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La investigación universitaria y su impacto en el país, por María Teresa Quiroz

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Por María Teresa Quiroz
Directora del Instituto de Investigación Científica (IDIC) de la Universidad de Lima


María Teresa Quiroz – Directora del Instituto de Investigación Científica (IDIC) de la Universidad de Lima

El desarrollo de la investigación en el mundo ha supuesto nuevos desafíos a la educación universitaria porque ha requerido transitar de modelos de aprendizaje centrados en los contenidos a otros organizados para responder a nuevas preguntas y producir nuevos conocimientos que tengan un impacto en la sociedad. Las universidades peruanas se están alineando con estas necesidades, pero requieren cambios profundos para que nuestros estudiantes y docentes trabajen de forma colaborativa y desarrollen proyectos innovadores y creativos.

La universidad ya no se define por su espacio físico ni se limita a los procesos de enseñanza-aprendizaje que ocurren dentro de los muros de sus aulas o bibliotecas, porque su sentido y pertinencia, así como su sostenibilidad, guardan relación estrecha con los cambios que propone a la sociedad que la alberga y al mundo global del cual es parte. Aportar conocimiento y creatividad desde la academia implica la decisión de intervenir en el destino colectivo de nuestro país y de sus ciudades, desde una mirada plural garantizada por la ubicación autónoma de la universidad en la sociedad. Esta contribución necesita de una cultura general y diversificada, y sobre todo de un espíritu vivo y una actitud ética que resguarden las “miradas múltiples” y nos comprometan en la construcción de ciudadanos para el ejercicio de la vida pública.

Empero, las universidades se enfrentan a situaciones que afectan el sentido del trabajo intelectual y sus vínculos con el país: sufren la presión de tener que alcanzar visibilidad en los rankings académicos internacionales, y las exigencias y los requisitos de una producción intelectual reconocida nos convierte, en ciertas ocasiones, en “hacedores de papers”, en tanto la competitividad global camina hacia la mercantilización del conocimiento. Por ello, en la Universidad de Lima nos esmeramos por desarrollar un trabajo académico y de investigación crítica que se esfuerza sostenidamente en producir artículos en revistas de alto nivel y de proyectos vinculados a las necesidades del país.

Como más de una vez lo hemos conversado en el Consorcio de Universidades, urge elaborar, además de los indicadores ya conocidos, una medición de resultados que incorpore el impacto de las investigaciones en las políticas públicas; las normas y leyes; la solución de conflictos sociales, regionales y nacionales; la recuperación y difusión de nuevos conocimientos en asuntos como la biodiversidad, el clima y el agua; y que verifique si los resultados repercuten favorablemente en las comunidades rurales y en las condiciones de vida, salud y educación de los diversos grupos. Dicho de otra manera, la medición debe permitir conocer el impacto de lo que se investiga en la comunidad y el país sumando nuevas herramientas.

Ante el apabullante empeño por lo científico y los indicadores, que lo sobrevaloran, se tiende a desmerecer la investigación en el campo de la creación y el arte. Por ello, es imperativo que las humanidades se acerquen a las ciencias puras de la salud y las ingenierías, así como establecer redes, grupos y una cultura digital emergente que supone algo más que un simple cambio de sistemas en la apropiación del conocimiento y su construcción. Esto se debe, sobre todo, a que el objetivo de cualquier investigación, tanto de docentes como de alumnos, es producir utilidad social y aportar nuevo conocimiento, lo que significa que la investigación debe formar parte de la pedagogía y del modelo educativo como una gran oportunidad para la renovación académica.

Las universidades peruanas están frente a grandes retos, y unas y otras necesitan aprender de las buenas prácticas. Ahora es tiempo de emprender proyectos de investigación que no solo respondan a interrogantes puntuales, sino que se ocupen de problemas de fondo, de más largo aliento, que requieran de miradas interdisciplinarias, así como del compromiso de los investigadores de distintas disciplinas y universidades a todo lo largo del país.