La economía peruana vuelve a estar en el centro del análisis regional gracias al índice Big Mac. Este indicador creado por la revista The Economist en 1986 sirve para comparar el poder adquisitivo de las monedas entre países de forma sencilla y comprensible, utilizando el precio de la hamburguesa de McDonald’s como referencia.
En el caso del Sol, la constante subvaluación frente al dólar refleja tanto ventajas para las exportaciones y el turismo como desafíos vinculados a la estabilidad política y los choques externos. Enrique Vásquez, rector de la Universidad Autónoma del Perú, conversó con Stakeholders y señala qué interrogantes implica el análisis de la moneda peruana frente al resto de Latinoamérica.
¿Qué valor comunicacional revela el Índice Big Mac en la economía peruana?
El ranking de The Economist señala que el sol peruano se posicionó en el sexto lugar entre once economías latinoamericanas; para Vásquez, esto refleja un rendimiento medio-alto. “La disciplina macroeconómica histórica ha permitido que el país tenga una de las inflaciones más bajas y reservas internacionales sólidas, pero seguimos vulnerables a factores políticos y externos que limitan nuestro ascenso”, señala.
El Índice Big Mac (IBM) compara el precio de una hamburguesa estandarizada en distintos países para estimar la Paridad del Poder Adquisitivo (PPA). De acuerdo con el rector, su utilidad es más comunicacional que técnica. “Sirve para transmitir de manera sencilla si una moneda está sobrevalorada o subvaluada, pero no reemplaza modelos económicos complejos”, afirma.
Los costos locales, como salarios, alquileres y servicios, influyen directamente en el precio de la Big Mac en Lima. A ello se suma el Impuesto General a las Ventas (IGV), que eleva el precio final y genera un sesgo en la lectura del índice. “Si el tipo de cambio real es 3.75 soles por dólar y el implícito es 2.97, el resultado es una subvaluación de más del 20 por ciento”, explica el rector.
Sol peruano: su competitividad regional basada en el Big Mac Index
La estabilidad del Sol peruano, reconocida como una de las más firmes de la región, se traduce en beneficios concretos para la población. Vásquez subraya dos canales principales: la baja inflación importada y la confianza en el ahorro.
“Un sol estable reduce el costo de las importaciones y preserva el poder adquisitivo; además, genera confianza para ahorrar en moneda local sin temor a una devaluación abrupta”, comenta.
Las diferencias estructurales entre países explican las brechas en el precio de la Big Mac. Argentina muestra distorsiones por la intervención estatal en el mercado cambiario, mientras Chile y Colombia enfrentan volatilidad por su dependencia de materias primas y factores políticos.
Brasil, en cambio, ha logrado un balance relativo gracias a un control inflacionario más efectivo. “Perú destaca por la estabilidad de su política monetaria, aunque no está exento de riesgos externos”, puntualiza Vásquez.
La subvaluación del Sol otorga ventajas competitivas en exportaciones y turismo receptivo. Los productos peruanos resultan más atractivos en el mercado global y el país se convierte en un destino económico para visitantes extranjeros.
Sin embargo, Vásquez advierte que esta ventaja debe ser complementada con indicadores más robustos como el Tipo de Cambio Real Efectivo, la PPA basada en el PBI per cápita y la balanza comercial.
¿Qué mensaje deja el Índice Big Mac al ciudadano peruano?
Más allá de los tecnicismos, el IBM ofrece al ciudadano común una forma sencilla de entender el poder adquisitivo de su moneda. “La economía peruana mantiene una fortaleza única en la región gracias a la estabilidad monetaria y fiscal. El Sol se ha consolidado como una divisa confiable, lo que genera confianza y evita crisis de volatilidad como las que se observan en países vecinos”, concluye Vásquez.
El análisis del rector de la Universidad Autónoma del Perú confirma que, aunque el Índice Big Mac no sea un instrumento técnico infalible, sí permite abrir la discusión sobre la competitividad y estabilidad de la economía nacional.
En un contexto electoral y de incertidumbre regional, la disciplina macroeconómica peruana sigue siendo su principal carta de presentación.









