Vivir saludable no es una moda, es una forma de ser

Por: MBA Luciana de la Fuente
Presidenta Ejecutiva USIL


Hace dos semanas, tuvimos una reunión sui generis en la Universidad San Ignacio de Loyola. Convocamos a todo el personal docente y administrativo, así como a los ejecutivos y miembros del directorio, para compartir un momento en nuestro coliseo. Les pedimos que dejaran por un momento sus trajes y corbatas y vinieran en jean, polos y zapatillas. No había sillas. A la entrada repartimos a cada uno una botella de agua y una manzana. Una música suave y relajante les dio la bienvenida.

Era nuestra reunión informativa y activa de lo que hemos llamado el Modo USIL. Una forma de vivir en equilibrio con nosotros mismos, en armonía con los demás promoviendo una cultura de vida saludable y realización personal. El deporte, la meditación, las buenas relaciones personales y la satisfacción con nuestras labores diarias nos ayudan a vivir en equilibrio. Sobre esa base, es que debemos de cuidar nuestra dieta, fomentando un balance entre proteínas, carbohidratos, vegetales y frutas. No importa cuánta grasa nos saquemos del cuerpo con liposucciones. La grasa que está dentro de los órganos es la más dañina que existe. La alimentación es medicina en diferentes sentidos. Una alimentación con más de cinco frutas diarias es asociada con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Una buena alimentación, ejercicios y una buena actitud en las cosas que hacemos, generan una mejor calidad de vida. Hemos avanzado notablemente en el tratamiento y prevención de enfermedades infecciosas y trauma, pero no hemos sido efectivos en la prevención de las enfermedades crónicas. Los más recientes informes médicos señalan que la causa principal de las enfermedades crónicas se encuentra en tres factores interconectados entre sí: el código genético, las actividades de la vida diaria (el modo de vida), y el medio ambiente.

Las más grandes amenazas para la salud provienen hoy de la forma en que vivimos, trabajamos, comemos, jugamos y nos desplazamos. Incluso nuestra expresión genética puede cambiar debido a influencias como: el medio ambiente, el estilo de vida, la alimentación, los patrones de actividad, los factores psicosociales, espirituales y el estrés. Nuestro estilo de vida, en combinación con el medio ambiente,  nos puede acercar o alejar de las enfermedades activando o desactivando ciertos genes. Esa es la razón por la que USIL viene impulsando estos cambios en nuestros modos de vida. Nuestros colaboradores realizarán un test de conocimiento sobre vida saludable, tendrán una nutricionista que los guíe y desarrollaremos talleres de música, yoga, baile o iremos al gimnasio si lo necesitamos.

No es una moda o un amor súbito por el deporte. Tampoco es que de la noche a la mañana nos volvimos “verdes” o ecológicos. Es una filosofía de vida. Una metodología científica para encontrar indicadores de calidad de vida y mejorarlos. Es también una manera de ser, de sentirnos y contribuir a construir un mundo mejor. Es, además una tendencia que hemos encontrado en nuestras visitas a universidades del mundo. En China, Singapur, Japón, España y en las Universidades europeas y norteamericanas, vemos el mismo espíritu: adoptar una vida sana y saludable.

Pertenecemos a la Red de Universidades Saludables de Lima y de Iberoamérica. Este es un valor que tenemos que destacar y sentirnos orgullosos de ello. Como Corporación Educativa nos enmarcamos en la defensa y cumplimiento de los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible que acordaron las Naciones Unidas. Porque  no podemos cargarle toda la responsabilidad de generar desarrollo y bienestar al Estado, si nosotros podemos hacerlo. Debemos reinventar la relación con nuestro mundo. En eso estamos. ¡Porque todos hemos venido a ser felices en este planeta y tenemos la responsabilidad de dejar a nuestro legado un planeta mejor del que nosotros encontramos!

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