La RS y el Estado: ¿Hacia dónde vamos?

Si en una empresa privada es complicado gestionar la RSE, en una empresa estatal resulta una tarea ardua y continua, inclusive mucho más compleja, dado el contexto que envuelve a cada empresa pública. En este escenario, la Corporación FONAFE tiene el reto de establecer lineamientos de RS a las 34 empresas del holding empresarial que son parte de la misma corporación.
Por: Marco Minaya
mminaya@stakeholders.com.pe

Hablar de la responsabilidad social y el rol que tiene el Estado es un asunto delicado de tratar. Y es que en el sector privado existen muchos retos para lograr mayores avances al respecto, como por ejemplo el asunto de la formalidad, entendimiento del concepto, empoderamiento, generación de valor, retorno de lo invertido, entre otros. Sumemos lo mencionado a los organismos públicos, que de por sí sus estructuras organizacionales son muy distintas a las del sector privado. Además, el sector público difiere mucho en materia de gestión organizacional, financiamiento, maximización del valor ya sea de capital o de valor agregado, entre otros. En ese sentido, un punto determinante a tratar resulta clave: la gestión continua y de mucho seguimiento por parte de aquellos responsables que gestionan estos temas dentro de las organizaciones públicas.

Con tantos cambios internos dentro de una entidad pública, ¿es posible hablar de una gestión de RS? ¿Bastaría con que las entidades estatales se limiten a cumplir con las funciones para las que fueran creadas? O, de lo contrario, también cuenten con un claro lineamiento de responsabilidad social para mayor promoción interna y externa de la organización? ¿Hacia dónde apunta la RS y su relación con el Estado?

RELACIÓN ENTRE RS Y ESTADO

Kety Jauregui – Coordinador Académico de los Programas de Responsabilidad Social y Sostenibilidad de ESAN

Al respecto, no cabe duda que el término de RSE se ha relacionado casi siempre a la intervención del sector privado en proyectos de responsabilidad social o corporativa. No obstante, si hablamos de responsabilidad social el panorama es distinto. Para Kety Jauregui, Profesora Principal y Coordinadora académica de los Programas de RS en ESAN, la RS no es un término relacionado sólo a las empresas, sino a cualquier otro actor, como el Estado, universidades, el ciudadano, ONG, entre otros, pues todo actor de la sociedad tiene una responsabilidad social con sus grupos de interés. De esta forma, agrega, podemos hablar de RSG (responsabilidad social gubernamental), RSU (responsabilidad social universitaria) o RSC (responsabilidad social del ciudadano)

En esa misma línea, Alberto Andreu, Profesor internacional de la Maestría en Comunicación Estratégica en las Organizaciones de la Universidad de Piura, determinó que quizá hemos caído en la trampa de hablar de RSE y, en consecuencia, “otorgarles” solo a las empresas el deber (legal y moral) de gestionar sus impactos ambientales, sociales, laborales, de derechos humanos, lucha contra la corrupción, vigilancia de la cadena de suministro, etc. “Cualquier institución que juegue un papel activo en la economía (desde el Estado a las universidades) tienen también un deber moral de ser responsables, dando por descontado el cumplimiento de la ley)”, enfatizó Andreu.

Partiendo de lo que expresan ambos especialistas, está claro que toda organización debe no solo medir sus impactos sociales, económicos y ambientales, sino también gestionarlos de forma sostenible, involucrando a dicho proceso desde el core del negocio. En este sentido, según Jauregui, la RS del Estado tiene como fin lograr un bienestar económico, social y ambiental del país, que contribuya a un desarrollo sostenible global.

Al respecto, el gobierno ha suscrito un Marco de Cooperación de las Naciones Unidas para el Desarrollo, para el periodo 2017-2021, con el fin de enfrentar los desafíos del Desarrollo Sostenible, lo que representa un mayor compromiso como país (esto tanto en el ámbito público como privado) para el logro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible dentro de la agenda 2030. “Ahora el reto del gobierno es aterrizar estas metas en programas concretos y acciones de gobierno”, puntualizó la Coordinadora académica de los Programas de RS de ESAN.

RESPONSABILIDAD SOCIAL INTERNA EN LAS ENTIDADES PÚBLICAS: ¿ES POSIBLE?

Alberto Andreu – Profesor internacional de la Maestría en Comunicación Estratégica en las Organizaciones de la Universidad de Piura

Por su naturaleza y misión, el sector público debe desarrollar una excelente gestión basada en una sólida vocación de servicio a la sociedad, comprendiendo que los ciudadanos son en la práctica los clientes de estas instituciones, por lo que, para Jauregui, incorporar la RS a sus estrategias, operaciones y todos los procesos de la organización no es una  opción; es una condición de su sentido de existencia. En el criterio de la especialista, más que “posible” es “imprescindible fomentar la responsabilidad social dentro de las entidades públicas, para lograr un país con bienestar económico, social y ambiental.

