La transformación digital se ha convertido en uno de los ejes de modernización del Estado peruano, especialmente en entidades clave para la evaluación ambiental de grandes proyectos. En ese contexto, el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace) viene impulsando la incorporación de nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, con el objetivo de mejorar la transparencia, optimizar la revisión de expedientes y fortalecer la participación ciudadana en los procesos de certificación ambiental.
César Ramos, asesor de la Presidencia Ejecutiva del Senace, explicó a Stakeholders que la entidad ha apostado desde sus inicios por el uso intensivo de herramientas tecnológicas para optimizar la evaluación de estudios de impacto ambiental.
Senace apuesta por mejorar los estudios de impacto ambiental con la inteligencia artificial
“Senace siempre se ha caracterizado por estar a la vanguardia en tecnología desde su creación”, señala Ramos. Actualmente la institución opera con un sistema de gestión completamente digital a través de la plataforma EVA, que funciona como ventanilla única para la recepción y evaluación de los expedientes ambientales.
Desde 2018 la entidad trabaja bajo el modelo de “cero papel”, lo que permitió mantener sus operaciones durante la pandemia con una interrupción mínima. “Nosotros habremos parado cinco días para trasladar los equipos y luego empezamos a trabajar al cien por ciento de manera remota”, recuerda.
La estrategia tecnológica del Senace no se limita a digitalizar trámites. Uno de los proyectos más innovadores es el uso de inteligencia artificial para fortalecer la elaboración y evaluación de los estudios de impacto ambiental.
Según Ramos, el objetivo es intervenir desde las etapas tempranas de los proyectos para evitar deficiencias técnicas que suelen retrasar la certificación. “En muchos casos los estudios llegan con deficiencias técnicas, lo que genera ingresos recurrentes de información complementaria y prolonga los tiempos de evaluación”, explicó. La idea es que la tecnología ayude a construir estudios más sólidos desde el inicio, con trazabilidad de los cambios y validaciones previas.
El primer paso en esta estrategia es el chatbot IA Bianca, una herramienta basada en inteligencia artificial que permite consultar normativa ambiental, criterios técnicos y documentación vinculada al proceso de certificación ambiental. El sistema está disponible para cualquier ciudadano y funciona como una biblioteca normativa interactiva.
“El chatbot responde dentro del marco de la certificación ambiental y además muestra la documentación que utiliza para construir la respuesta”, explicó Ramos. Esta trazabilidad busca abordar uno de los principales desafíos asociados al uso de inteligencia artificial: la transparencia en la generación de las respuestas. “La inteligencia artificial no razona como una persona; trabaja a partir de patrones y probabilidades. Por eso es importante que el usuario pueda ver de dónde proviene la información”, agregó.
La implementación de Bianca forma parte de un plan más amplio orientado a incorporar inteligencia artificial en distintas etapas del proceso de certificación ambiental. Con el análisis de más de tres mil estudios ambientales aprobados por el Senace, la institución busca desarrollar herramientas que permitan identificar patrones técnicos, mejorar la delimitación de áreas de influencia y fortalecer el análisis de los impactos ambientales.
El desafío de Senace con la implementación de la tecnología
Sin embargo, la implementación de estas tecnologías también enfrenta desafíos importantes. Ramos señala que el desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial requiere grandes volúmenes de datos, infraestructura tecnológica especializada y equipos multidisciplinarios altamente calificados. “La inteligencia artificial depende de la calidad de la información que se utilice para entrenarla. Si la información de entrada es deficiente, los resultados también lo serán”, explicó.
Otro reto importante está relacionado con la articulación institucional. El proceso de certificación ambiental involucra a diversas entidades del Estado; en ese sentido, avanzar hacia un sistema completamente digital requiere que todas las instituciones involucradas evolucionen de manera coordinada.
A pesar de estos desafíos, Ramos considera que el Perú empieza a posicionarse en la región en el uso de tecnologías aplicadas a la gestión ambiental. “En América Latina somos uno de los países que está explorando con mayor decisión el uso de inteligencia artificial en los procesos de certificación ambiental”, afirmó.
Para el Senace, el desarrollo de estas herramientas representa una oportunidad para fortalecer la calidad técnica de las evaluaciones, mejorar la predictibilidad para las inversiones sostenibles y consolidar un sistema ambiental más transparente y eficiente.









