Un estudio internacional reveló que la superficie terrestre libera a la atmósfera cerca de 610 trillones de partículas de microplásticos cada año, una cantidad muy superior a la que procede de los océanos y que redefine el origen de esta forma de contaminación global. La investigación, liderada por la Universidad de Viena, estima que el volumen anual equivale aproximadamente a 18 piscinas olímpicas llenas de partículas microscópicas dispersadas en el aire.
El hallazgo desafía la idea predominante de que los mares constituyen la principal fuente de microplásticos atmosféricos. Aunque la tierra firme representa solo el 29 % de la superficie del planeta, los datos muestran que actúa como el mayor emisor de estas partículas hacia la atmósfera.
Los microplásticos, fragmentos menores a cinco milímetros generados por la degradación de productos plásticos, ya están presentes en prácticamente todos los ecosistemas terrestres y acuáticos. Su capacidad para ser inhalados o ingeridos incrementa la preocupación científica por sus posibles efectos en la salud humana y animal.
Las principales fuentes de microplásticos en el aire
El estudio identifica múltiples procesos cotidianos como origen de las emisiones terrestres. Entre los principales destacan la abrasión de neumáticos durante la conducción, el desgaste de fibras textiles sintéticas, la resuspensión de suelos previamente contaminados y diversas actividades urbanas e industriales.
La investigadora Ioanna Evangelou explicó que “se emiten hacia la atmósfera más de 20 veces más partículas de microplásticos desde tierra que desde el océano”. No obstante, precisó que las partículas marinas suelen ser de mayor tamaño, por lo que la masa total emitida por los océanos continúa siendo superior pese a su menor número.
Cómo se realizó la investigación
El análisis recopiló 2.782 mediciones de concentraciones atmosféricas obtenidas en 283 ubicaciones del mundo entre 2014 y 2024, información procedente de 76 estudios científicos que luego fue contrastada mediante simulaciones de modelos atmosféricos.
Los científicos estimaron que la superficie terrestre libera aproximadamente 0,08 partículas por metro cúbico, mientras que los océanos emiten alrededor de 0,003 partículas, con tamaños que oscilan entre cinco y cien micrómetros. Las cifras resultaron entre dos y cuatro veces menores que estimaciones previas, lo que sugiere que modelos anteriores sobrestimaban la magnitud de las emisiones terrestres.
El estudio también revisó a la baja el volumen total de microplásticos que ingresan a la atmósfera, situándolo entre 100 y 10.000 veces por debajo de cálculos anteriores. Sin embargo, los investigadores advierten que esta reducción no implica una disminución real del problema.
Un desafío ambiental aún abierto
Andreas Stohl, vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Viena, señaló que “todavía desconocemos con precisión cuánto microplástico procede del tráfico y cuánto de otras fuentes”, lo que evidencia la necesidad de mejorar los sistemas de medición y monitoreo.
Comprender la distribución y el tamaño de estas partículas permitirá evaluar con mayor precisión su impacto sobre la salud, los ecosistemas y el clima. Los resultados confirman que la contaminación por plásticos no puede abordarse únicamente desde la perspectiva marina, ya que la tierra firme emerge como una fuente dominante de microplásticos que circulan constantemente en la atmósfera global.