Sin embargo, como bien se mencionó al inicio del presente informe, ¿qué tan viable o factible es que el Estado vea a la RS de forma imprescindible dentro de sus operaciones? ¿Existen casos de éxito o ejemplos de entidades que analicen el tema en concreto? Desde su experiencia internacional, Alberto Andreu explicó que no solo es posible lograr que se gestionen estos temas en las entidades públicas, sino necesario. Por ejemplo, agregó, en España ya hay universidades públicas que elaboran anualmente su informe de RSC (Responsabilidad Social Corporativa). “Hasta la Guarda Civil (Institución que forma parte de Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado) publica anualmente sus impactos ambientales, sociales y laborales”, sostuvo Andreu.

 

FONAFE Y SU ROL EN MATERIA DE RS

En este escenario, FONAFE[1] es una de las pocas instituciones públicas que realizan una clara gestión de Responsabilidad social corporativa. Dentro de su gestión en relación a la RSC, el objetivo principal de la Corporación FONAFE es establecer lineamientos de Responsabilidad Social Corporativa que encaminen la formulación, aprobación, seguimiento y reporte de los planes y programas de RS en las empresas de la Corporación FONAFE, en adelante EPEs[2]. Christian Arzapalo, Ejecutivo Corporativo de Responsabilidad Social de la Corporación FONAFE, comentó que la RS para FONAFE representa una herramienta de gestión que tiene que contribuir activamente al mejoramiento social, económico y ambiental. En ese sentido, no solo se limita a una promoción o difusión de la RS, que si bien es importante realizarlo, no lo es todo. La gestión de FONAFE va más allá. Implica toda una serie de procesos, metodologías, y gestión continua de justamente esos lineamientos de RSC hacia las 34 empresas del holding empresarial que son parte de la misma corporación.

En este contexto, ¿qué relación tiene la Corporación FONAFE con las altas direcciones de las  empresas que son parte de la corporación en materia de responsabilidad social? En palabras de Arzápalo, amplificar su valor social y ambiental. “También el valor económico en la menor medida posible, pero básicamente buscamos maximizar la generación del valor social y ambiental a la par de la generación de valor económico”, sostuvo.

¿MÁS ALLÁ DE LA PROMOCIÓN DE LA RS?

Christian Arzapalo – Ejecutivo Corporativo de Responsabilidad Social de la Corporación FONAFE

Entonces, dentro de lo que respecta a las entidades públicas, ¿la gestión de la RS desde el enfoque del Estado pasa por ir más allá de la promoción? Desde el punto de vista de la Coordinadora académica de las Programas de RS en ESAN, el Estado es un actor promotor, regulador y fiscalizador por excelencia de la RS, siendo roles que le son connaturales; aunque, aclara la especialista, es cierto que estos no han sido bien ejecutados, ya que los gobiernos los eluden y/u olvidan su fin y propósito. Como ejemplo, la especialista mencionó que el gobierno puede ser impulsor de políticas relacionadas a lo social y ambiental, como firmar nuevos tratados sobre medio ambiente, fiscalizar el cumplimiento de leyes sobre medio ambiente, derechos del consumidor, fomento de empleo digno, entre otros. Con este marco normativo, las empresas pueden públicas y privadas pueden presentar sus balances sociales y ambientales.

Desde el Estado, existen algunas iniciativas al respecto en materia de promoción de la RS. En este apartado, el Programa Perú Responsable promueve la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) generadora de empleo, empleabilidad y emprendimiento en la población a nivel nacional. Otra de sus líneas de acción es promover tanto el registro de las empresas socialmente responsables como la certificación de las empresas que acrediten las prácticas de responsabilidad social. Dicho programa administra un registro de Empresas Socialmente Responsable. Es un registro gratuito que busca visibilizar e informar a la sociedad qué empresas marcan la diferencia y aportan a la sostenibilidad y desarrollo del país.

En otra línea, el Profesor internacional de la Maestría en Comunicación Estratégica en las Organizaciones de la Universidad de Piura, enfatizó que el Estado primero es responsable de aprobar leyes (y hacerlas cumplir) en materia ambiental, laboral, entre otras cosas. En segundo plano, tiene que realizar planes de promoción para ayudar y concienciar a empresas y ciudadanos para que sean “responsables” en su día a día. Andreu expresó un claro ejemplo acerca de los Países nórdicos, quienes son líderes en movilidad sostenible, porque existen grandes incentivos para comprar coches eléctricos. “En definitiva, se ha dicho que la RS no avanzará si no hay una sociedad exigente y una ciudadanía responsable. Pero esos valores no surgen por generación espontánea, sino como consecuencia de políticas integrales que las fomentan”, explicó Andreu.

Por su parte, Arzapalo dejó en claro que no solo es necesario realizar una mayor promoción de la RS, sino también desarrollar lineamientos y directivas en materia de RS. Además, también capacitarlas en función de ella. Entonces, para el Ejecutivo Corporativo de Responsabilidad Social de la Corporación FONAFE, al ser la responsabilidad social un tema nuevo en las empresas, se trata de ir insertado poco a poco dicho concepto en la cultura de las empresas. Para eso, se realizan una serie de capacitaciones, elaboración de manuales técnicos corporativos que hablan sobre las distintas etapas de su círculo de mejora continua, Focus group etc. “Nosotros capacitamos a las empresas para que puedan mejorar e implementar su gestión de RS”, puntualizó Arzapalo.

