En el Día Internacional de la Mujer, líderes empresariales de distintos sectores comparten las decisiones, desafíos y convicciones que marcaron sus trayectorias en el mundo corporativo. Sus historias reflejan cómo el liderazgo femenino está ampliando oportunidades, cuestionando estereotipos y construyendo empresas más humanas y sostenibles.

Día de la Mujer. Estas historias hablan de perseverancia, aprendizaje y propósito. Foto: Composición SH.
Día de la Mujer. Estas historias hablan de perseverancia, aprendizaje y propósito. Foto: Composición SH.

Por Denisse Torrico

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El liderazgo femenino en el Perú avanza con determinación en sectores clave de la economía de nuestro país. Aunque durante décadas muchas de estas industrias estuvieron dominadas por hombres, hoy cada vez más mujeres ocupan posiciones estratégicas desde donde impulsan cambios dentro de las organizaciones y contribuyen al desarrollo del país.

Sus historias hablan de perseverancia, aprendizaje y propósito. También de las decisiones personales y profesionales que debieron tomar para abrirse camino en entornos exigentes. En el marco del Día Internacional de la Mujer, cuatro líderes empresariales comparten cómo construyeron su trayectoria, qué desafíos enfrentaron y por qué consideran que el liderazgo femenino es clave para el futuro del mundo corporativo.

Liderar con propósito en la industria pesquera

La industria pesquera es una de las más relevantes para la economía peruana y, al mismo tiempo, una de las que históricamente ha tenido menor presencia femenina en puestos estratégicos. En este contexto, Alexandra Moreno, jefa de Sostenibilidad y Gestión Social de TASA, ha construido una carrera guiada por el propósito de generar valor social y ambiental desde el sector empresarial.

Su decisión de ingresar al mundo corporativo no respondió únicamente a una aspiración profesional, sino también a la convicción de que las empresas tienen un rol clave en el desarrollo del país. Desde muy joven entendió que trabajar en industrias de alto impacto económico podía convertirse en una plataforma para impulsar una transformación sostenible.

“Desde la universidad vi en el sector empresarial una plataforma muy interesante para profesionales con un alto propósito y con compromiso de generar valor para el desarrollo del país”.

Moreno ingresó al sector corporativo a los 20 años y, seis años después, encontró en la industria pesquera el espacio ideal para conectar su vocación con un propósito claro. Comprendió que muchas de las decisiones que influyen en el crecimiento económico del Perú se toman desde las grandes industrias.

“Aproximadamente el 60% del PBI del Perú se mueve desde las industrias más fuertes, y la industria pesquera es una de las que moviliza economías. Así pude vincular mi potencial con un propósito claro: estar en industrias predominantemente masculinas, pero aportando una voz femenina con convicciones firmes”.

Durante su trayectoria también identificó desafíos vinculados a los sesgos de género que todavía persisten en algunos entornos corporativos. Sin embargo, con el acompañamiento de mentores y la confianza en su propio criterio, fue construyendo un estilo de liderazgo centrado en las personas.

“Hoy me defino como una líder con propósito, humana, cercana y siempre curiosa por aprender”, comentó.

Fuera del ámbito profesional, Moreno encuentra equilibrio en sus pasiones personales. La práctica del deporte, la danza —especialmente la marinera— y el tiempo que dedica a su círculo cercano forman parte esencial de su bienestar y de la energía que proyecta en su trabajo.

“Nunca he renunciado a mis metas personales por el trabajo. Mis estudios, el deporte, la marinera y mi círculo cercano son parte de lo que me nutre y también fortalecen mi desempeño profesional”, recalca.

Una vida dedicada al liderazgo corporativo

Para Patricia Gastelumendi Lukis, gerente corporativo de Finanzas de Ferreycorp, el mundo empresarial ha sido parte de su vida durante décadas. Su trayectoria comenzó en una época en la que la presencia femenina en áreas estratégicas como finanzas, logística o tesorería era todavía limitada.

Desde sus años de formación universitaria tenía claro que quería desarrollar una carrera corporativa. Esa vocación la llevó a ingresar a Ferreyros en los años 80, en un contexto económico complejo para el país, pero también lleno de oportunidades para quienes buscaban crecer profesionalmente.

Lo que inicialmente fue una oportunidad laboral se transformó con el tiempo en un proyecto de vida profesional. Dentro de la organización encontró un entorno que le permitió desarrollarse y asumir nuevos retos a lo largo de los años.

“Cuando se presentó la opción de entrar a Ferreyros, vi en esta empresa no solo un lugar de trabajo, sino un lugar donde poder desarrollarme profesionalmente”.

A lo largo de su carrera, uno de los aspectos que más valora del liderazgo es la posibilidad de formar equipos, acompañar el crecimiento de otros profesionales y contribuir al desarrollo del talento dentro de la empresa.

“En mi carrera he tenido la oportunidad de formar y ver crecer a muchas personas que hoy están en buenas posiciones. Ese es mi mayor indicador de éxito”, señala. Aunque reconoce los avances logrados en algunas empresas, también considera que la equidad de género sigue siendo un desafío a nivel nacional.

“Las mujeres seguimos siendo una minoría en posiciones de directorios y alta gerencia en Perú. Es fundamental cambiar los sesgos que aún puedan limitar su avance”.

