Voluntariado Corporativo: ¿Puede la caridad ser sostenible?

Por: Alonso Arias Loayza
aarias@stakeholders.com.pe

Cada año la sostenibilidad empresarial viene demandando muchas más acciones para poder alimentarla, una de ellas es la voluntad de hacer cosas para el bien común

Diversos expertos, han mencionado que el concepto de “caridad”,  en contextos de estrategias o proyectos de voluntariado corporativo, es cortoplacista. En lo personal, considero que esa conceptualización es errada, pues surge solo de la confusión para varios empresarios,quienes desconocen el verdadero sentido sobre lo que es un voluntariado corporativo.

Para comenzar, según la Real Academia Española, el término caridad es el “sentimiento o actitud que impulsa a interesarse por las demás personas y a querer ayudarlas, especialmente a las más necesitadas”, bajo esta premisa, este concepto está relacionado a aquellas acciones que buscan el bien por el otro, sobre todo por aquellos que no cuentan con recursos suficientes para acceder a oportunidades que otros sí podrían. Este interés por ayudar e interesarse por los demás son características que todo voluntariado corporativo cumple; en otras palabras, sí es caridad. Lo que  debo agregar es que lamentablemente se piensa que este término es solo dar algo material, ya sea por pena o porque uno quiere sentirse muy bien, ahí sí concuerdo que se da una caridad cortoplacista y sin ninguna relevancia de impacto social; pero eso no quiere decir que todo el concepto va a estar sometido a resultados irrelevantes y de corto plazo. En síntesis, sí es posible aplicar la caridad y tener un enfoque sostenible; por ello, el voluntariado corporativo es una excelente oportunidad para emplearlo.

Silvia Noriega
Gerente de Responsabilidad
Social del BCP

Es una realidad que las grandes empresas han estado apostando por ser parte del cambio social,  aspirando a lograr una sostenibilidad en beneficio del bien común y del medio que nos rodea. Una de las claras estrategias es el voluntariado corporativo. Estas acciones, vistas en primera instancia como una filantropía reflejada en donaciones y ofrecimiento de manos solidarias para alguna actividad social, ha ido evolucionando y transfigurándose en programas relacionados muchas veces  a los objetivos del negocios, y donde los colaboradores son los protagonistas de generar un cambio de impacto social donando un servicio comunitario por medio de sus habilidades profesionales y un trabajo calificado.

Para seguir profundizando en el tema,  nos pusimos en contacto con Silvia Noriega, gerente de Responsabilidad Social del BCP; Elizabeth Galdo, directora ejecutiva de la Fundación Telefónica; y Laura Caro, especialista en dirección de empresas y docente de la Universidad de Lima.

BENEFICIOS DE LA VOLUNTAD

Establecer un voluntariado corporativo trae consigo beneficios tanto para la sociedad, la empresa y definitivamente al colaborador. Laura Caro sostiene que los voluntariados son actividades que tienen como objetivo integrar a los colaboradores en contextos que no necesariamente están relacionados con su día a día en el trabajo. “Es una actividad que las empresas incentivan, motivan y dirigen como potente herramienta para mejorar el clima laboral, el sentido de pertenencia, y el compromiso de los empleados; lo ideal es que forme parte del  ADN de la organización”, argumenta la especialista.

Por su parte, Silvia Noriega menciona que los colaboradores se ven beneficiados no solo a nivel laboral, sino personal; ya que, al participar de forma activa en el voluntariado, desarrollan habilidades de comunicación, organización, trabajo en equipo, flexibilidad, análisis estratégico, y, sobretodo, empatía. “Al colocarlos en escenarios fuera de su zona de confort, los retas a pensar en soluciones innovadoras y enfocadas en la persona a beneficiar, un ejercicio que en su vida laboral les es sumamente útil para entender las necesidades de sus clientes internos – externos y de la sociedad en general”.

