La RSE: ¿Cuánto se ha expandido en el empresariado?

La RSE: ¿Cuánto se ha expandido en el empresariado?

Marco Minaya
– mminaya@stakeholders.com.pe

Pese a los avances que el sector privado ha desarrollado, aún falta mucho por hacer. Entender el concepto de RSE y/o sostenibilidad es un primer reto en la mayoría de las organizaciones. El cómo vincularlos con el core de la empresa para alcanzar la sostenibilidad y que sea transversal a la organización es el desafío a largo plazo.


Poco a poco, pese a lo dificultoso que resulta entender el concepto en su magnitud, la responsabilidad social empresarial ha sido implementada por muchas empresas, que entienden en mediano y largo plazo los beneficios tanto económicos, sociales y medio ambientales que genera su propia gestión. A pesar que el propio ecosistema exige tomar medidas a corto y mediano plazo, y que la RSE debe ser vista como una excelente oportunidad para que las empresas se adapten al contexto actual, aún existe mucho por hacer en lo que respecta a este escenario.

Problemáticas como el entendimiento claro del concepto en sí, la confusión entre la RSE y sostenibilidad, el cómo vincularlos al core del negocio, y el avance de cara a los próximos años son solamente uno de las tantos puntos a tratar para determinar en qué medida se han desarrollado mayores avances al respecto. La pregunta cae por su propio peso en relación a la RSE en la actualidad: ¿cuánto se ha expandido en el empresariado?

 

Cecilia Rizo Patrón – Directora Ejecutiva de Avanza Sostenible

AVANCES

Para Cecilia Rizo Patrón, Directora Ejecutiva de Avanza Sostenible, un indicador a considerar son las empresas que han obtenido el Distintivo Empresa Socialmente Responsable. A la fecha, 99 empresas han sido reconocidas en las seis ediciones del Distintivo ESR® que se han llevado a cabo en el Perú[1]. Sin embargo, en la opinión de la especialista, existen dos temas regulatorios que nos van a indicar el gran avance que se ha dado hasta la fecha: uno de ellos radica en la Resolución Superintendencia del Mercado de Valores Nº 033-2015-SMV/01[2] que ha obligado a alrededor de 200 empresas en el Perú que cotizan en la bolsa de valores a desarrollar reportes de sostenibilidad.

Esta disposición tiene por objetivo identificar a las Sociedad del Mercado de Valores que vienen implementando acciones y estándares para asegurar la sostenibilidad corporativa de la organización. Además, hacer de conocimiento público su impacto económico tanto en el medio ambiente y desarrollo social. Esta iniciativa es promovida en el Perú por la Bolsa de Valores de Lima y busca la inversión responsable y las prácticas empresariales sostenibles.

Por otra parte, agrega Rizo Patrón, está el tema de la Ley Compliance[3] o ley de la Responsabilidad Penal Personas Jurídicas Perú, que a partir del 1 de enero del 2018 las empresas van a ser sujeto de sanción penal si no cuentan con un programa anticorrupción. “Creo que hemos avanzado en materia regulatoria aquello que se consideraba como voluntario, como el reporte, transparencia, etc. Ahora existe mucha presión legal. Creo que esto va marcar la agenda en los próximos años”, sostuvo la especialista.

En nuestro medio hemos apreciado mejoras. Según Kety Jáuregui, Coordinadora Académica de los Programas de Responsabilidad Social y Sostenibilidad de ESAN, en cuanto a los reportes GRI, somos el quinto país que más reportes ha presentado en Sur América, después de Brasil, Colombia, Argentina y Chile. La vocera de ESAN sostiene que al momento en la base de datos del GRI se registran 118 organizaciones peruanas que han hecho reportes GRI, contando el Perú con total de 425 reportes de este tipo.

Jáuregui acotó que el año pasado estas cifras era de 113 y 360 respectivamente. Entonces, claramente existe un avance. Debido a que, advierte la Coordinadora Académica, no ha acabado el año no se puede hacer una comparación de la variación anual, sino que estamos hablando de cifras acumuladas desde 1999. “Este crecimiento, evidencia no sólo un incremento de acciones sino un mayor interés por hacer esfuerzos serios y consistentes, de manera que lo realizado en este campo tengan un impacto significativo y no sean sólo expresiones de filantropía o voluntarismo, las que se encuentran alejadas de la verdadera noción de RSE, lo que motiva a auditarlas, a usar una metodología y a reportarlas”, argumentó Jáuregui al respecto.

