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Una economía de mercado para todos: Sí, pero con enfoque de sostenibilidad Por Marco Minaya

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Marco Minaya
Analista de Comunicación y Sostenibilidad


En base a los objetivos que persigue el presente CADE Ejecutivo, cuyo lema es “Una economía de mercado para todos”, se analiza lo siguiente: Impulsado por una economía de mercado, el Perú ha avanzado en generar bienestar y oportunidades; sin embargo, se necesita realizar reformas para que los beneficios alcancen a todos los peruanos. En esta edición se revisarán los avances y retos pendientes, así como la importancia de la institucionalidad, la competitividad y la lucha contra la corrupción.

Partiendo de lo anterior, se ha visto que en los últimos años siempre se ha tratado de destacar el impulso de generar una mayor apertura de la economía hacia los que aún no gozan de ella. De aquello que beneficie a todos, pero no alcanza, lamentablemente a todos. Si bien se ha priorizado en la institucionalidad, competitividad y lucha contra la corrupción como retos pendientes para seguir avanzando, hace falta, dentro de estos ámbitos, un enfoque u horizonte claro: la sostenibilidad en los negocios.

Y es que la sostenibilidad, entiéndase ésta por la forma más responsable de promover con un enfoque distinto que se aleje de los patrones económicos establecidos de hacer negocios, conceptos alineados con el medio ambiente o el ámbito social que transcienda tanto a las personas como a las organizaciones, simplemente debe ser pensado y establecido como eje transversal a la institucionalidad, competitividad y la lucha contra la corrupción.

A la institucionalidad porque en nuestro país se requieren instituciones transparentes, honestas, eficientes y eficaces en donde nuestra sociedad confíen. Sin embargo, si observamos casos de corrupción por parte de éstas, pues ¿hasta qué punto puede primar este aspecto de la institucionalidad en una situación como la nuestra? ¿Por qué confiar en instituciones pobres que carecen de valores? En este caso, la sostenibilidad entra a tallar en la convicción de cambiar desde adentro nuestro patrón de comportamiento en buenas prácticas dentro de nuestro entorno, porque, al fin y al cabo, las instituciones las conforman las personas; por ende, son éstas las que deben de cambiar si queremos construir instituciones solidos y coherentes en la sociedad.

A la competitividad, porque simplemente se ha buscado ser competitivos, priorizando el factor económico como símbolo de la rentabilidad. Ese factor de ser rentable ha sido clave para soslayar el clima laboral, la equidad de género, el empleo decente, las condiciones de vida aptas para el buen desarrollo profesional de cada uno. ¿Cómo interviene la sostenibilidad? Buscando que la competitividad sea visto como un enfoque integrador en el que el colaborador tenga las condiciones necesarias para que desarrolle su potencial, que se confíe en él, que lo recompensas, que lo inspires a seguir creciendo y no perjudicando su labor hostigándolo con recriminaciones que no vienen al caso. Es aquí cuando se empieza a ser sostenible. Una sostenibilidad desde casa, desde adentro, desde lo más importante para que toda organización salga adelante: el compromiso e identidad de sus colaboradores.

Por último, a una lucha corrupción que, en definitiva, sigue imperando en la actualidad. Que siempre va existir porque no se puede eliminar. Porque es parte de nuestra sociedad. ¿Qué hacer? Entender que, desde la sostenibilidad, no existe mayor rentabilidad que formar instituciones y, sobre todo, personas con la transparencia a tope, que permita que, al enfrentarse a un caso de corrupción, este tenga la suficiente capacidad y convicción de saber elegir lo correcto. Tal vez no sea el camino más fácil, pero es el camino que lo llevará a apostar por un mejor futuro. Es allí cuando se piensa que la sostenibilidad debe ser pensada de forma transversal, porque partiendo de este enfoque es que en verdad podemos hacer bien las cosas. Siendo no solo coherentes con el resto de personas, sino también con nosotros mismos. Pensemos en el bien común, pero uno que tenga en cuenta todos los parámetros que engloban el concepto de sostenibilidad para cada grupo de interés con el que se relacione una organización o persona.

 

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