En el marco del Día Internacional de la Mujer, cada vez más historias evidencian cómo el talento, la determinación y la perseverancia de las mujeres vienen abriendo camino en sectores tradicionalmente masculinos. En el Perú, este avance también se construye gracias al compromiso de empresas que promueven la inclusión y el desarrollo profesional femenino.
Ese es el caso de Ferreyros, líder en maquinaria pesada, que impulsa activamente la participación de mujeres en distintos niveles de la industria. Las trayectorias de Melisa Segura, técnica mecánica en Antamina y egresada de la beca DreamBIG; Rocío Esteban, jefa del Taller Hidráulico Lima; y Jenny Loo, especialista en Logística, reflejan cómo la pasión por el trabajo, sumada a oportunidades reales de crecimiento, puede transformar no solo carreras, sino también el rostro de toda una industria.
Pasión por las máquinas mineras
A más de 4,000 metros sobre el nivel del mar, en la operación minera Antamina, Melisa Segura encuentra cada día un nuevo desafío. Técnica mecánica de Ferreyros y egresada de la primera promoción de la beca DreamBIG, forma parte del equipo de mantenimiento que asegura el funcionamiento de algunos de los equipos más grandes del mundo.
Desde hace dos años y medio trabaja como personal residente en esta mina de tajo abierto ubicada en Áncash. Allí participa en revisiones, mantenimientos preventivos y cambios de componentes mayores en camiones mineros de gran capacidad, entre ellos los imponentes Cat 798 AC, capaces de transportar hasta 400 toneladas métricas.
Recuerda con una sonrisa la primera vez que mostró a su familia fotos de los gigantescos camiones con los que trabaja. “Me dijeron: ‘¿Con esos equipos tan grandes trabajas? ¿No tienes miedo?’. Pero no. Siento respeto y curiosidad por los equipos. Mi familia me ve feliz”.
En el taller, explica, cada jornada es dinámica. Los equipos entran y salen constantemente mientras el equipo técnico se dedica a evaluar su estado y devolverlos a operación. “Somos como doctores de las máquinas”, comenta.
Para Melisa, la beca DreamBIG —que ha beneficiado a más de 200 peruanas— fue decisiva en su desarrollo profesional. Gracias a ella pudo estudiar la carrera de mantenimiento de equipo pesado ThinkBIG, iniciativa global de Caterpillar implementada en el Perú por Ferreyros y Tecsup. “Hoy en la operación Antamina somos varias compañeras que salimos de DreamBIG”, destaca.
Durante su formación realizó pasantías en el Centro de Reparación de Componentes (CRC) de Ferreyros en Lima, en el armado de motores; en el Taller de Máquinas del Complejo de Operaciones La Joya; y en la sucursal de Huancayo. Cada experiencia, dice, le permitió ganar confianza y prepararse para el reto actual.
Desde su ingreso a la compañía también forma parte del programa de desarrollo técnico Service Pro, que impulsa su especialización continua. Para ella, ver cada vez más mujeres en este rubro es una señal clara de cambio. “Las mujeres estamos presentes y estamos marcando la diferencia, con el respaldo de nuestros compañeros y nuestras familias”.
Liderar con personas, valores y propósito
En el corazón del entorno industrial de Ferreyros en Lima, Rocío Esteban ha construido una carrera marcada por la constancia y el liderazgo. Hoy dirige el Taller Hidráulico de la sede Industrial, la instalación más grande de la empresa.
Su historia dentro de la organización comenzó hace dos décadas. En ese tiempo ha recorrido distintos roles: asistente administrativa, supervisora y, finalmente, jefa de taller. “Ferreyros ha dado una gran oportunidad para el crecimiento de las mujeres en toda la empresa y en posiciones de liderazgo. Me dieron la confianza de asumir el rol de jefa por segunda vez”, comenta.
Desde 2024 está a cargo de un equipo que trabaja con componentes de enorme escala, como cilindros hidráulicos de hasta 12 metros provenientes de las gigantescas palas mineras Cat 7495.
Su trabajo se centra en mejorar la calidad, la productividad y los tiempos de entrega en la reparación de componentes hidráulicos utilizados en camiones, palas y equipos auxiliares mineros, además de maquinaria de construcción. También lidera proyectos orientados al crecimiento y modernización del taller.