 

Kety Jáuregui – Coordinadora Académica de los Programas de Responsabilidad Social y Sostenibilidad de ESAN

ESFUERZOS REGULATORIOS

Como bien lo mencionó Rizo Patrón, Jáuregui también destacó que hay ciertos esfuerzos regulatorios para impulsar la RSE y el valor de la misma. En esta misma línea, se puede mencionar las normas sobre gestión ambiental de las empresas (en función del impacto que generan) que requiere para determinados proyectos de sectores como agricultura, energía, pesquería, minería, industria y construcción una Certificación ambiental. Además de la aprobación de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA). Desde la respectiva de Jáuregui, Esta normatividad, civil como estatal, representa la importancia que este tema está cobrando en la sociedad peruana, y el rol que están adoptando por impulsar que las empresas tomen conciencia, sobre los impactos de sus acciones entre sus stakeholders, lo que es la base de la definición de la RSE.

Sin embargo, opinó Jáuregui, estos esfuerzos son aún poco, ya que no caracterizan al sector empresarial en su conjunto (sólo un porcentaje de las grandes o medianas empresas).

 

Manuel Silva – Gerente de Comunicación Externa y Sostenibilidad de Backus AB InBev

MUCHO POR HACER

De la misma opinión es Manuel Silva, Gerente de Comunicación Externa y Sostenibilidad de Backus AB InBev, quien consideró que se podría medir el avance considerando el número de empresas adscritas al Pacto Mundial o que elaboran reportes de sostenibilidad bajo ciertos estándares, pero no es un verdadero reflejo de cómo estamos como país, porque siguen siendo las empresas más grandes las que cumplen con estos puntos. Desde luego, “creo que se han dado avances importantes, sobre todo en los últimos años y a partir de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidades, que han resaltado el rol que tiene el sector privado para poder cumplir las metas establecidas hacia 2030”, sostuvo.

Asimismo, Silva comentó que iniciativas del sector público como el Programa Perú Responsable[4] están sumando a empresas medianas y pequeñas a introducir el tema de la RSE a partir de la generación de empleo digno y el fomento del emprendimiento. “Creo que el sector privado tiene el desafío y la oportunidad de ser un aliado aún mayor del Estado”, puntualizó. Es en este punto en concreto que Vanessa Zorrilla, Coordinadora Ejecutiva del Programa Perú Responsable del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo explicó que el sector privado cumple un rol fundamental  en la generación de oportunidades para seguir promoviendo la RSE. En ese sentido, “nosotros, como Estado, tenemos que seguir fomentando que el sector privado genere riqueza y bienestar”, detalló. Sin embargo, Zorrilla también precisó que no necesariamente el crecimiento es igual a desarrollo, ya que lo segundo involucra una serie de factores que como país debemos de ir orientados hacia un mismo horizonte.

 

Vanessa Zorrilla – Coordinadora Ejecutiva del Programa Perú Responsable del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo

ALIANZAS PARA SEGUIR CRECIENDO  

Lo anteriormente dicho por Zorrilla expresa una clara orientación del trabajo en conjunto que debe desarrollar tanto el sector público como el privado. Y es que si el país debe crecer no solo en materia económica, sino integrando diversas variables o factores como el elemento social y ambiental, o inclusive vincularse con los ODS[5], debe entender que ni una entidad sea privada o pública puede hacerlo sin una contribución recíproca entre ambas.

¿Qué involucra esto? Desde la óptica de la Coordinadora Ejecutiva del Programa Perú Responsable del MTPE, una alianza público-privada conlleva a que el sector privado no solo tenga como fines obtener ganancias, sino bienestar y desarrollo, que se preocupe por su comunidad y por su país. “El Estado lo conformamos todos nosotros, porque todos tenemos que garantizar el orden y el bienestar. Si bien el Estado actúa para cubrir ciertas brechas en donde el privado no ingresa, hoy en día las tendencias mundiales son diferentes. En la actualidad, las empresas son organizaciones líderes e inspiradoras que contribuyen al cierre de las brechas sociales, ya no lo dejan totalmente apartado al Estado”, detalló Vanessa Zorrilla.