RETOS DEL SECTOR PÚBLICO EN MATERIA DE RS

Edo Stork -Representante Adjunto de las Naciones Unidas en el Perú

Dentro de un marco de responsabilidad social, de las 34 empresas que se están alineando a este círculo de mejora continua, mencionado por el Ejecutivo Corporativo de Responsabilidad Social de la Corporación FONAFE, solamente vienen realizando reportes de sostenibilidad mediante los estándares del GRI (Global Reporting Initiative) con una periodicidad regular 6 empresas estatales. Arzapalo comentó que para el próximo año esperan que la cifra ascienda a un promedio de 12 empresas aproximadamente. Del mismo modo, de las 34 mencionadas, solo 11 reportan a la SMV (Superintendencia del Mercado de Valores)

Pese a lo positivo de su discurso, Arzapalo expresó que tienen que ir avanzando poco a poco en la gestión de la RS en las empresas públicas, dado que es un tema bastante complicado de insertar. “Si introducir el tema de la RS en una institución privada es difícil, en una pública es mucho más complicado, porque las empresas vienen gestionándose de una manera determinada desde hace mucho tiempo y resulta a veces complejo ir a innovarles con temas nuevos.  Edo Stork, Representante Adjunto de Naciones Unidas en el Perú, enfatizó que esta tipo de gestión que realiza FONAFE es una gran oportunidad para que las empresas estatales tomen un mayor liderazgo en la implementación de mecanismos para preservar, por ejemplo, el medio ambiente o de trabajar en el ámbito social. “Este tipo de trabajos en RS permite a la empresa obtener beneficios concretos para la comunidad y el medio ambiente”, sostuvo Stork.

Por su parte, Andreu destacó que el problema de que enfrentan las entidades públicas en materia de RS pasa por un asunto multifactorial: desde el desentendimiento del concepto, pasando por la ausencia de recursos para promover políticas de fomento y promoción, hasta la dificultad de encuadrar la responsabilidad social en uno u otro Ministerio. “En el fondo, La RSC es un concepto aún por definir y complejo de gestionar, porque afecta de forma transversal a toda una organización”, analizó el Profesor Internacional de la Universidad de Piura.

En esa misma línea, Jauregui resaltó que existe una falta de capacidad de alinear los esfuerzos y compartirlos dentro del propio Estado. Respecto al rol que cumple FONAFE, en su función de normar y dirigir la actividad empresarial del Estado, mencionó algunas líneas de acción que podría considerar a analizar. Tomando el ejemplo de la norma Ley de Economía Sostenible española, sobre  las sociedades mercantiles estatales y las entidades públicas empresariales adscritas a la Administración General del Estado deben, la especialista de ESAN expresó las siguientes acciones a desarrollar por las mismas:

  • Presentar anualmente informes de gobierno corporativo, así como memorias de sostenibilidad.
  • Favorecer la adopción de principios y prácticas de RSE en sus proveedores.
  • Incluir en sus procesos de incorporación y retención de personal, criterios de sostenibilidad. Bajo los criterios de adecuadas prácticas de reclutamiento, selección y contratación, basados en criterios profesionales y capacitación y líneas de carrera.
  • Optimizar el consumo energético de sus sedes e instalaciones.

En relación los apuntes que realizó Jauregui, Arzapalo manifestó que, en efecto, las empresas estatales no entienden la necesidad de hacer un reporte de sostenibilidad. “Legalmente, las empresas están obligadas a entregar una memoria anual. Entonces, habría que modificar la norma para ver la posibilidad de que en vez de que entreguen dicha memoria, también considerar entregar una memoria o reporte de sostenibilidad”, puntualizó. No es fácil iniciar con estos procesos de cambio para una adecuada gestión de la RS dentro de las empresas estatales. Es necesario iniciar un largo camino que poco a poco vaya empoderando a cada empresa en este tipo de materias.


[1] El Fondo Nacional de Financiamiento de la Actividad Empresarial del Estado – FONAFE es una empresa de Derecho Público adscrita al Sector Economía y Finanzas creada por la Ley No. 27170, que fue promulgada el día 08.09.99, se publicó el día 09.09.99 y entró en vigencia el día 10.09.99, por lo que recién nace FONAFE el día 10.09.99 como la Entidad encargada de normar y dirigir la actividad empresarial del Estado.

[2] EPE: Empresa del Estado de accionariado único, con accionariado privado o potestades públicas, de conformidad con lo dispuesto en el Decreto Legislativo Nº 1031; así como aquella, cuyos títulos representativos del capital social se encuentren bajo la administración de FONAFE o la entidad pública incorporada bajo el ámbito de FONAFE, en ambos casos por disposición normativa.

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