Desde la madrugada del 3 de enero, cuando fuerzas militares de Estados Unidos ingresaron a Caracas para capturar a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, Venezuela se encuentra en un momento de alta incertidumbre política y social.
La intervención, respaldada por declaraciones de altos funcionarios estadounidenses, dejó claro que la administración del presidente Donald Trump busca negociar con figuras clave del chavismo, especialmente con Delcy Rodríguez, quien fue designada como presidenta encargada del país.
¿Qué sucederá con Venezuela tras la caída de Maduro y la intervención estadounidense?
La pregunta recurrente entre analistas y observadores es cuál será el rumbo político de Venezuela ahora que Maduro ya no sostiene el poder directo. Las opiniones consultadas por Bloomberg Línea apuntan a varios escenarios posibles, que van desde la continuidad del chavismo bajo una nueva figura hasta una prolongada transición política que tome tiempo y genere profundas transformaciones institucionales.
Escenario 1: Continuidad chavista con riesgo de consolidación autoritaria
Uno de los primeros escenarios considerados por expertos es la permanencia del chavismo en el poder, incluso sin Maduro al frente. Ronal Rodríguez, investigador y vocero del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, advierte que Estados Unidos podría estar “más preocupado por sus propios intereses que por los valores democráticos”, citando señales de la administración de Trump sobre los recursos energéticos venezolanos.
En este contexto, Rodríguez plantea que “habrá que ver si Venezuela logra el retorno a la democracia o, por el contrario, la consolidación de una dictadura con la anuencia de Estados Unidos a cambio de recursos energéticos”.
Este escenario se basa en la posibilidad de que, tras la captura de Maduro, las estructuras del chavismo se reorganicen rápidamente, manteniendo el control político y militar del país.
Venezuela sigue siendo poseedora de las reservas petroleras probadas más grandes del mundo, con cerca de 303.000 millones de barriles de crudo, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), lo que convierte la estabilidad del régimen en un factor estratégico para actores externos e internos.
Escenario 2: Transición política larga, controlada y tutelada
Otro escenario plausible es el de una transición política larga y tutelada, donde Estados Unidos y líderes chavistas pacten un proceso gradual de cambio para evitar un vacío de poder o un conflicto interno mayor.
Manuel Camilo González, politólogo y docente, sostiene que la operación militar y las conversaciones con Rodríguez sugieren este tipo de proceso, aunque advierte que un relevo sin transformar las estructuras de poder puede resultar insuficiente para una verdadera transición democrática.
Este modelo implicaría un proceso pausado en el que actores de la oposición, como María Corina Machado y Edmundo González, podrían integrarse de forma progresiva al escenario político.
Según González, “las transiciones no son carreras de velocidad, sino reglas de resistencia, de vencer obstáculos, y eso toma su tiempo”. Este enfoque busca evitar conflictos abiertos o la fragmentación institucional, aunque también enfrenta críticas por su lentitud y posibles pactos con figuras aún vinculadas al chavismo.
Crisis en Venezuela: riesgos de una transición fallida y fracturas regionales
Varios analistas advierten que una transición política que no altere de manera significativa las estructuras de poder podría conducir a una situación similar a la anterior al declive de Maduro.
Benigno Alarcón, exdirector del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, menciona que dejar al chavismo a cargo del proceso transicional podría resultar en un fracaso, dado que “un cambio de régimen involucra un cambio de actores, de reglas, de instituciones, y si no lo haces, no hay transición”.
Además, la fractura política en América Latina añade presión al futuro de Venezuela; países como Brasil, Colombia y México criticaron la intervención estadounidense, mientras que Argentina, Ecuador y El Salvador la respaldaron, reflejando divisiones regionales que podrían influir en la legitimidad y el apoyo internacional del nuevo rumbo político venezolano.
Caída de Maduro en Venezuela: un futuro aún incierto
La captura de Maduro ha dejado a Venezuela en una encrucijada entre la posibilidad de una salida democrática, un proceso tutelado con acuerdos, o la continuidad de un modelo autoritario adaptado a las nuevas circunstancias.
Los próximos meses serán determinantes para definir si la presión internacional, las negociaciones internas y la movilización de actores políticos conducen a un verdadero realineamiento del sistema político venezolano o si, por el contrario, las estructuras existentes logran mantenerse en pie.