Por su parte, Cecilia Rizo Patrón, Directora Ejecutiva de Avanza Sostenible, destacó el compromiso del gobierno peruano para la agenda 2030, donde el cumplimiento de las 17 ODS y sus 169 metas relacionadas puedan hacer que la presión legal incluso se incremente. “Considero que esto va marcar la agenda en el futuro”, sostuvo Rizo Patrón. Si bien existe mucho por hacer, es importante resaltar el trabajo estratégico que debe primar entre el sector público y privado. No obstante, advierte Kety Jáuregui, Coordinadora Académica de los Programas de Responsabilidad Social y Sostenibilidad de ESAN, la gran mayoría del sector empresarial del país todavía sigue sin comprender ni ejercitar en RSE.

 

Inés Ciancaglini – Directora de Conocimiento de Perú 2021

DIFERENCIA ENTRE RSE Y SOSTENIBILIDAD: ¿POR QUÉ TANTA DISCUSIÓN?

Esto último que dice Jáuregui es un punto de inflexión.  Importante abordarlo porque existe mucha confusión por el propio origen, conceptualización, implicancia, alcances, impactos, entre otros. ¿Pensar en RSE implica pensar de forma sostenible? ¿Qué es exactamente la RSE y en qué se diferencia de la Sostenibilidad? Desde la óptica del empresariado, sin llegar a generalizar, es preciso indicar que pueden ver a la RSE en función de la relación o satisfacción con la que se relaciona con un determinado grupo de interés. Una empresa va centrar sus esfuerzos en no tener problemas con ningún grupo de interés, sea colaboradores, comunidad, proveedores, accionistas, entre otros.

Es justamente allí cuando la RSE interviene, porque desde su enfoque transversal y de triple balance o mirada (económico, social, ambiental), permite determinar los impactos que esta empresa desarrolla con todos sus grupos de interés, unos más que otros. Para empezar, ¿qué es la RSE? Según la Norma ISO 26000[6], “es la responsabilidad de una organización por los impactos que sus decisiones y actividades ocasionan en la sociedad y el medio ambiente, demostrando un comportamiento ético y transparente contribuya al desarrollo sostenible, tome en cuenta las expectativas de los stakeholders, cumpla con la legislación aplicable y las normas internacionales; y esté integrada en toda la organización”.

Para contextualizar más el asunto, en la opinión de Inés Ciancaglini, Directora de Conocimiento de Perú 2021, más allá de hablar de RSE o sostenibilidad debemos replantearnos qué está pasando con el modelo económico actual, si los criterios de crecimiento pueden coincidir con los mismos a nivel global. Desde su óptica, es preciso determinar qué rol tiene la empresa en estos cambios, porque por lo general se habla de que las empresas ven más este tipo de temas como una imagen social o como riesgo y no como una oportunidad. “Creo que estamos en un mundo tan incierto con costos sociales y ambientales que hoy por hoy son la realidad de que hoy tenemos que empezar a hablar de sostenibilidad”, explicó Ciancaglini.

Lo que explica la Directora de Conocimiento de Perú 2021 permite entender hasta qué punto la empresa puede asumir esta serie de cambios que existen en la actualidad. Entonces, si por un lado tenemos, según ISO 26000, que el tema de los impactos que genera una empresa son determinantes al momento de hablar de RSE; por otro lado, tenemos el modelo de pensamiento de cambio respecto al rol que tiene la empresa en la sociedad, que va más allá de medir simplemente los impactos que se generan por parte de las organizaciones.

Es un debate que no va terminar. Sin embargo, a criterio de la Directora Ejecutiva de Avanza Sostenible, cuando uno lee la definición de la RSE de la ISO 26000 plantea que la RS implica una gestión de impactos, que involucra aspectos éticos, de transparencia y contribuye al desarrollo sostenible. “La RSE es una gestión de impactos, es un manejo de impactos”, precisó Rizo Patrón.

