Más de 20 especies víctimas de la caza furtiva y del comercio ilegal encuentran hoy atención especializada y un entorno seguro para su recuperación en el Centro de Conservación Pilpintuwasi y el Centro de Rescate Chavita, ubicados a orillas del río Nanay, en el centro poblado de Padre Cocha, en Iquitos. Ambos espacios fueron reconocidos con una calificación de diez estrellas en el Zoobservatorio del Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre, Osinfor, tras una supervisión realizada en julio de 2025.
El Centro de Conservación Pilpintuwasi inició sus actividades como un zoocriadero de mariposas, pero con el tiempo evolucionó hacia un espacio dedicado al rescate y rehabilitación de fauna silvestre vulnerable. Actualmente alberga especies como tortugas motelo de patas amarillas, otorongos, primates y osos hormigueros que llegan en condiciones críticas luego de haber sido víctimas del tráfico ilegal o la tenencia indebida.
“Muchos de ellos llegan en condiciones críticas y aquí reciben atención veterinaria, protección y el cariño necesario para volver a vivir en libertad”, señaló Gudrun Sperrer Huber, fundadora de ambos centros de conservación. La especialista, de origen austriaco, visitó el Perú por primera vez hace 42 años como turista. El impacto de la Amazonía marcó su vida y la motivó a regresar en 2002 para dedicarse plenamente al cuidado y recuperación de la fauna silvestre.
Reconocimiento por altos estándares de bienestar animal
Osinfor informó que la máxima calificación solo se otorga a centros que cumplen estándares estrictos relacionados con alimentación, salud, seguridad de los recintos y bienestar animal, además de mantener en regla sus obligaciones administrativas. Las evaluaciones también consideran protocolos técnicos de rehabilitación, programas de enriquecimiento ambiental y una gestión transparente de las operaciones.
Gracias a este trabajo integral, Pilpintuwasi y Chavita obtuvieron el reconocimiento máximo en materia de manejo de fauna silvestre, consolidándose como referentes en conservación dentro de la Amazonía peruana.
Historias de rescate y recuperación
Entre los casos más representativos destaca el rescate de un otorongo hallado en 2021 en una granja ubicada en la carretera Iquitos–Nauta, donde era mantenido como mascota dentro de una jaula de apenas dos metros de altura. El animal presentaba infección ocular y heridas en orejas y garras. Tras recibir tratamiento veterinario y cuidados permanentes, hoy vive en condiciones adecuadas dentro del centro, con espacio para desplazarse y alimentación especializada.
Otro ejemplo es el de un oso hormiguero rescatado en Lima y trasladado al Centro de Rescate Chavita. Luego de meses de tratamiento y monitoreo constante, el ejemplar logró recuperarse y se encuentra próximo a ser liberado en su hábitat natural. “Está fuerte y sano. Su proceso de recuperación ha sido largo, pero ha respondido muy bien”, explicó Gudrun Sperrer Huber.
El reconocimiento otorgado por Osinfor evidencia el papel clave que cumplen estos centros en la lucha contra el tráfico ilegal de especies y en la recuperación de animales afectados por actividades humanas, una tarea fundamental para la conservación de la biodiversidad amazónica.









