Sarajevo volvió a encabezar el ranking mundial de contaminación del aire al registrar niveles peligrosos de partículas finas, muy por encima de los límites recomendados por la OMS, lo que obligó a las autoridades a recomendar confinamiento parcial para niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias.

La capital de Bosnia y Herzegovina superó a ciudades como Nueva Delhi y El Cairo en el índice global de calidad del aire, con concentraciones de PM2.5 hasta 60 veces mayores al valor de referencia.
La capital de Bosnia y Herzegovina superó a ciudades como Nueva Delhi y El Cairo en el índice global de calidad del aire, con concentraciones de PM2.5 hasta 60 veces mayores al valor de referencia.

Por Stakeholders

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Sarajevo volvió a situarse este viernes en el primer lugar del ranking mundial de contaminación del aire, una posición que ya no resulta excepcional para la capital de Bosnia y Herzegovina, pero que esta vez alcanzó niveles extremos con consecuencias sanitarias inmediatas.

Los datos de la plataforma IQAir, especializada en monitoreo atmosférico, muestran que la ciudad superó ampliamente a metrópolis históricamente asociadas a la polución como Nueva Delhi y El Cairo, lo que obligó a las autoridades locales a activar alertas y recomendaciones de confinamiento parcial para la población más vulnerable.

Sarajevo cuenta con mala calidad del aire superiores al establecido por la OMS

Según la clasificación de IQAir, Sarajevo registró un índice de calidad del aire de 462, una cifra considerada peligrosa para la salud. El valor contrasta con los 232 puntos de Nueva Delhi y los 220 de El Cairo, ambos catalogados como muy insalubres, pero muy por debajo del nivel alcanzado por la capital bosnia.

En Europa, la siguiente ciudad más contaminada fue Breslavia, en Polonia, ubicada en el séptimo lugar del ranking global y con un nivel insalubre. En el extremo opuesto, ciudades como Róterdam y Ámsterdam, en Países Bajos, y Sídney, en Australia, registraron los mejores indicadores de calidad del aire.

Uno de los factores más alarmantes es la concentración de partículas finas PM2.5, consideradas las más peligrosas para la salud humana por su capacidad de penetrar profundamente en los pulmones y el torrente sanguíneo.

En Sarajevo, estos niveles superaron en más de 60 veces el valor de referencia recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Esta situación generó una densa niebla tóxica que cubrió la ciudad, redujo drásticamente la visibilidad y reforzó la percepción de un riesgo ambiental severo.

Ante este escenario, las autoridades locales emitieron advertencias sanitarias y recomendaron reducir al mínimo las actividades al aire libre. También aconsejaron el uso de mascarillas y pidieron que mujeres embarazadas, niños, personas mayores y pacientes con enfermedades respiratorias o cardíacas permanezcan en el interior de sus viviendas.

La alerta no se limita a la capital, ya que otras ciudades bosnias como Tuzla, Zenica y Banja Luka también registraron índices insalubres de contaminación.

¿Por qué Sarajevo es la ciudad con el aire más contaminado del mundo?

La crisis de Sarajevo se inscribe en un patrón recurrente en los Balcanes, donde durante los meses de invierno se concentran algunos de los peores niveles de polución de Europa. El fenómeno responde a una combinación de factores estructurales y geográficos.

El uso intensivo de combustibles fósiles y madera para calefacción y generación de energía sigue siendo una práctica extendida. En el caso de Sarajevo, alrededor del 40 por ciento de la contaminación proviene de chimeneas individuales, debido a que unos 43.000 hogares utilizan combustibles sólidos para calefaccionarse.

A esta matriz energética se suma la ubicación de muchas ciudades balcánicas en valles rodeados de montañas, una configuración que dificulta la dispersión de los contaminantes y favorece su acumulación, especialmente en condiciones de inversión térmica. El resultado es un aire estancado que agrava los efectos de la polución y expone de forma prolongada a la población.

La reiteración de estos episodios vuelve a poner en evidencia la fragilidad del sistema energético y urbano de Sarajevo, así como la urgencia de avanzar hacia soluciones estructurales. Mientras tanto, la ciudad continúa enfrentando inviernos marcados por una contaminación extrema que ya no solo deteriora la calidad de vida, sino que plantea un riesgo sanitario persistente para miles de personas.

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