De la misma idea es Kety Jáuregui, Coordinadora Académica de los Programas de Responsabilidad Social y Sostenibilidad de ESAN, quien aseguró que tanto la RSE y sostenibilidad están vinculados, pero no son lo mismo. Según la vocera de ESAN, mientras que la RSE puede ser definida como una forma de gestión social que implica un comportamiento transparente y moral con sus grupos de interés que contribuya a un desarrollo sostenible, la sostenibilidad es un concepto más amplio que implica la satisfacción de las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras. “En tal sentido, la RSE contribuye a la sostenibilidad, por tanto, debería tenerla también como fin”, puntualizó Jáuregui.

Como bien lo explicó la Directora de Conocimiento de Perú 2021, al margen de los impactos que implica la RSE, para entender la sostenibilidad es necesario contar con una mirada sistémica, en el que se involucran distintos actores. El punto diferencial en este asunto, comenta Ciancaglini, es que debemos pasar de una empresa responsable a un negocio sostenible. ¿Qué implica esto? Desde su perspectiva, determinar cómo trabajo con mi cadena de valor; por ejemplo, evaluar la forma en la que trabajo no solo con mis proveedores, sino con los sub-proveedores hasta llegar al propio productor; cómo crear consumidores responsables, cómo genero productos que respondan a las necesidades de distintos sectores hasta sectores vulnerables. “Tenemos que empezar a hablar no solo de una empresa responsable, sino sostenible”, enfatizó Ciancaglini.

 

ROL DEL ESTADO

No hay duda que el sector privado, por más programas que gestione por su cuenta, si se pretende que tenga un mayor impacto no solo en sus respectivos grupos de interés, sino que contribuya con diferentes problemáticas que enfrenta el país (cerrar brechas sociales, mitigar impactos ambientales, etc.), tiene que contar con el respaldo y confianza del trabajo mutuo con el Estado. Al respecto, el Gerente de Comunicación Externa y Sostenibilidad de Backus AB InBev consideró que en los últimos años se han venido fomentando espacios de articulación y trabajo multisectorial con el sector privado, la academia y la sociedad civil. Dicho esto, “es importante involucrar a más actores en estos encuentros y buscar que los compromisos asumidos se lleven a la acción, porque solo el trabajo en conjunto hará posible que el país siga creciendo”, destacó.

Más allá de la difusión y promoción de la RSE por parte del Estado, ¿qué acciones en concreto se podrían llevar a cabo para articular este cambio de mentalidad en las empresas? De ante mano, el Programa Perú Responsable[7] busca sumar a socios estratégicos, sean empresas, organizaciones sin fines de lucro, entre otros, con el fin de desarrollar programas y proyectos de responsabilidad social con alto impacto, contribuyendo con el cierre de brechas sociales en el país. “La RSE no es algo filantrópico, nosotros creemos que todo el plan estratégico de la empresas en todas sus líneas de gestión tienen que estar integrados a los componentes económico, social y ambiental”, puntualizó Vanessa Zorrilla, Coordinadora Ejecutiva del Programa Perú Responsable del MTPE.

 

RETOS EN EL SECTOR EMPRESARIAL

¿Cuál es el gran reto que enfrenta el sector empresarial para implementar todo un sistema de RSE que sea transversal al corazón del negocio? Fundamentalmente, señala Jáuregui, se encuentra en la poca comprensión del concepto y de su impacto. En consecuencia, agrega, esto lleva a la empresa a creer que la RSE es un tema de dinero y/o aportes, confundiéndolo con filantropía; esta misma equivocación impide poner en marcha el mecanismo para identificar los campos en los que cada empresa, debe de manera particular y propia, abordar y aplicar la RSE. Entonces, “el gran reto está en comprender en que la RSE no es algo impuesto, es más bien, inherente a las acciones de cada empresa, ya que las mismas de manera intencional o no, tienen impacto sobre sus grupo de interés, acciones sobre las que empresas deben asumir las consecuencias, es decir, hacerse responsable”, concluyó.