Para Elizabeth Galdo, el ser voluntario representa  la oportunidad de ser un líder al hacerse cargo de una actividad o tener la responsabilidad de llevar a cabo un proyecto social. “Siempre consideramos que el voluntariado tiene un triple impacto: en los colaboradores, porque contribuye en su satisfacción personal y resalta algunas cualidades como la colaboración, la solidaridad, el liderazgo; en la propia organización o compañía, porque contribuye con el sentido de pertenencia y orgullo del colaborador hacia su empresa y en el beneficiario, porque muchas de las acciones podrían transformar e impactar su vida”.

Todo ello conlleva a fortalecer el compromiso, como bien menciona la Gerente de RS del BCP, pues los colaboradores despliegan un fuerte nivel de energía, tiempo, recursos y talentos que hace posible crear un programa sólido y estratégico, que es gestionado por los propios voluntarios, impactando así a miles de personas. Además, agrega que lo más importante es haberles  permitido potenciar sus cualidades como personas y profesionales, impulsándolos a seguir sus propias motivaciones en la vida e incluso emprender, en los trabajadores, sus propios proyectos sociales.

IMPORTANCIA DE UNA BRÚJULA

Todo proyecto debe tener una estructura a seguir, como bien menciona Laura Caro, un voluntariado bien estructurado tiene que tener objetivos claros, continuidad y  protocolos bien establecidos. Al final eso es lo que diferencia a las empresas que asumen el voluntariado como parte de su rendimiento estratégico sobre aquellas que consideren que estas acciones son solo actividades aisladas. “Telefónica y  el Banco de Crédito son empresas que con el paso de los años se dieron cuenta que el voluntariado es una herramienta muy potente para mejorar el clima laboral, para mejorar la integración, el sentido de pertenencia de los empleados, y por ende ya no es simplemente una acción aislada ni espontánea de los colaboradores”.

Elizabeth Galdo
Directora Ejecutiva de la Fundación Telefónica

Elizabeth Galdo, por su parte, sostiene que los proyectos que demandan un periodo significativo, sí requieren tener una guía. “Hay actividades que son puntuales y necesitan diseño y ejecución menores, pero hay otros proyectos, sobre todo aquellos que realizan nuestros voluntarios en el concurso de proyectos sociales (Gente Brillante), donde sí se debe aplicar una metodología. Desde el diseño del proyecto y la identificación de necesidades, hasta plantear cómo resolverlas. Todo ello debe incluir factores de sostenibilidad, factibilidad, replicabilidad, impacto social e inclusive, en nuestro caso, aplicar la mejor comunicación para lograr la mayor movilización de Voluntarios Telefónica”. Para finalizar, sostuvo que todo proyecto social debe tener una evaluación de resultados, un informe de control descriptivo y presupuestal, además de una medición de impacto.

De la misma manera, para Silvia Noriega es absolutamente necesario contar con una metodología y marco estratégico que guíe el programa. “Si un programa esta genuinamente comprometido con impactar en la sociedad y en sus colaboradores, debe tener un norte claro, conocer las necesidades de  la población a la que se dirige, establecer lineamientos de acción y evaluar las acciones emprendidas. En nuestro caso, esta planificación es realizada de forma participativa, ya que contamos con Comités de Voluntarios Líderes con quienes se construye paso a paso cada actividad y esto contribuye a que todos se comprometan con el desarrollo y los objetivos. Esto les ha permitido también desarrollar una metodología propia, que toma en cuenta todos los detalles importantes y necesarios para generar un alto impacto”.

