Se necesita mayor investigación para una mejor adaptación

Foto: Peru 20121
Por: Fernando Chiock, Responsable del Área de Glaciares y Cambio Climático de la Dirección de Conservación y Planeamiento de Recursos Hídricos de la Autoridad Nacional del Agua

El Perú cuenta con una gran cantidad de glaciares tropicales, distribuidos en 19 cordilleras nevadas en la Cordillera de los Andes. El último inventario realizado por la Autoridad Nacional del Agua (ANA), a través de la Unidad de Glaciología de la Dirección de Conservación y Planeamiento de Recursos Hídricos, nos muestra que contamos con 2,679 glaciares que cubren una superficie de 1,298 km2, el 70% de la superficie total en Sudamérica. De igual manera, en estas mismas cordilleras nevadas se registró 8,355 lagunas, las cuales cubren una superficie de 916 km2.

Fernando Chiock, Responsable del Área de Glaciares y Cambio Climático de la Dirección de Conservación y Planeamiento de Recursos Hídricos de la Autoridad Nacional del Agua

Haciendo la comparación entre este último inventario y el inventario anterior de los años 70’s, se ha estimado que la superficie glaciar en el país se ha reducido en 42%. Otro efecto observado es que por el retroceso de los glaciares, alrededor de 850 lagunas nuevas se han formado en los espacios dejados por el hielo.

También a partir del monitoreo de los glaciares, realizado por la Unidad de Glaciología desde los años 40’s, principalmente en la Cordillera Blanca, se ha evidenciado que la tasa de retroceso de los glaciares aumentó a partir de la década de los 70’s. En la red de monitoreo glaciar de la ANA (Cordillera Blanca, Huaytapallana, Ampato, Vilcanota y Vilcabamba) se tiene una tasa de retroceso promedio en el rango de 10 a 20 metros por año.

Nuestros glaciares son importantes, porque son parte del paisaje en nuestras montañas, parte de nuestros ecosistemas andinos, fuente de agua, pero también porque algunos de ellos representan un peligro para nuestra seguridad. También es importante saber que no en todo el país hay glaciares y que en muchas cuencas no existe dependencia de éstos, como es el caso de la cuenca del río Rímac.

Las primeras acciones adoptadas en el país fueron para el control de las lagunas glaciares para evitar nuevos desastres como el sucedido el 13 de diciembre de 1941, cuando la ruptura del dique natural de la laguna Palcacocha originó un aluvión que arrasó gran parte de la ciudad de Huaraz, ocasionando una gran catástrofe que cobró miles de vidas humanas. A partir de este hecho catastrófico, el Perú se volvió un país pionero en la investigación de los glaciares tropicales y hasta la fecha ha implementado obras de seguridad en 35 lagunas, las últimas de ellas construidas en el año 2000.

Esta es una de nuestras experiencias más consolidadas como país en cuanto a adaptación al cambio climático relacionado a glaciares; y ésta se ha ampliado recientemente con la implementación del primer sistema de alerta temprana en la laguna 513, ubicada sobre la ciudad de Carhuaz.

Actualmente nuestros glaciares continúan retrocediendo y aún falta mucho por hacer. En el Foro Internacional Glaciares: Retos de la investigación al servicio de la sociedad en el marco del cambio climático, que coorganizamos en 2013, en la ciudad de Huaraz, algunas conclusiones fueron la necesidad de incrementar la investigación para elevar nuestro conocimiento sobre las dinámicas glaciares y mejorar la articulación entre la ciencia y la toma de decisiones para la adaptación al cambio climático.

En los últimos años se han incrementado las investigaciones sobre glaciares, liderados por investigadores nacionales, y se ha dado pasos importantes en el sector público, organizaciones sin fines de lucro, cooperación internacional y sociedad civil para impulsar los procesos de adaptación.


Contenido publicado en la edición N°64