La justicia española dio un paso decisivo en el caso de los conciertos realizados en el estadio Santiago Bernabéu, luego de que la jueza a cargo de la investigación resolviera transformar las diligencias previas en procedimiento abreviado.
Esta decisión implica que existen indicios suficientes para que el Real Madrid y los responsables vinculados a la organización de estos eventos puedan enfrentar un eventual juicio por presuntos delitos contra el medioambiente, asociados a la contaminación acústica generada durante los espectáculos.
¿De qué se acusa al Real Madrid y al estadio Bernabéu?
En el auto judicial se advierte que los conciertos celebrados entre abril y septiembre de 2024 habrían superado de manera sistemática los límites sonoros permitidos por la normativa municipal.
La querella fue impulsada por la Asociación Vecinal de Perjudicados por el Bernabéu, un colectivo de residentes que denunció que el nivel de ruido afectó su descanso y su calidad de vida. Según la acusación, en todos los eventos investigados se rebasaron los umbrales legales establecidos por el Ayuntamiento de Madrid, lo que configuraría una presunta infracción penal por contaminación acústica.
Con el avance del proceso, el club y sus organizadores entran ahora en una etapa en la que la Fiscalía y las acusaciones particulares deberán presentar sus escritos de acusación o solicitar el cierre de la causa dentro del plazo correspondiente.
En paralelo, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid también respaldó las reclamaciones vecinales al admitir a trámite el recurso presentado, lo que obliga a que se evalúe a fondo la legalidad de este tipo de eventos en el estadio. Este pronunciamiento representa un nuevo avance para los residentes afectados y, al mismo tiempo, complica el margen de maniobra del Real Madrid para programar conciertos masivos sin acreditar el cumplimiento estricto de las exigencias normativas vigentes.
El respaldo del TSJM refuerza la presión judicial sobre el club en un escenario donde el debate ya no se limita al malestar vecinal, sino que se extiende al terreno de la regulación y el control institucional.
El caso llega después de meses de controversia pública, en los que el Real Madrid se vio obligado a suspender o reprogramar conciertos debido a las quejas por el ruido. Además, las discusiones sobre la eficacia de las medidas de insonorización del Bernabéu se intensificaron desde que el estadio retomó los eventos musicales tras su remodelación, un punto clave en el argumento de los vecinos que exigen garantías para evitar impactos en la vida cotidiana de la zona.
Más allá del componente judicial, el conflicto reabre una discusión de fondo sobre la convivencia urbana en una de las áreas más emblemáticas de Madrid. Mientras los conciertos representan una fuente de ingresos y posicionamiento internacional para el estadio, la presión de los residentes pone el foco en el derecho al descanso y en el cumplimiento de estándares ambientales, en un contexto donde la contaminación acústica se consolida como un problema de salud pública y de gestión municipal.
Con el procedimiento abreviado en marcha y el análisis de legalidad en curso, el futuro de los grandes espectáculos en el Bernabéu queda ahora condicionado por el desenlace de ambos frentes.