Pero para Rocío hay algo que pesa tanto como la eficiencia operativa: el desarrollo humano. “Lo más importante es conocer al equipo y alinearnos, escucharnos”, explica. “Tengo muchas conversaciones con técnicos, supervisores y programadores. Promuevo el diálogo porque lo primero es el compromiso del equipo, no por obligación, sino por propósito”.
En su experiencia, el crecimiento profesional se sostiene en tres pilares: el propósito personal, la capacidad de escuchar e impulsar a las personas y los valores corporativos. “Ese propósito que llevamos dentro, el conocer y potenciar a las personas y los valores que promueve la empresa me han ayudado a alcanzar los logros en mi carrera”, reflexiona.
También destaca que el liderazgo femenino dentro de la compañía se ha convertido en una fuente de inspiración para nuevas generaciones. Políticas corporativas como Pares+ promueven la igualdad de oportunidades entre colaboradores y colaboradoras.
Su historia personal está profundamente ligada a la empresa. “Yo he crecido con esta empresa y, al mismo tiempo, ha crecido mi familia. Gracias a la oportunidad de trabajar aquí pude continuar mis estudios universitarios y, con el tiempo, construir mi casa. Esta empresa me ha hecho crecer”.
Una vida dedicada a la logística minera
Para Jenny Loo, marzo tiene un significado especial. Este año cumple 30 años de trayectoria en Ferreyros, tres décadas dedicadas al complejo y apasionante mundo de la logística para la gran minería.
“Me siento orgullosa. Ha sido un gran reto y un aprendizaje constante, siempre en un ambiente de compañerismo”, afirma. “He aprendido tanto de la gente antigua como de la gente nueva. Eres la mejor cuando haces lo que te gusta”.
Su vocación comenzó desde la universidad, cuando estudiar ingeniería no era una opción frecuente entre mujeres. “En mi generación ingresaron alrededor de 150 estudiantes. En Ingeniería Industrial, que era la carrera con más presencia femenina, no llegábamos ni a 15 mujeres”, recuerda.
Un año después de graduarse vio en el periódico una convocatoria laboral de Ferreyros. Postuló y en marzo de 1996 inició una carrera que, tres décadas después, sigue llena de desafíos.
Desde la sucursal de Arequipa, su ciudad natal, empezó especializándose en inventarios, transporte de repuestos y gestión de procesos logísticos. Con el tiempo se involucró directamente en las operaciones de grandes proyectos mineros.
En 2001 marcó un hito al convertirse en la primera mujer en asumir la responsabilidad del almacén de Ferreyros en Tintaya —hoy Antapaccay—. Luego vendrían experiencias al servicio de operaciones como Cerro Verde y Constancia, además del soporte logístico para diversas minas del sur y ahora también del norte del país. “En todos estos años siempre hay algo nuevo por conocer, por hacer o por mejorar”, destaca.
Durante su trayectoria ha sido testigo de la transformación de la logística en el Perú: desde procesos manuales de inventario hasta sistemas digitales que permiten trazabilidad en tiempo real y automatización del manejo de stock. Hoy, como parte de la División Gran Minería, se dedica a estandarizar y optimizar procesos logísticos.
“En minería hay un gran volumen de pedidos y el cliente es muy exigente. Mi trabajo está enfocado en la mejora continua de los procesos”, explica.
Resalta también el avance tecnológico del Centro de Distribución de Repuestos de Ferreyros, donde opera el sistema robotizado AutoStore. “Todo ha evolucionado con tecnología. La respuesta ahora es más rápida y eficiente. Puedes visualizar cada etapa del proceso y atender mejor las necesidades del cliente”.
Madre de un hijo de 13 años, Jenny también reconoce el impacto de las políticas de equilibrio entre vida laboral y personal. “Cuando fui madre me brindaron facilidades y hoy veo que existen aún más programas. También noto cómo ha crecido el número de mujeres, no solo en áreas administrativas sino también en campo. Es una evolución muy bonita”.
En un sector que durante décadas estuvo dominado por hombres, historias como las de Melisa, Rocío y Jenny reflejan un cambio silencioso pero profundo. Mujeres que hoy operan, lideran y optimizan procesos en la industria minera, demostrando que el talento y la vocación no entienden de géneros, sino de oportunidades.









