
La nueva política arancelaria de Donald Trump ha desatado un terremoto económico global, pero pocos países están tan en la línea de fuego como el Perú. Con un arancel del 10% sobre sus productos agroindustriales, el país sudamericano enfrenta una amenaza directa a más de 1.5 millones de empleos, según advirtió el canciller Elmer Schialer. Sin embargo, lejos de quedarse de brazos cruzados, el Perú se prepara para contraatacar con estrategias comerciales y diplomáticas que podrían convertir la crisis en una oportunidad histórica.
Perú, potencia agroexportadora en la mira de EE.UU.
Durante la última década, el Perú se ha consolidado como un gigante agroexportador, abasteciendo al mundo con productos estrella como arándanos, espárragos, paltas y uvas. El mercado estadounidense ha sido clave para este crecimiento, pero con las nuevas tarifas impuestas por Trump, la competitividad peruana se ve amenazada. Empresas del sector alertan que los sobrecostos podrían derivar en despidos masivos, afectando a cientos de miles de familias que dependen de la agricultura de exportación.
“Estamos hablando del sustento de más de un millón y medio de peruanos. Si no se toman medidas urgentes, podríamos enfrentar una crisis social sin precedentes”, advirtió Schialer en una entrevista con CNN.
¿Un golpe letal o una oportunidad para diversificarse?
A pesar del impacto inmediato, Perú no está dispuesto a ceder sin luchar. El gobierno ya trabaja en nuevas estrategias para fortalecer su posición en mercados alternativos como Europa y Asia. Además, el país podría acelerar sus negociaciones con bloques comerciales como la Unión Europea y la Alianza del Pacífico para reducir su dependencia del mercado estadounidense.
Empresas peruanas también han comenzado a diversificar sus exportaciones, apostando por productos de mayor valor agregado y explorando acuerdos comerciales con China, India y Medio Oriente. “Es el momento de demostrar que Perú no es solo un proveedor, sino una potencia agroindustrial capaz de conquistar el mundo”, afirmó un ejecutivo del sector.
Perú alza la voz en la arena internacional
Más allá del impacto económico, el gobierno peruano ha dejado claro que no permitirá que decisiones arbitrarias afecten su desarrollo. Cancillería ha iniciado conversaciones con otros países afectados para una respuesta coordinada, mientras que gremios empresariales ya evalúan acciones ante organismos internacionales.
“Si Estados Unidos decide cerrarse, el mundo sigue abierto para el Perú”, enfatizó Schialer, marcando la postura firme de un país que se niega a ser víctima de una guerra comercial impuesta desde Washington.
Perú, resiliente y listo para el desafío
Los aranceles de Trump han puesto a prueba la fortaleza económica de Perú, pero también han abierto una ventana para la reinvención y expansión. En un mundo cada vez más interconectado, depender de una sola economía ya no es una opción. Y si hay algo que la historia ha demostrado, es que cuando Perú se enfrenta a la adversidad, responde con innovación, resiliencia y una determinación inquebrantable.