Voluntariado Sostenible

Por: Dra. Elsie Bonilla Pastor
Jefe de la Oficina de Planificación de la Universidad de Lima

 

Los voluntarios son personas con gran capacidad de desprendimiento y espíritu solidario, que se comprometen, de manera libre, en proyectos e iniciativas que promueven el desarrollo social, el bienestar y la paz mundial. Sin embargo, de cara al logro de la agenda 2030, declarada en la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas, es necesario que el noble trabajo se desarrolle de manera estratégica y organizada, de tal forma que los resultados obtenidos sean medibles sistemáticamente y agreguen valor al logro de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS).

Siendo la responsabilidad social una estrategia clave para el desarrollo local, regional y global, es importante que las organizaciones públicas o privadas,y los gobiernos locales o el nacional, establezcan políticas y mecanismos para sensibilizar, organizar, fortalecer, apoyar y medir el trabajo de los voluntarios con el fin de asegurar la eficacia de los resultados.

Dra. Elsie Bonilla Pastor
Jefe de la Oficina de Planificación de la Universidad de Lima

El proceso de sensibilización debe orientar a los colaboradores y ciudadanoshacia una mejor comprensión de la realidad, a la luz de los ODS, e influir en ellos para asumir el compromiso de contribuir, a través de diferentes mecanismos,con las necesidades de grupos vulnerables cercanos,que son afectados por la violencia, el hambre, la marginación, y reclaman una mejor calidad de vida. Dicho proceso debe iniciarse en los hogares y fortalecerse en los colegios, las universidades y las organizaciones en general.

La organización formal de los voluntarios debe realizarse con base en los proyectos o iniciativas que se hayan formulado institucionalmente como respuesta a los requerimientos de los diferentes stakeholders y en alineamiento con los ODS que se deban enfatizar, según sea la misión. En el caso particular de las universidades, uno de los ODS que las compromete directamente es el de “Educación de calidad”. En ese sentido, además de cuidar de la calidad de sus procesos formativos e investigativos, los grupos voluntarios de docentes y alumnos podrían organizarse en torno a proyectos que promuevan la calidad educativa en aquellos colegios de su comunidad que requieran de ayuda para mejorar la calidad educativa, a través de programas de capacitación que fortalezcan las competencias didácticas de los profesores, o brindar talleres para reforzar las habilidades blandas entre los alumnos.

Asimismo, en alineamiento con los ODS “Industria, innovación e infraestructura” y “Producción y consumo responsables”, las universidades pueden desarrollar proyectos que promuevan el desarrollo de microempresarios en situación vulnerable y fortalecer el emprendimiento de dicho colectivo. Es decir, las iniciativas socialesque comprometen a los voluntarios deben plantearse luego de un análisis concienzudo de la realidad cercana y alinearse de manera pertinente con los ODSy de acuerdo con la misión institucional; esto le dará sostenibilidad a la organización y al país.

Finalmente, es indispensable que para asegurar la eficacia de las intervenciones voluntarias, los objetivos particulares que orientan a los proyectos de responsabilidad social dispongan de indicadores que permitan evaluar los resultados y su impacto, permitiendo la introducción de cambios que aseguren las metas establecidas y el cumplimiento de la agenda 2030.

Es así como todos los ciudadanos locales y globales podemos y debemos asumir, de manera formal o informal, nuestro compromiso voluntario de solidaridad para contribuir con la erradicación de la pobreza, la lucha contra la desigualdad y la injusticia, asegurando de esta formala calidad de vida de nuestra sociedad, la paz y sostenibilidad de nuestro planeta. Ese será el mejor legado para nuestras generaciones futuras.