciendo.

Por eso se necesitan programas más ambiciosos y una priorización mucho más decidida del tema habitacional. Programas como Techo Propio o Mi Vivienda han contribuido, pero la magnitud del problema requiere soluciones de mayor escala y una estrategia integrada entre todos los actores involucrados.

¿Cuáles son las expectativas de UNACEM respecto a esta iniciativa?

Para nosotros este lanzamiento representa el inicio de una nueva etapa. Desde el Grupo UNACEM estamos comprometidos con desarrollar una comunidad de negocio alrededor de estas soluciones industrializadas.

Nuestro foco estará concentrado en dos grandes frentes: la vivienda social como motor para generar acceso a viviendas dignas y la vivienda de segundo uso como una alternativa eficiente, competitiva y atractiva desde el punto de vista arquitectónico.

Es una línea estratégica que priorizaremos durante los próximos años. Queremos que la industrialización de la construcción se convierta en una solución real para responder a los desafíos habitacionales del país y contribuir al desarrollo de ciudades más sostenibles y resilientes.

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