Dónde se esconde la genética social de las empresas

Por: Baltazar Caravedo
Presidente de Sistema B Perú


¿Cómo impactan las empresas en la sociedad? Por lo general, simplificamos, fragmentamos y separamos los componentes de una organización para realizar el análisis y hacer la interpretación correspondiente. Desde esta forma dominante de pensar tendemos a privilegiar un aspecto, un plano, una dimensión y le otorgamos un peso determinante al explicar el comportamiento de la entidad que analizamos.

Una empresa es el ámbito en el que interactúan personas en diferentes planos. No hay empresas sin personas; por lo menos hasta ahora, dado nuestro nivel de desarrollo tecnológico. Cada individuo que participa en una organización trae su identidad, sus afectos, sus problemas, su pasado, el rol formal o informal que desempeña dentro de la empresa, la posición que ocupa en la estructura jerárquica, su condición de subordinado o jefe, todo lo cual gatilla no solamente maneras de conducirse sino, también, fantasías que se interponen en la construcción de sus vínculos. Al relacionarse con las demás personas dentro de la entidad en la que labora todos estos elementos intervienen. Más aún, dan pie a distinto tipo de relaciones y procesos que se despliegan y que corren paralelos en el interior de la organización.

Las empresas surgen y se desenvuelven en determinados entornos y contextos, y los afectan. Si producen bienes requieren de materia prima que se extrae de los recursos naturales o de productos que han sido modificados para convertirse en materias primas. El nivel tecnológico y la manera en que se utiliza los diversos componentes en su proceso productivo altera el ambiente, lo contamina, lo valoriza (o desvaloriza) en el mercado, por ejemplo. Los clientes y otros grupos de interés se forman un juicio de la entidad, lo que contribuye a la percepción y a la reputación, de sus grupos de interés y de sus clientes.

Las organizaciones son entidades vivas que se enfrentan al desafío de continuar o colapsar. Su continuidad depende de su capacidad adaptativa con su entorno, es decir, de su patrón reproductivo, de cómo enfrenta los cambios que se producen en el mercado, en la sociedad, en los clientes, en los consumidores, en la cultura, en el medio ambiente, en su economía, y en el interior de la organización. Toda entidad viva tiene un patrón reproductivo, una genética organizacional. Las empresas, pues, no sólo son los accionistas, sus propósitos, los códigos y los protocolos establecidos en el interior de la entidad para operar, los bienes o servicios que produce y la tecnología que emplea.

Por lo señalado resulta pertinente hacerse la pregunta: qué tan importante son los vínculos entre las personas en una empresa. No es sólo una inquietud que debe provenir de la gerencia de recursos humanos para mejorar algún aspecto particular con los colaboradores. En los vínculos se esconde la genética organizacional y se expresa la energía social que contiene la dinámica de la organización, que recibe influencias de la sociedad y, a su vez, la influye.

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