Por su parte, Cecilia Rizo Patrón, Directora Ejecutiva de Avanza Sostenible, determinó que el reto está en que las gerencias o jefaturas o coordinaciones de responsabilidad social se metan al corazón del negocio, hablen con la gerencia de planeamiento o la gerencia de riesgos y empiecen a evaluar juntos cuales son riesgos en total de manera holística. “También tiene un riesgo de reputación si no desarrolla un reporte de sostenibilidad, que sea comprensible y brinde información, relevante a los accionistas o clientes”, puntualizó.

Del mismo modo, Ciancaglini precisó que lo importante es acompañar a las empresas en ese tránsito de la RSE a modelos de sostenibilidad, que contribuyan a la sociedad, que generen un impacto positivo. “El mayor desafío lo representan en determinar los datos en relación a los avances en concreto; estamos empezando un diagnostico base, mediante el empleo de encuestas”, expresó. Asimismo, mencionó que a partir de distintas datas se ha demostrado que la sostenibilidad es un negocio, sin embargo, al interior del país falta tangibilizarlo. Desde el 1 de enero del 2017, sostiene Zorrilla hasta la fecha, se han tenido más de 48 convenios firmados. “Esto es un indicativo de que hay mucha respuesta de parte de distintas instituciones tanto públicas como privadas”, declaró la Coordinadora Ejecutiva del Programa Perú Responsable del MTPE.

Esclarecer el concepto con mayor esfuerzo en relación al tema de la RSE con miras a la sostenibilidad, entender las ganancias que se obtienen mediante su gestión, contar con profesionales idóneos para asumir responsabilidades en las organizaciones, sistematizar no solo los buenos casos de éxito, sino establecer la dato que permita entender en grandes rasgos el avance que se da en el país, verlo de forma transversal, medir sus impactos mediante el registro y desarrollo de un reporte de sostenibilidad, entre otros; los retos son diversos y falta mucho por hacer. Sin embargo, como bien lo indicó Zorrilla, pese a las condiciones de nuestro país con la problemática de la informalidad y el marco normativo para seguir flexibilizando y promoviendo mayores iniciativas, existe una respuesta positiva por parte de las empresas o instituciones en general para que sean en la medida de lo posible organizaciones sostenibles de cara a los próximos años.

[1] Cifra tomada del Distintivo Empresa Socialmente Responsable 2016

[2] El 19 de diciembre de 2015 entró en vigencia la Resolución SMV N° 033-2015-SMV/01 de la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) que obliga a los emisores con valores inscritos en el Registro Público del Mercado de Valores, remitir el “Reporte de Sostenibilidad Corporativa”, como anexo en su Memoria Anual a partir del ejercicio 2016. Si la sociedad ya viene elaborando reportes de sostenibilidad o responsabilidad social corporativa, es exigible que incluyan este nuevo anexo en la Memoria Anual del ejercicio del año 2015, según los formatos electrónicos de la SMV y a través del Sistema MVnet.

[3] La Ley 30424 de Perú establece la responsabilidad administrativa de las personas jurídicas por el delito de cohecho activo transnacional. Según la ley, las personas jurídicas son responsables administrativamente por el delito de cohecho activo transnacional, previsto en el artículo 397-A del Código Penal peruano, cuando este haya sido cometido en su nombre o por cuenta de ellas y en su beneficio, directo o indirecto por los administradores, ejecutivos, empleados.

[4] El Programa PERÚ RESPONSABLE promueve la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) generadora de empleo, empleabilidad y emprendimiento en la población a nivel nacional. Otra de sus líneas de acción es promover tanto el registro de las empresas socialmente responsables como la certificación de las empresas que acrediten las prácticas de responsabilidad social.

[5] El 25 de septiembre del 2015, los líderes mundiales adoptaron un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible. Cada objetivo tiene metas específicas que en la medida de lo posible deben alcanzarse en los próximos 15 años.

[6] La Norma ISO 26000 es una guía que entrega orientaciones sobre Responsabilidad Social  a fin de respetar la cultura y legislación de cada país, establecidas por la Organización Internacional de Normalización.

[7] Perú Responsable administra un registro de Empresas Socialmente Responsable. Es un registro gratuito que busca visibilizar e informar a la sociedad qué empresas marcan la diferencia y aportan a la sostenibilidad y desarrollo del país.

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