“Todas tenemos el potencial de ser un diamante: Mi historia y la mentoría”

Por: Jenny Tsuboyama
Stakeholder Manager & Learning Solutions Business Developer at ShiftIN Partners

Es bueno recordar el cuarto principio para nuestro empoderamiento, según la ONU Mujeres, “promover la educación, la formación y el desarrollo profesional”. Es así que como mujer que soy, quiero empezar este artículo contando brevemente parte de mi historia y así poder humildemente inspirar y motivar a las mujeres peruanas; para luego expresar la importancia de la mentoría en la equidad de género desde mi experiencia en Mentor Perú.

Mi pasión por crear y nutrir redes de confianza viene enfocando mi energía en establecer alianzas entre diversos stakeholders de los sectores público y privado, así como ONG y personas en más de 8 países. La educación que “recibí”, mejor dicho, que busqué, sobre todo aprendiendo y desaprendiendo; me ha permitido posicionarme en áreas relacionadas con la investigación, el derecho, el desarrollo de negocios y eventos. Mi experiencia personal y profesional a nivel internacional, por ejemplo en el Congreso del Perú, en el Instituto de Libertad y Democracia en Túnez y en la Agencia Nacional de la Sociedad de la Información en Corea del Sur; así como en proyectos relacionados al desarrollo de habilidades en temas de estrategia, innovación y digital, al ecosistema de emprendimiento y start-ups en Emiratos Árabes Unidos, e incluso proyectos relacionados a la felicidad en el Medio Oriente; me han permitido conocerme, auto conquistarme y apreciar el coaching y la mentoría; pudiendo ahora ser parte de la red de mentores de Mentor Perú.

Se ve brillante como un diamante, ¿cierto? En efecto, un diamante es el resultado de muchísima presión a la que decidí y acepté someterme. ¿Qué tipo de presiones encara una mujer? Primero, las transiciones físicas y emocionales de las diversas etapas por las que pasa toda mujer como el periodo cada mes y sus efectos. Segundo, las presiones económico, social y profesional, por ejemplo, escuché en tantas oportunidades en diversos países: “No tienes dinero, visa, cásate y tus problemas se resolverán”; “Eres abogada, no puedes estar sonriendo ni siendo tan conciliadora”; “Tienes buen puesto de trabajo y sueldo, que locura el quedarte en países tan lejanos y en ese tipo de culturas”; “Eres bonita y viajas mucho, seguro que eres azafata”. Y todo eso redunda en el tipo de presiones que llamo, espirituales o de valores porque toda intención y acción tiene una consecuencia que tiene aspectos que gustan y que no; y que me llevaron a preguntarme: lo que hago, ¿refleja lo que realmente soy? O, ¿quiero alimentar el ego y satisfacer lo que los demás quieren que yo sea? Y así sucedieron enormes y complejas transformaciones internas que llevan al verdadero propósito; ese que es único a cada mujer y que todas tenemos el derecho de explorar sin paradigmas ni tabúes y de decidir vivir el rol o roles de nuestro propio ser. Individuos, organizaciones, sociedad civil y empresas debemos velar por el desarrollo del potencial humano.

Es así que, en sinergia con Mentor Perú, y gracias a la confianza depositada por el equipo, soy parte de la red de mentores comprometidos con la educación y la equidad de género. Nuestro enfoque es la juventud peruana, a través de proyectos de mentoría a aprendices entre 14-21 años, que estudian en el colegio o entidades superiores. En el 2016 fui mentora de una joven que estudia en un Colegio de Alto Rendimiento – COAR – iniciativa del Ministerio de Educación. Los estudiantes del COAR son seleccionados en base a una serie de criterios entre los que destaca su previo alto rendimiento académico, su situación económica vulnerable, así como el compromiso de sus familias con el proyecto. Mentor Perú ha tenido a bien establecer una cuota del 50% aprendices varones y el otro 50%, mujeres. Los aprendices son emparejados en base a intereses profesionales y personales con mentores. Los mentores, también peruanos, viven en el Perú y fuera del Perú. Los mentores son seleccionados en base a su trayectoria profesional y personal inspiradora, siendo 46% mentores mujeres.

Debido a mi participación en el proyecto piloto de Mentor Perú, llegué a identificar y analizar 3 importantes áreas clave durante la mentoría. La primera está relacionada con las habilidades de aprendizaje y motivación; orientando a las aprendices a descubrir sus estilos de aprendizaje y ayudarles a cultivar inteligencia emocional. La segunda, referida al desarrollo de habilidades para la vida diaria; inspirarlas a tomar pasos hacia metas, alinear sus valores con sus acciones y a ser conscientes que las perspectivas cambian. La tercera, enfocada en el liderazgo personal y las habilidades de comunicación; ayudándolas a crear o identificar oportunidades para tomar roles de liderazgo en los cuales puedan generar cambios con impacto positivo y a no sentir desconfianza de ellas mismas

En conclusión, la equidad de género empieza por el acceso a educación, pero no sólo en términos de conocimiento, el cual cambia rápidamente; también de habilidades que son las que permanecen y finalmente la mentoría para desarrollar consciencia, autoconfianza, optimismo, coraje y perseverancia en los aprendices que se transformarán en diamante.

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