Por Astrid Cornejo - Gerente general de AC Sostenibilidad

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En AC Sostenibilidad lo vemos con absoluta claridad: será el año de quienes se atreven a transformar en vez de reaccionar. Quienes vean la sostenibilidad como parte intrínseca del nuevo modelo de hacer negocios en el Perú y en todo el mundo.

Tras más de una década acompañando a organizaciones líderes de minería, energía, infraestructura, consumo, real estate y servicios en la región, podemos afirmar algo sin dudarlo:
la competitividad del 2026 tendrá un solo nombre: sostenibilidad.

  • Con intención.
  • Con propósito real.
  • Con innovación aplicada.
  • Con mejores márgenes y eficiencia y, sobre todo, con estrategia.

En 2026, las empresas que verdaderamente prosperen serán aquellas que integren la sostenibilidad en su negocio, en su gobernanza, en su cadena de valor y en su cultura. No como un documento, no como un reporte… sino como su ventaja competitiva más poderosa. Las empresas que den el primer paso no solo cumplirán con la regulación:

  • Crearán mercados.
  • Inspirarán industrias.
  • Definirán los estándares que otros tendrán que seguir.

Y entonces la pregunta para cualquier CEO, CFO o gerente de sostenibilidad deja de ser técnica y se vuelve estratégica: ¿qué se nos viene?

1. De “costo” al motor de ingresos

Hasta hace poco hablar de sostenibilidad era hablar de cumplimiento, reputación y riesgo. En 2026, el discurso dominante será otro: crecimiento.

  • En la última encuesta global de CEO de PwC, cerca de un tercio de los directores ejecutivos reconoce que sus iniciativas de sostenibilidad ya han impulsado los ingresos.
  • Deloitte muestra que más del 80 % de los C-suite ha incrementado inversiones en sostenibilidad en el último año, y que el beneficio más mencionado es precisamente la generación de nuevos negocios.

En 2026 veremos más productos “net-zero ready”, servicios climáticos, soluciones basadas en naturaleza y modelos de negocio circulares. Las empresas que sepan monetizar la transición –no solo reportarla– serán las que capturen los márgenes más altos.

2. Tsunami regulatorio: el nuevo “idioma” obligatorio de los mercados

Si 2020–2024 fueron los años del voluntarismo, 2026 será el año de la obligatoriedad.

  • El nuevo estándar global de información de sostenibilidad (IFRS S1 y S2, del ISSB) ya está en proceso de adopción en al menos 36 jurisdicciones, incluidas economías de América Latina y Asia.
  • KPMG estima que 96 % de las mayores 250 empresas del mundo ya reporta información ESG y 95 % ha fijado objetivos de carbono, tendencia que se está extendiendo a miles de compañías de menor tamaño.

La combinación de ISSB, CSRD europea y marcos como TNFD va a redefinir lo que significa “hacer lo mínimo”. En 2026, no reportar información robusta de sostenibilidad será tan extraño –y tan riesgoso– como no presentar estados financieros auditados.

3. Fin del greenwashing: datos duros y aseguramiento independiente

Los mercados ya no se creen cualquier promesa verde.

  • El Financial Times reporta que los ingresos de los proveedores de datos ESG pasaron de 245 millones de dólares en 2016 a 1560 millones en 2024, y que los activos en fondos sostenibles alcanzaron 3.5 billones de dólares en el segundo trimestre de 2025.

La consecuencia es clara: cada número va a ser contrastado. En 2026, tendremos:

  • Informes de sostenibilidad integrados al reporte financiero.
  • KPIs ambientales y sociales sometidos a aseguramiento independiente (ISAE 3000 y similares).
  • Herramientas de IA que comparan en segundos lo que usted declara con lo que realmente emite, consume o paga en la cadena de valor.

La tolerancia al greenwashing –interno y externo– se va a desplomar.

4. De clima a naturaleza: agua, biodiversidad y territorio en el radar del CFO

La conversación dejará de ser solo CO2.

La regulación y los mercados financieros están empujando hacia una visión de capital natural: cambiar prácticas en agua, suelo, bosques, océanos y biodiversidad. Marcos como TNFD obligan a mapear dependencias e impactos sobre la naturaleza, no sólo sobre el clima.

¿Qué veremos en 2026?

  • Metas de “deforestación cero” tan críticas como las metas net zero.
  • Bonos y préstamos vinculados a indicadores de agua, restauración de ecosistemas y resiliencia de cuencas.
  • Proyectos que rediseñan por completo cómo una compañía opera en determinado territorio, en alianza con comunidades y gobiernos.

5. IA, datos y “sustainable IT”: la revolución digital también tendrá huella

La IA generativa y la digitalización masiva son un arma de doble filo.

Por un lado, permiten optimizar consumo energético, rutas logísticas, diseño de productos, y automatizar el reporte ESG. Por otro, el crecimiento explosivo de centros de datos y modelos de IA puede disparar las emisiones de TI corporativa si no se gestiona bien. Estudios recientes advierten que, sin cambios, la huella de las TI podría llegar a representar hasta 14 % de las emisiones globales hacia 2040.

La agenda 2026 para un CEO visionario incluye:

  • Estrategias específicas de sustainable IT (centros de datos renovables, eficiencia algorítmica, hardware circular).
  • Plataformas integradas de datos ESG, conectadas directamente con finanzas y operaciones.
  • Uso estratégico de IA para escenarios climáticos, planificación de la transición y detección de riesgos en la cadena de valor.

6. Cadena de suministro y pymes: donde se jugará la credibilidad

La mayoría de las emisiones, riesgos sociales y de naturaleza vive fuera del perímetro directo de la empresa: en proveedores, distribuidores, contratistas.

La presión regulatoria y de grandes clientes hará que en 2026:

  • Aumenten los contratos que exigen a los proveedores reportar emisiones Scope 3, huella hídrica y políticas de derechos humanos.
  • Se multipliquen los programas sectoriales para “subir al barco” a pymes: quienes no se adapten, quedarán fuera de cadenas globales.

El reto no será solo medir, sino transformar modelos de negocio de miles de proveedores para que la transición sea justa y competitiva.

7. La oportunidad para los líderes que se adelanten

La conclusión es tan incómoda como poderosa: en 2026, la sostenibilidad va a ser la cancha donde se definan los ganadores y perdedores de la década.

  • Quien vea la sostenibilidad como “proyecto ESG” la gestionará a golpes de reporte y crisis.
  • Quien la vea como arquitectura del negocio rediseñará portafolios, cadenas de valor, cultura y sistemas de información con un solo objetivo: seguir siendo relevante en un mundo que cambia velozmente.

Esta nota pretende, invitar a los CEO, CFO y gerentes de sostenibilidad a hacer en 2026 lo que, de todas maneras, el mercado les va a exigir en 2028 o 2030… pero con ventaja competitiva.

Porque la verdadera pregunta no es si la sostenibilidad será obligatoria. La verdadera pregunta es ¿quién va a atreverse a liderar el futuro antes de que el futuro te pase por encima?







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