En el Día de la Tierra, especialistas advierten que la construcción sostenible exige decisiones desde el diseño, el uso de materiales de menor impacto y una gestión responsable del entorno.

Expertos del sector destacan que integrar a toda la cadena de valor y apostar por infraestructura resiliente permite reducir la huella ambiental y generar ciudades más eficientes y sostenibles a largo plazo.

Por Stakeholders

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En el marco del Día de la Tierra, la industria de la construcción enfrenta un reto cada vez más urgente; responder al crecimiento de las ciudades sin comprometer el equilibrio ambiental ni la calidad de vida. En un contexto de alta demanda de infraestructura, integrar criterios de sostenibilidad desde la planificación se vuelve determinante para reducir impactos y generar valor a largo plazo.

A nivel global, el sector ha mostrado avances relevantes. De acuerdo con la Global Cement and Concrete Association, las emisiones de CO₂ por tonelada de cemento se han reducido en aproximadamente 25% desde 1990; una evidencia de que la innovación, junto con una visión de largo plazo, permite avanzar hacia modelos más sostenibles.

¿Cuáles son cuatro tips para una construcción sostenible en el Día de la Tierra?

Desde el ámbito empresarial, la sostenibilidad comienza con una toma de conciencia. Así lo sostiene Gabriel Mansilla, Superintendente de Cambio Climático de Cementos Pacasmayo, quien enfatiza que cada obra impacta directamente en el entorno natural y social; por ello, propone una transformación estructural basada en decisiones integrales.

Una de las claves es incorporar una visión de largo plazo en el diseño de los proyectos; esto implica considerar el impacto desde la etapa de concepción hasta su operación, con el objetivo de desarrollar infraestructura resiliente que trascienda generaciones.

A ello se suma la elección de materiales de menor impacto ambiental; en este punto, el concreto destaca como alternativa sostenible en infraestructura vial, debido a su durabilidad, menor necesidad de mantenimiento y contribución a la reducción del consumo de combustible, además de mitigar el efecto de isla de calor en las ciudades.

La gestión responsable del entorno también resulta crítica; cada obra debe contemplar prácticas que protejan el suelo, reduzcan riesgos ambientales y respeten las características del territorio. Este enfoque no solo minimiza impactos, sino que fortalece la relación con las comunidades donde se desarrollan los proyectos.

Otro eje fundamental es involucrar a toda la cadena de valor en una cultura de sostenibilidad; proveedores, aliados estratégicos y ejecutores cumplen un rol clave en la adopción de mejores prácticas e innovación. Cuando este enfoque se integra de forma transversal, la sostenibilidad deja de ser un objetivo aislado y se convierte en parte estructural del desarrollo de cada proyecto.

En este Día de la Tierra, el llamado es claro; construir con propósito y responsabilidad. Apostar por una construcción sostenible implica alinear el desarrollo urbano con la protección del ambiente y el bienestar social; cada obra no solo transforma el presente, sino que define el futuro de las próximas generaciones.

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