Ante este punto, vale hacerse la cuestión sobre ¿cuáles serían las consecuencias si se realiza un proyecto de voluntariado sin una metodología y marco estratégico? Laura Caro manifiesta que la primera gran desventaja sería no generar el compromiso que se requiere, como su nombre lo dice, un voluntariado se basa en que haya gente que por voluntad propia traten de ayudar sin esperar ningún tipo de pago monetario. Entonces, comenta la especialista, si las empresas no estructuran esto, lo que termina resultando son acciones aisladas, no continuas, y que el voluntario no se sienta motivado de formar parte del equipo. “El hecho que sea estructurado hace que las personas sientan que el tiempo y esfuerzo de aplicarle a este voluntariado no va a ser en vano, sino que hay un objetivo claro, hay una ruta, hay una meta que lograr, y ahí estamos hablando de metas de satisfacción personal,  de ayuda social, que uno vea que el tiempo y el esfuerzo tiene un impacto positivo en la comunidad, en la sociedad”.

Para Silvia Noriega, en principio, se corre el riesgo de desarrollar una actividad de corte genérico, que no impacte en la población y no conecte con ella y sus expectativas; por lo tanto, no se genera un vínculo ni un beneficio para ellos ni para los colaboradores. “Sin esto, el programa no podría generar real valor, ni desarrollarse de forma sólida o sostenible; los colaboradores no se sentirían tan comprometidos con volver a practicar voluntariado, ni lograrían potenciar sus habilidades. Por ello, es clave la planificación estratégica previa y también para evitar o minimizar, por ejemplo, los riesgos de seguridad en las actividades o de reputación de la marca”.

Finalmente, Elizabeth Galdo sostiene que el colaborador debe tener claro cuál es el impacto social que se quiere lograr y considerar también qué es lo que espera obtener el beneficiario y cómo afectará su vida. No identificar bien cuál es el verdadero problema podría traer como consecuencia frustración o insatisfacción, pues afectará directamente al planteamiento de posibles soluciones, los cuales deben ser sostenibles en el tiempo. “Nuestra misión es que los colaboradores del Grupo Telefónica sean socialmente responsables y ciudadanos activos en la mejora de las sociedades en donde vivimos”.

ENFOQUE CORE BUSINESS

Laura Caro
Especialista en Dirección de Empresas y Docente de la Universidad de Lima

Continuando con Elizabeth Galdo, nos menciona acerca de lo importante que puede ser realizar actividades de voluntariado vinculados con el negocio. “Contamos con ciertos lineamientos realizando acciones de voluntariado orientados a nuestro core business como lo es la Educación con Tecnología, apoyando proyectos propios de la Fundación Telefónica y empujando los Objetivos de Desarrollo Sostenible en colaboración con la agenda 2030 de las Naciones Unidas. Sin embargo, tomamos en cuenta, además, una oferta continua de actividades en ámbitos como el medioambiente, infancia, salud, inclusión social y discapacidad coma pues es importante estar alineados a los intereses de nuestros colaboradores para que se sientan cómodos al ejecutar sus proyectos”.

Por su parte, Silvia Noriega del programa BCP SUMA, donde los voluntarios no sólo enseñan Educación Financiera a los niños, sino que promueven en ellos una mentalidad de crecimiento y progreso, convirtiéndose en aliados que los impulsan a creer en sus sueños y planes para el futuro.

CONFUSIONES SIN VOLUNTAD

Es correcto afirmar que si ben muchas grandes empresas han comprendido cómo se maneja de manera eficiente el voluntariado corporativo, persiste aún la idea errada de confundir estos programas con acciones puramente filantrópicas, y con ninguna proyección de visión a largo plazo. Laura Caro nos comenta que no se puede culpar a las empresas, sobre todo a las chicas y medianas, debido a que en estas últimas prevalece, sobre y ante todo, el hecho de ganar más utilidades en el día a día, a diferencia de las grandes que también obviamente los objetivos  monetarios son importantes, pero además cuentan con una evolución en el ciclo de vida corporativa, y por tal motivo pueden darse un poco el tiempo para pensar en otro tipo de estrategias. “Yo creo que todos estamos conscientes de que una actividad social ayuda a mejorar el clima laboral, pero a veces surge la confusión que hacer eso es mandar a tu equipo a realizar alguna actividad social sin un objetivo claro. Si bien saben que es algo bueno, al final lo único que se logra es una burbuja con resultado de corto plazo, donde las personas se unieron, todos nos sentimos bien, o inclusive puede haber la posibilidad que uno se siente obligado debido al temor de ser tildado de mala persona; pero igual al final los resultado que se han dado serán de corto plazo”.