En su experiencia personal, uno de los mayores retos ha sido lograr el equilibrio entre la vida familiar y una carrera corporativa exigente. Como madre de dos hijos, reconoce que ese balance no siempre fue sencillo, pero que el apoyo de su entorno y la cultura organizacional de la empresa fueron claves. “La maternidad y la carrera corporativa son un equilibrio delicado”.

Hoy, al mirar en retrospectiva, considera que esa combinación entre vida personal y desarrollo profesional le ha dado un profundo sentido de realización.

Romper estereotipos en la industria

En la industria del acero, abrirse camino como mujer también ha implicado desafiar estereotipos y prejuicios arraigados. Para María del Carmen Saavedra, gerente de Cadena de Suministros de SIDERPERU, su trayectoria profesional ha estado marcada por la búsqueda constante de aprendizaje y la disposición para asumir nuevos retos.

Desde el inicio de su carrera encontró en la empresa un entorno que la motivó a salir de su zona de confort y a desarrollar nuevas habilidades.

“Decidí empezar mi carrera en SIDERPERU porque era una empresa alineada a mis principios y que desde el inicio me presentó oportunidades y desafíos”.

Sin embargo, el camino no estuvo exento de dificultades. En más de una ocasión tuvo que enfrentar prejuicios por ser una de las pocas mujeres en un entorno predominantemente masculino.

“Me he enfrentado a prejuicios por ser una de las pocas mujeres en un entorno predominantemente masculino y, además, tuve dificultad para ganarme un espacio. En algún momento sentí que había ciertas expectativas sobre cómo ‘debía’ verse el liderazgo para ser tomada en serio», recuerda.

Con el tiempo comprendió que el liderazgo no debía ajustarse a un molde único ni replicar estilos tradicionales. Lo que la llevó a construir un estilo propio basado en la autenticidad y el equilibrio entre firmeza y colaboración. “Fui construyendo mi propio estilo, combinando firmeza en la toma de decisiones con escucha y colaboración”.

Hoy también impulsa iniciativas dentro de la empresa para promover una mayor participación femenina en el sector.

“Cada vez hay mayor presencia de mujeres en posiciones de liderazgo. Por ello, es muy importante educar desde las bases y promover esta inclusión desde las generaciones más jóvenes».

Sostenibilidad y liderazgo en la industria

En el caso de Merilyn Chumpitaz, supervisora de Medio Ambiente de UNACEM Perú, su vínculo con la industria comenzó incluso antes de iniciar su carrera profesional. Creció cerca de las operaciones de la empresa, lo que despertó desde temprana edad su interés por contribuir al desarrollo de su comunidad desde la gestión ambiental.

Ese contexto la llevó a elegir la carrera de Ingeniería Ambiental y de Recursos Naturales, una decisión que implicaba ingresar a un espacio donde la presencia femenina aún era limitada. “En mi promoción éramos solo cinco mujeres frente a más de cuarenta hombres”, recuerda.

Su motivación siempre estuvo ligada al trabajo en campo y al dinamismo de las operaciones industriales, donde encontró oportunidades para aportar desde la sostenibilidad.

Con el paso del tiempo, fue consolidando su liderazgo a partir de la preparación técnica y la coherencia en su desempeño profesional. Decidió conocer en profundidad los procesos productivos para fortalecer su rol dentro de las operaciones.

«Elegí este camino porque creo firmemente que la sostenibilidad se construye desde adentro, y ser mujer en este sector significa no solo ocupar un espacio, sino transformarlo»

Esa realidad fue también el primer acercamiento a los desafíos que enfrentaría en su carrera profesional. Al incorporarse a UNACEM, uno de los momentos más significativos de su trayectoria fue asumir responsabilidades dentro de un entorno altamente técnico y tradicionalmente masculino.

“Cuando ingresé, fui la primera ingeniera mujer en el área de operaciones, en un entorno tradicionalmente masculino y muy técnico. Eso implicó un reto importante”, señala.

Uno de los momentos más exigentes de su carrera llegó cuando asumió nuevas responsabilidades que implicaban viajar con frecuencia a una planta ubicada a más de 4,000 metros de altura.

“Mi hija tenía apenas dos años y fue una decisión emocionalmente desafiante. Sin embargo, quiero que mi hija crezca viendo que su mamá ama ser madre y también ama su profesión”.

Abrir camino para las nuevas generaciones

Las historias de Alexandra Moreno, jefa de Sostenibilidad y Gestión Social de TASA; Patricia Gastelumendi Lukis, gerente corporativo de Finanzas de Ferreycorp; María del Carmen Saavedra, gerente de Cadena de Suministros de SIDERPERU; y Merilyn Chumpitaz, supervisora de Medio Ambiente de UNACEM Perú, reflejan una transformación silenciosa pero profunda en el mundo empresarial peruano.

Sus trayectorias muestran cómo el liderazgo femenino está ampliando su presencia en espacios estratégicos y aportando nuevas miradas para enfrentar los desafíos del sector corporativo.

Todas ellas coinciden en que el liderazgo se construye con propósito, preparación y autenticidad. También con la convicción de que abrirse camino implica, muchas veces, abrir oportunidades para quienes vendrán después.

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