CAMBIO 2021

Ambas empresas consultadas poseen sus propios programas de voluntariado. En el caso del BCP, Silvia Noriega menciona al “Programa Voluntarios BCP” que se ha convertido en un gran grupo humano que comparte objetivos y valores muy claros y ha alcanzado un nivel de expertise muy importante para impactar estratégicamente en poblaciones que lo necesitan, enfocándose principalmente en mejorar la educación. “Contamos con voluntarios y líderes que trabajan de la mano y están muy comprometidos con generar cambios positivos en la vida de las personas y en la sociedad en general. Creemos que el gran aporte que se viene realizando se debe al excelente equipo que se ha formado, que no sólo entrega su tiempo, recursos y habilidades, sino que busca realizar un aporte genuino al país y pone mente y corazón en cada paso que dan”.

Programa Voluntario BCP.

Por su parte, Elizabeth Galdo resalta el programa “Voluntarios Telefónica” que busca transformar la realidad de las personas menos favorecidas en concordancia con la labor social, los valores y la estrategia de la empresa. “Actualmente tenemos más de 2,800 Voluntarios Telefónica activos en 20 provincias y más de 15 edificios en Lima. Por ello, tenemos un abanico de posibilidades para hacer voluntariado; desde participar en campañas puntales o voluntariado por un día,  hasta actividades que permitan la transferencia de conocimiento o incursionar en un proyecto social que implique un mayor compromiso y tiempo para su ejecución”.

Habiendo mencionado los respectivos proyectos, cada organización tiene una visión  para el Bicentenario, la directora ejecutiva de Fundación Telefónica, menciona que para el 2021 la empresa espera seguir creciendo para consolidar el programa Voluntarios Telefónica. “Queremos que el espíritu solidario de nuestros colaboradores se sienta en toda la compañía, que la innovación se adueñe de nuestros proyectos y  alinearlos a los objetivos del negocio para aportar un mayor valor estratégico e impacto en nuestra organización. Pertenecemos a una Telco Digital por lo que debemos encaminar nuestros proyectos a un Voluntariado Digital y de intraemprendimiento e innovación social para ser agentes de transformación”.

Actualmente, la Fundación Telefónica ya se encuentra  alineada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, enfocados en cuidar la experiencia del voluntario con un rol activo de participación para tener un mayor aporte en la sociedad. “Lo que nos hace diferentes como programa es que nosotros ofrecemos oportunidades de voluntariado a lo largo de todo el año y no sólo con actividades o épocas puntuales. Creemos firmemente que debemos adecuarnos a los tiempos y necesidades de nuestros colaboradores para generar el mayor impacto social posible”.

Finalmente, Silvia Noriega, sostiene que el programa de Voluntarios BCP quiere alcanzar nuevos niveles para generar mayor impacto en la sociedad y en los colaboradores. “En principio, el programa está revisando y potenciando sus actividades para que todos los colaboradores del banco puedan vivir la experiencia de voluntariado y que esta les genere un impacto y conexiones inolvidables; también planeamos brindar mayor soporte y fortalecer los propios emprendimientos de los voluntarios”.

Antes que culminar este informe, quiero recalcar que toda empresa sea grande, mediana o pequeña, no puede obviar la idea de considerar al voluntariado corporativo como parte de la sostenibilidad empresarial; es cierto que algunas corporaciones tienen más recursos que otras para implementarlos, pero al final lo que cuenta es cómo estás aportando a la sociedad y cómo vienes desarrollando tu enfoque de sostenibilidad, que a mediano y largo plazo, es lo que te garantizará una voluntaria perdurabilidad en el tiempo.